Desde que los 22 ministros de la XV legislatura tomaron posesión de su cargo el 21 de noviembre de 2023, Pedro Sánchez ha hecho solo cinco cambios en el Consejo de Ministros. Todos en respuesta a salidas obligadas. A estas alturas, cuando la legislatura anterior también llevaba dos años y cuatro meses de andadura, el presidente del Gobierno ya había reemplazado a nueve caras del gabinete, seis de ellas por iniciativa propia, sin motivo alguno que lo forzara.
Sánchez ha reducido al mínimo en esta legislatura las incorporaciones a su Ejecutivo y ya apenas suma perfiles ajenos a la política cuando tiene que introducir a alguien nuevo en el Consejo de Ministros, como sí hizo al constituir sus primeros gabinetes. Así, las composiciones del Gobierno que ha diseñado en estos más de siete años en La Moncloa dan cuenta de las etapas que ha atravesado su mandato. También la última, caracterizada por menos fichajes y más estabilidad.
El nombramiento de Arcadi España como ministro de Hacienda y el ascenso de Carlos Cuerpo, titular de Economía, al cargo de vicepresidente son los últimos cambios en el Ejecutivo que ahondan en esa línea. Primero, porque se da la circunstancia de que se trata de cambios quirúrgicos, circunscritos a relevar a María Jesús Montero en las responsabilidades que dejó libres con su salida.
Si el presidente termina esta legislatura sin realizar más remodelaciones en su Ejecutivo, sus ministros habrán permanecido una media de 1.252 días en el cargo. Solo los dirigentes que acompañaron a José Luis Rodríguez Zapatero y Adolfo Suárez en sus etapas en La Moncloa estuvieron menos tiempo en promedio, pero el mandato del actual presidente ya excede en duración al de cualquiera de ellos.
Pese a que Sánchez sigue así a la cabeza en inestabilidad en sus gobiernos -casi a la par con Zapatero, a quien los ministros le duraron de media 1.169 días-, este rasgo ha ido a menos en la actual legislatura. Si en la anterior los titulares de las carteras duraron de media 911 días en el cargo -de los 1.408 que tuvo el mandato-, ahora se mantendrían en el puesto 1.091 días, de los 1.340 que tendrá la legislatura si acaba en julio de 2027. Así, en el anterior mandato permanecieron como ministros, de media, el 65% de la duración de la legislatura, mientras que ahora superarían el 80%.
Pero, más allá de lo numérico, Sánchez también ha evolucionado en este tiempo en lo relativo a los nombres que incorpora a su gabinete.
"Desde hace ya bastantes años, el Gobierno solo mira hacia dentro, en el sentido de lealtad, confianza. Más que ampliar perfiles que puedan atraer a otros electorados", reflexiona Luis Miller, sociólogo del CSIC, que considera que la clave no está tanto en la distinción entre perfiles más políticos o más técnicos, sino en "si miras hacia dentro o hacia fuera".
Siguen en cierta medida ese patrón las últimas incorporaciones. Arcadi España, rostro conocido del socialismo valenciano, no aterriza por primera vez en unas dependencias ministeriales, pues en esta legislatura venía desempeñando el cargo de secretario de Estado de Política Territorial. Cuerpo también promociona, tras algo más de dos años al frente de una cartera en la que relevó en diciembre de 2023 a Nadia Calviño, quien fuera uno de los principales perfiles ajenos a la política que el presidente reclutó al llegar a La Moncloa.
Las otras tres incorporaciones a su Ejecutivo que Sánchez ha firmado en esta legislatura también procedían, en cierta manera, de dentro. Sara Aagesen tomó las riendas de Transición Ecológica tras casi cuatro años como secretaria de Estado. Óscar López, que asumió la cartera de Transformación Digital, era jefe de Gabinete de Sánchez. Y Milagros Tolón, hoy ministra de Educación, venía de ser delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, donde ejercía de contrapeso al presidente Emiliano García-Page, el barón socialista más crítico con Sánchez.
Lejos quedan, pues, los fichajes que el presidente del Gobierno hizo en su primera etapa en La Moncloa: de Màxim Huerta -que apenas duró una semana- al astronauta Pedro Duque. En 2020 se sumarían el magistrado Juan Carlos Campo, la jurista Arancha González Laya o el economista José Luis Escrivá, entre otros.
Miller aprecia un punto de inflexión en la composición de los ejecutivos de Sánchez en torno a 2021-2022, tras las elecciones madrileñas de mayo de 2021 y la remodelación del Consejo de Ministros que llevó a cabo aquel verano. "Desde ese momento, ya el Gobierno está pensando en resistencia, y no en ampliar el espacio, como podía ser en los años 2018, 19 y 20", apunta, señalando que a partir de entonces Sánchez ha venido promocionando a perfiles más de "confianza". De hecho, en aquella crisis de gobierno de julio de 2021, salieron de La Moncloa varios de los ministros que el presidente había traído de fuera en los primeros años de la legislatura, como Duque, González Laya o Campo.
La remodelación del Consejo de Ministros que Sánchez realizó en el verano de 2021 es la más significativa que ha impulsado en su trayectoria en La Moncloa, y la única que no ha estado motivada por bajas forzosas. Tampoco Mariano Rajoy puso en marcha grandes remodelaciones en sus gobiernos, como sí hicieron tanto Zapatero como José María Aznar. La de Sánchez fue especialmente sonada porque, más allá del reemplazo de quienes un día fueron sus fichajes, supuso la salida de dos perfiles hasta entonces muy cercanos al presidente del Gobierno, Carmen Calvo y José Luis Ábalos. Esto, sin embargo, no redujo el peso político en el Consejo de Ministros: de las siete incorporaciones que se produjeron en aquel momento, seis tenían carné socialista. Fue ese verano cuando entraron a formar parte del Gobierno, por ejemplo, Pilar Alegría, Félix Bolaños y José Manuel Albares -también Óscar López, como jefe de Gabinete de Sánchez-, dirigentes que con el tiempo se consolidarían en el núcleo duro del presidente del Gobierno.
Además, de los 17 ministros que corresponden hoy a la cuota del PSOE en el Ejecutivo -a los otros cinco los nombra Sumar-, 13 son dirigentes salidos del partido, con ficha socialista. Hay una amplia representación de las federaciones y tres de ellos incluso compaginan sus responsabilidades ministeriales con el liderazgo del PSOE en su territorio -López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres-. Lo hacen con la vista puesta en que, en las próximas autonómicas, puedan encabezar la lista socialista, como ya ha hecho Alegría en Aragón y se dispone a repetir Montero en Andalucía.
Cinco candidatos regionales han llegado a convivir en el Consejo de Ministros de Sánchez, lo cual ha permitido al presidente, y secretario general del PSOE, mantener a varios territorios en cierta sintonía con el Gobierno. "Lo que se ha hecho desde el año 2018 es poco a poco ir eliminando el papel del partido, y eso implica incluso las organizaciones territoriales, y todo el control se ejerce desde La Moncloa", reflexiona Miller.