El brasileño brilla en la posición de nueve y predica con el ejemplo para reconducir a un jugador otrora ingobernable
Regala esta noticia Añádenos en Google Raphinha y Adeyemi, en el partido ante el Racing. (Efe)Daniel Panero
17/09/2026 a las 18:39h.Raphinha es algo más que un nueve para el Barcelona. El atacante brasileño firmó este miércoles ante el Racing de Santander en el Camp Nou ... un 'hat-trick' que le permite sumar ya nueve goles en este campeonato liguero. Nadie ha logrado más. Sin embargo, esa no es la cualidad que más valora en él Hansi Flick. El técnico alemán quería líderes en el vestuario y ha encontrado en el ex del Leeds a un futbolista que predica con el ejemplo y que con su sacrificio continuo sirve de espejo para los recién llegados, entre ellos un Karim Adeyemi que ya luce irreconocible.
«Los jugadores tienen hambre, siempre quieren más. Tenemos la mentalidad de que, siempre que podamos, debemos generar más ocasiones y eso se nota en el campo. Somos muy compañeros unos con otros»,
Raphinha
El brasileño fue el gran protagonista del partido una vez más en esa posición de delantero centro para la que Flick le ha reciclado. Presionó como nadie en campo contrario, mordió y tuvo de nuevo movimientos de ariete de toda la vida. Incluso se permitió el lujo de ceder un penalti a Lamine Yamal -que terminó fallando- porque «lo necesitaba». Ese hambre y compañerismo a partes iguales ha calado hondo en un vestuario al que ya solo se puede acceder desde esa manera de entender el juego. El Barça ataca con todo y todos están al servicio del colectivo, siendo el delantero, Raphinha, el primero de los defensores a los que el equipo rival debe superar
Adeyemi se contagia
Ese nivel de exigencia ha contagiado también a los nuevos y ha servido para transformar incluso a un sospechoso habitual como Adeyemi. El germano era un futbolista apático en el Borussia Dortmund, con tendencia a desaparecer en momentos puntuales y devorado por una expectativa que en algunos momentos le hacía desconectar del juego de su equipo. Esa versión ha desaparecido. La sombra de Raphinha, que jugaba antes en ese sector izquierdo, le ha hecho subir un escalón y pasar a ser un auténtico demonio a las órdenes de Flick.
Ante el Racing, se pudo ver a un jugador dispuesto a sostener la presión adelantada clave en el sistema de su entrenador y también ese futbolista capaz de picar una y otra vez al espacio, sin importar que no siempre sea encontrado por sus compañeros. Esas características, tan habituales en Raphinha, ya se intuían en el Athony Gordon que jugaba en el Newcastle y se empiezan a ver en un Adeyemi que se está empapando de la filosofía de Flick. Además de eso, el alemán ha caído de pie y ha llegado como un tiro. Suma tres goles y dos asistencias en apenas 292 minutos, unas cifras que mejoran el resto de su carrera deportiva y que están al servicio de un Barça que gana vértigo con su nuevo fichaje. «El fútbol es una cosa de equipo y eso es lo que quiero de mis jugadores. No pasaba un buen momento en Alemania, pero da mucho y va a adaptarse a nuestra filosofía», explicó Flick tras el choque.
La competencia suma
Los fichajes de este verano no solo se han adaptado a la perfección, como Rodri, Gordon o Adeyemi, sino que además han elevado el suelo competitivo del Barça y han aumentado una rotación en la que hay más competencia que nunca. Ante el Racing entraron en el once Christensen, Cancelo, Olmo y Adeyemi y el Barça volvió a jugar a un gran nivel. Esa rotación es gasolina para un equipo que no negocia el esfuerzo, que busca el sexto o el séptimo gol en los partidos y que se ha de adaptar con su estilo de juego a un calendario frenético.
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