Cuando pensamos en inteligencia artificial solemos imaginar dos caminos muy claros: pagar una suscripción mensual a un gran chatbot en la nube o montar un ordenador potente capaz de ejecutar modelos locales, con todas sus limitaciones. Esa es la foto mental que tenemos muchos. Sin embargo, lo que está ocurriendo estos días con Raspberry Pi nos obliga a matizar esa idea. Según Reuters, sus acciones han registrado una subida reciente de hasta el 43% en paralelo al interés por OpenClaw, un agente de IA que no exige un equipo carísimo para ponerse en marcha. Y ahí es donde empieza lo realmente interesante.
El efecto OpenClaw. Antes de entrar en el detalle técnico, conviene aclarar de qué estamos hablando. OpenClaw no es un chatbot al uso, sino un agente de IA, es decir, un sistema capaz de ejecutar acciones por su cuenta, desde lanzar scripts hasta interactuar con servicios externos. La idea que circula es que, si los agentes autónomos se popularizan, muchos usuarios podrían acabar recurriendo a estos dispositivos físicos, tal y como también recoge Bloomberg.
La clave es que, en este tipo de configuraciones, el modelo grande suele ejecutarse en servidores en la nube y el dispositivo local actúa como coordinador: llama a APIs, mantiene la sesión activa y ejecuta tareas en el entorno del usuario. Aunque también existen configuraciones que permiten ejecutar modelos pequeños en local mediante herramientas como Ollama o llama.cpp, con modelos como un Pi 4 o 5 con suficiente RAM.
Aislar el riesgo. Más allá del entusiasmo, la conversación también ha girado en torno a la seguridad. Desde Raspberry explican que dar acceso profundo al sistema a un agente puede suponer un riesgo real, precisamente porque puede interactuar con archivos y servicios locales, e incluso navegar por webs o rellenar formularios. Esto coincide con advertencias de expertos que consideran que estos algoritmos no están exentos de peligros. Ahí es donde cobra sentido la idea de un dispositivo dedicado: usar una Raspberry Pi como entorno separado permite contener posibles fallos y mantener cierta distancia.
En Xataka
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Voces escépticas. En The Register señalan que la idea de usar una Raspberry Pi para OpenClaw “no tiene sentido” y subrayan que el atractivo histórico del dispositivo era su bajo precio, algo que, según el medio, se ha erosionado con la subida de los costes de memoria. Cita como ejemplo que un modelo avanzado de Raspberry Pi 5 con 16 GB puede superar los 200 dólares, lo que dispara los costes para quienes quieren realizar este tipo de inversión. Toca esperar para saber si finalmente el movimiento que acaba de anticipar el mercado acabará convirtiéndose en realidad.
Imágenes | Raspberry Pi
En Xataka | Los agentes de IA sí han cambiado para siempre el trabajo y la economía. Pero de momento solo en un sector: la programación
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La noticia
Raspberry Pi ha subido en bolsa como un cohete por una sencilla razón: para usar IA no necesitas un maquinón
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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Raspberry Pi ha subido en bolsa como un cohete por una sencilla razón: para usar IA no necesitas un maquinón
Las acciones de Raspberry Pi llegaron a subir hasta un 43% tras el ruido en torno a OpenClaw
La Raspberry Pi no ejecuta grandes modelos de IA, actúa más bien como orquestador
Cuando pensamos en inteligencia artificial solemos imaginar dos caminos muy claros: pagar una suscripción mensual a un gran chatbot en la nube o montar un ordenador potente capaz de ejecutar modelos locales, con todas sus limitaciones. Esa es la foto mental que tenemos muchos. Sin embargo, lo que está ocurriendo estos días con Raspberry Pi nos obliga a matizar esa idea. Según Reuters, sus acciones han registrado una subida reciente de hasta el 43% en paralelo al interés por OpenClaw, un agente de IA que no exige un equipo carísimo para ponerse en marcha. Y ahí es donde empieza lo realmente interesante.
El efecto OpenClaw. Antes de entrar en el detalle técnico, conviene aclarar de qué estamos hablando. OpenClaw no es un chatbot al uso, sino un agente de IA, es decir, un sistema capaz de ejecutar acciones por su cuenta, desde lanzar scripts hasta interactuar con servicios externos. La idea que circula es que, si los agentes autónomos se popularizan, muchos usuarios podrían acabar recurriendo a estos dispositivos físicos, tal y como también recoge Bloomberg.
La clave es que, en este tipo de configuraciones, el modelo grande suele ejecutarse en servidores en la nube y el dispositivo local actúa como coordinador: llama a APIs, mantiene la sesión activa y ejecuta tareas en el entorno del usuario. Aunque también existen configuraciones que permiten ejecutar modelos pequeños en local mediante herramientas como Ollama o llama.cpp, con modelos como un Pi 4 o 5 con suficiente RAM.
Aislar el riesgo. Más allá del entusiasmo, la conversación también ha girado en torno a la seguridad. Desde Raspberry explican que dar acceso profundo al sistema a un agente puede suponer un riesgo real, precisamente porque puede interactuar con archivos y servicios locales, e incluso navegar por webs o rellenar formularios. Esto coincide con advertencias de expertos que consideran que estos algoritmos no están exentos de peligros. Ahí es donde cobra sentido la idea de un dispositivo dedicado: usar una Raspberry Pi como entorno separado permite contener posibles fallos y mantener cierta distancia.
Voces escépticas. En The Register señalan que la idea de usar una Raspberry Pi para OpenClaw “no tiene sentido” y subrayan que el atractivo histórico del dispositivo era su bajo precio, algo que, según el medio, se ha erosionado con la subida de los costes de memoria. Cita como ejemplo que un modelo avanzado de Raspberry Pi 5 con 16 GB puede superar los 200 dólares, lo que dispara los costes para quienes quieren realizar este tipo de inversión. Toca esperar para saber si finalmente el movimiento que acaba de anticipar el mercado acabará convirtiéndose en realidad.