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Rayos y truenos: el verano de EE.UU. puede ser el peor enemigo del Mundial

Rayos y truenos: el verano de EE.UU. puede ser el peor enemigo del Mundial
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Si hay tormenta eléctrica en las inmediaciones de un estadio, la regulación local impone retrasos de 30 minutos, que pueden alargarse durante horas. Los líos del año pasado en el Mundial de clubes son un aviso
Rayos y truenos: el verano de EE.UU. puede ser el peor enemigo del Mundial

Si hay tormenta eléctrica en las inmediaciones de un estadio, la regulación local impone retrasos de 30 minutos, que pueden alargarse durante horas. Los líos del año pasado en el Mundial de clubes son un aviso

Regala esta noticia Añádenos en Google Una imagen del TQL Stadium, estadio de Cincinnati (Ohio), en el Mundial de clubes de 2025. (AFP)

Javier Ansorena

Corresponsal en Nueva York

12/06/2026 a las 23:56h.

En los cuarteles generales de la FIFA, mucha gente está mirando al cielo. En la madrugada del viernes, el de Nueva York se iluminó con ... un aparato eléctrico poderoso, la luz que el mundo del fútbol más teme: la de las tormentas que pueden descarrilar a este Mundial recién comenzado.

Nueva York y Nueva Jersey son el primer frente de esta batalla del clima contra el fútbol. Brasil y Marruecos juegan este sábado el primer partido en esta sede compartida por ambos estados. El estadio -el MetLife durante al año, ahora rebautizado New York/New Jersey Stadium en el Mundial- está en Nueva Jersey, en la orilla oeste del Hudson, el río que separa los dos estados. Pero buena parte de los aficionados y del ambiente mundialista están en Manhattan.

Los dos equipos están concentrados en Nueva Jersey. La 'canarinha' está en Morristown, a tres cuartos de hora del estadio. Los marroquíes, casi pegados a la playa, en el campus de la Monmouth University.

Quizá Vinícius Jr, Neymar, Hakimi o Amrabat perderían el sueño esa madrugada con el retumbar de los truenos. Y este viernes, en la víspera, en su entrenamiento a media mañana, verían que había previsión de tormenta a la misma hora que se juega el partido el sábado, seis de la tarde (medianoche del sábado al domingo en España).

El parte, por el momento, no apunta a tormenta para el sábado. Si ocurre, se pondrían en marcha los protocolos que establece EE.UU.: si se detectan rayos en las inmediaciones del estadio, en un radio de ocho millas (algo menos de 13 kilómetros), el partido se retrasa 30 minutos. El retraso se seguirá acumulando si el aparato eléctrico persiste en la zona, todo el tiempo que sea necesario.

Durante esos retrasos, los jugadores estarán en el vestuario y todos los espectadores deberán cobijarse en las tripas del estadio, hasta que pase el tiempo determinado de retraso. Si en el transcurso de esos treinta minutos se detectan más rayos, el contador del retraso vuelve a empezar desde cero. El resultado: un partido se puede alargar durante horas.

En la memoria de todos está el partido del año pasado entre el Chelsea y el Benfica, en octavos de final del Mundial de clubes. Fue en junio, en Charlotte, una ciudad de Carolina del Norte. Las tormentas provocaron que el partido durara casi cuatro horas y cuarenta minutos. «Esto es un chiste», reaccionó entonces el entrenador del equipo londinense, Enzo Maresca. Otro partido del Benfica, esta vez en Orlando (Florida), acumuló retrasos de dos horas. También hubo retrasos en Nashville (Tennessee) y en el propio estadio que comparten Nueva York y Nueva Jersey, entre otros.

No es una posibilidad remota que algo así vuelva a pasar ahora en el Mundial. Esta época del año es la temporada más alta de tormentas en EE.UU., y estamos oficialmente en temporada de huracanes -se alarga desde junio hasta noviembre-, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en sus siglas en inglés), la agencia de meteorología del país.

Nueva York ni siquiera está en la zona de más riesgo, aunque las tormentas son habituales en esta parte del año. La situación puede ser mucho peor en el centro y en el sureste del país.

En ese territorio están Georgia y Tennessee, los principales escenarios de la participación mundialista de España. La selección de Luis de la Fuente está concentrada en Chattanooga (Tennessee) y juega sus dos primeros partidos en Atlanta, la principal ciudad de Georgia, donde debuta el lunes.

Pero aquí entra un elemento a favor: su estadio tiene techo, lo que deshace la posibilidad de retrasos o cancelaciones por tormentas (el único impacto puede ser que afecte a entrenamientos o que dificulte el acceso de los aficionados al estadio). Es lo mismo que ocurre en Houston -una ciudad donde las tormentas también son habituales-, Dallas y Vancouver, todas con estadios techados.

Pero otras sedes mundialistas no tendrán ese lujo. Una gran preocupación es la de Kansas, terreno tormentoso, donde el Mundial arranca el próximo martes con una de las favoritas, Argentina, frente a Argelia. Y todavía hay más riesgo en Miami, con su primer partido previsto para este lunes, en el grupo de España, el de Uruguay contra Arabia Saudí. Para ese día, por ejemplo, el parte meteorológico ofrece una probabilidad de tormenta de entre el 50% y el 60%.

Los problemas irían a mayores en caso de que la tormenta ni siquiera permita disputar el partido, lo que implicaría un reajuste en el calendario. Y, sobre todo, en la última jornada de la fase de grupos, en la que los retrasos pueden impedir que los partidos se disputen a la misma hora, ya que los resultados condicionan quién se clasifica para las rondas eliminatorias y en qué posición.

Los otros enemigos meteorológicos serán el calor y la humedad, con condiciones extremas previstas para muchos encuentros. Su único remedio serán las pausas para hidratación obligatorias -una en cada tiempo, una ocasión para que las teles se llenen los bolsillos- y la resistencia de jugadores y aficionados. Lo único que está claro es que el clima va a hacer sudar a este Mundial: desde los despachos a los terrenos de juego.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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