Se acerca el primer aniversario del mayor apagón de la Unión Europea en 20 años como fue el del 28 de abril en la península Ibérica. Nadie ha asumido responsabilidades, pero el mayor cambio desde entonces es cómo trabaja Red Eléctrica Española (REE), el operador integrado en Redeia que controla el Estado. Aunque rechaza responsabilidad en lo ocurrido, opera durante este mes de abril de 2026 con una protección que es un 110% superior a la utilizada el 28-A.
Según los datos a los que ha tenido acceso EL MUNDO, la empresa que preside la ex ministra socialista Beatriz Corredor está programando como media durante este mes más de 21 centrales de ciclo combinado de gas y nucleares, que son las que dan estabilidad al sistema frente a la intermitencia de las renovables. Este escudo más que duplica las 10 centrales programadas por REE para el aciago 28-A. Corredor defiende que eran suficientes, mientras que el presidente de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, y el responsable de Endesa, José Bogas, sitúan en esa falta de precaución de REE el origen de que no se pudiera controlar la sobretensión que sufrió ese día el sistema hasta registrar a las 12.33 horas el insólito «cero eléctrico» para 60 millones de personas de, sobre todo, España y Portugal. La sobretensión alcanzó a esa hora 475.000 voltios imposibles de controlar en un marco de muy elevada producción de energía renovable y mínima aportación de generación síncrona que dé estabilidad por las escasas centrales acopladas en la reserva. Además de la citada comparación, se constata también que la media de abril de 2026 supera en un 50% a la de abril de 2025 en que también se registraron avisos de lo que podía suceder. Y si se toma todo el primer cuatrimestre del pasado año en que hubo otro riesgo de apagón además del producido, se ve que en el mismo período de este año se actúa con un 55% más de escudo.
El propio informe del Gobierno presentado el pasado junio por la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, sitúa como primer factor que «el sistema mostraba una insuficiencia de capacidades de control dinámico de las tensiones suficiente para mantener la tensión estable». Y da como principal razón que «el número de grupos acoplados con capacidad de control de tensión era inferior a los programados por el operador del sistema en semanas y meses previos, e inferior al programado el día antes al haber fallado la tarde del 27 de abril uno de los grupos previstos y no haber sido sustituido por el operador del sistema».
En efecto, REE operó aquel día con la guardia más baja del sistema desde inicios del año, según los datos recopilados desde el 1 de enero de 2025 y no quiso sustituir la central de ciclo combinado de San Roque, de Endesa y Naturgy, que se había declarado «indisponible» en la víspera, pero que podía ser fácilmente reemplazable. «El operador argumenta que la decisión de no mantener la programación por restricciones técnicas en tiempo real a partir de las 9:00 se basó en la situación de operación hasta ese momento y la previsión para las siguientes horas, con niveles de tensión adecuados y suficientes recursos para el control de tensión en la zona». Sin embargo, justamente a partir de las 09.00 se empezaron a producir oscilaciones de en torno a 20.000 voltios hacia arriba y abajo. Dispararon así instalaciones para protegerse de las oscilaciones debilitando el sistema.
La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, en la comisión de Investigación del Senado el pasado 25 de marzoBorja Sánchez-TrilloEFEAunque Corredor alega con fundamento que las conclusiones del informe europeo Entso-E (del que forma parte Redeia) no inciden en la guardia tan baja de aquel día, es un hecho cómo desde el 29 de abril de 2025 se ha puesto en marcha lo que llama «operación reforzada», que es justamente acoplar muchas más centrales convencionales que aquel día. Eso tiene un precio, porque supone activar generadores que, en el caso de las centrales de ciclo combinado, dependen además del muy volátil precio del gas. El coste de esta operación de cautela de Redeia para los consumidores desde entonces supera los 1.100 millones, según Ruiz-Tagle apoyado en la consultora Nera, aunque Corredor lo deja en 600 millones. Y es llamativo que se está perpetuando dando la señal de que lo «reforzado» era, en realidad, lo necesario, y lo que había el 28-A era débil y temerario.
Particularmente arriesgado fue además que, de las 10 centrales de gas y nucleares programadas -11 si se añade una de carbón-, apenas una se encontraba activada en el sur de España , gran feudo de energía solar: el ciclo de Arcos de la Frontera. «Una de las cuestiones clave tras el incidente es por qué REE no programó un generador de sustitución después de que una de las dos unidades que había contratado en la zona suroeste fuera declarada indisponible la noche anterior», señala el informe del Centro de investigación para Energía y Política Medioambiental (CEEPR) del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusets.
¿Por qué se la jugó así el operador? «En teoría, REE debería tener pocos incentivos para asumir riesgos excesivos a la hora de minimizar el coste de los servicios de control de tensión. Sin embargo, la regulación actual incluye un incentivo económico explícito que refleja el interés del regulador -es decir, del Gobierno- en minimizar el volumen de energía contratada para este fin. Puede haber varias motivaciones detrás de esto. Por un lado, cada MWh programado para el control de tensión desplaza un MWh de generación renovable, lo que va en contra del objetivo político de maximizar la cuota de generación renovable», responden los expertos de CEEPR. Es decir, que cuanto más gas y nuclear, menos se alcanza el objetivo político de contar con más renovables que ningún otro país europeo.
El Gobierno controla Redeia como primer accionista (20% del capital) y nombra a la presidenta, en este caso Corredor, y también a la directora general de Operación, Concha Sánchez.
Corredor sitúa el problema en que fallaron los operadores privados al no cumplir la normativa de control de tensión y así lo dijo en el Senado: «Lamentablemente, la regulación sí que daba incentivos al resto de operadores para engrosar sus cuentas de resultados con incumplimientos de la normativa vigente. Los únicos que ganan dinero con la falta de absorción de reactiva y con la operación reforzada son las empresas de generación y comercialización».
La asociación que agrupa a los operadores privados Aelec responsabiliza por el contrario a Redeia y la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia sólo atribuye a esta empresa la infracción más grave, pero serán los tribunales los que dirimirán el aluvión de demandas.
Corredor, por su parte, dejó dos afirmaciones en el Senado aparentemente contradictorias. La primera, que aunque hubiera operado con la guardia más alta no habría podido evitar el apagón porque era cosa de otros. Y dos, que va a seguir ahora con la guardia reforzada «lo que sea necesario».