Desde que España ganó la Eurocopa 2008 ha campeonado en la mitad de los grandes torneos que ha disputado
Regala esta noticia Añádenos en Google La selección levanta su segunda Copa del Mundo. (Afp) 21/07/2026 a las 12:38h.A Juan Gómez-Jurado, que presume de futbolero, quizá le perdone el lector una licencia: la Reina Roja más implacable no está en sus novelas, ... sino sobre un césped. Viste de rojo, colecciona finales y tiene una extraña costumbre: cada vez que aparece en un gran torneo, hace creer que ganar ya no es un imposible. Lo que durante décadas fue una excepción en el fútbol español se ha convertido, desde 2008, en casi una tradición.
España ha disputado diez grandes torneos -cinco Eurocopas y cinco Mundiales- y ha conquistado cinco de ellos.
Todo comenzó en Viena. La Eurocopa de 2008 fue mucho más que un título: marcó el final de décadas de complejos, de eliminaciones en cuartos o de tandas de penaltis malditas. España derrotó a Alemania gracias al inolvidable gol de Fernando Torres y descubrió que podía competir sin miedo contra cualquiera. Luis Aragonés construyó un equipo basado en la posesión, el talento y la convicción, una revolución que transformó para siempre la identidad futbolística del país. Aquel campeonato fue el primer capítulo de una generación irrepetible.
El Mundial de Sudáfrica
Dos años después llegó el mayor éxito de la historia del fútbol español hasta hace unos días. El Mundial de Sudáfrica 2010 convirtió a España en campeona del mundo por primera vez. El gol de Andrés Iniesta en la prórroga de la final ante Países Bajos trascendió el deporte para convertirse en una de las imágenes más icónicas del siglo XXI en España. El equipo de Vicente del Bosque confirmó que lo ocurrido en 2008 no había sido una casualidad, sino el nacimiento de una potencia futbolística.
La hegemonía alcanzó su cima en la Eurocopa de 2012. España firmó una de las exhibiciones más contundentes que se recuerdan en una final al derrotar por 4-0 a Italia en Kiev. Ninguna selección había enlazado antes Eurocopa, Mundial y Eurocopa de manera consecutiva. Aquel equipo dominaba los partidos, imponía su estilo y parecía jugar varios segundos por delante de sus rivales. Era la culminación del legado iniciado por Aragonés y perfeccionado por Del Bosque.
Después llegaron los años de transición. El Mundial de Brasil 2014 supuso un abrupto final para la generación dorada. La eliminación en la fase de grupos sorprendió al mundo y recordó que ningún ciclo es eterno. Dos años más tarde, en la Eurocopa de Francia, España cayó en octavos de final frente a Italia mientras comenzaba una renovación inevitable.