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Reino Unido ha abierto el dron kamikaze que explotó en la base europea. La sorpresa es mayúscula: no es de Irán, es "made in Rusia"

Reino Unido ha abierto el dron kamikaze que explotó en la base europea. La sorpresa es mayúscula: no es de Irán, es "made in Rusia"
Artículo Completo 994 palabras
En Ucrania, los restos de drones derribados se han convertido en una fuente inesperada de información estratégica: ingenieros y analistas suelen reconstruir su interior pieza a pieza para rastrear su origen, su electrónica y las redes de suministro que los fabrican. SI se quiere, una suerte de “arqueología militar” o “unboxing bélico” que se ha convertido en práctica habitual en conflictos modernos, donde un solo microchip o un módulo de navegación pueden revelar conexiones geopolíticas mucho más amplias de lo que aparenta un simple ataque. Eso mismo acaba de ocurrir, pero en Irán.  Un dron y una nueva incógnita. Cuando un dron kamikaze impactó contra la base aérea británica de RAF Akrotiri, en Chipre, parecía otro episodio más dentro de la creciente escalada de ataques con drones en Oriente Medio. Sin embargo, el análisis de los restos del aparato por parte de la inteligencia británica ha revelado un detalle inesperado: en su interior había un sistema de navegación militar ruso Kometa-B, un componente sofisticado diseñado para resistir interferencias electrónicas y mejorar la precisión de los ataques.  El hallazgo sorprendió a los investigadores británicos porque el aparato había sido lanzado por un grupo alineado con Irán desde Líbano, lo que convertía el incidente en la primera evidencia tangible de tecnología militar rusa utilizada en un ataque dentro del conflicto regional. En Xataka Imágenes satelitales han revelado que Irán tumbó cuatro de los ocho sistemas únicos de defensa de EEUU. Si llegan a cero comienza una nueva guerra La pista que conecta dos guerras. El sistema Kometa-B no es un componente cualquiera. Se trata de un módulo que ya había sido detectado en drones interceptados en el frente ucraniano, donde Rusia lo utiliza para mejorar la navegación de sus armas frente a los sistemas de guerra electrónica occidentales.  Encontrarlo dentro de un dron que terminó explotando en una base militar europea sugiere que parte de esa tecnología ha salido del teatro de guerra de Ucrania y ha llegado al ecosistema militar que rodea a Irán. Ese detalle técnico ha abierto una nueva línea de preocupación entre los servicios de inteligencia occidentales: la posibilidad de que Moscú esté proporcionando equipos, electrónica o conocimientos técnicos que estén elevando la eficacia de los ataques iraníes y de sus aliados regionales. Una alianza que se estrecha. El descubrimiento encaja dentro de una relación estratégica que se ha ido profundizando desde el inicio de la guerra en Ucrania. Durante los primeros años del conflicto, Irán proporcionó a Rusia tecnología para fabricar drones de diseño iraní (especialmente variantes del modelo Shahed) que Moscú ha empleado de forma masiva contra infraestructuras ucranianas. Con el tiempo, Rusia comenzó a producir sus propias versiones y a introducir mejoras electrónicas y de navegación. Ahora los indicios apuntan a que parte de esa cooperación podría haberse invertido: componentes o sistemas desarrollados en la industria militar rusa estarían apareciendo en armas utilizadas por milicias alineadas con Teherán en otros frentes. Inteligencia rusa en la sombra. El hallazgo del dron coincide además con informaciones de funcionarios occidentales que aseguran que Moscú ha estado proporcionando a Irán información de inteligencia sobre posiciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo la localización de buques de guerra y aeronaves.  Contaba el fin de semana en una exclusiva el Washington Post que ese apoyo podría explicar la creciente precisión de algunos ataques recientes contra infraestructuras militares y sistemas de radar occidentales. Irán dispone de capacidades espaciales limitadas, con muy pocos satélites propios, por lo que el acceso a datos procedentes de los sistemas de observación rusos supondría una ventaja significativa para planificar ataques más selectivos. En 3D Juegos Los niños que en 2026 tengan menos de 5 años nunca tendrán que trabajar, según Vinod Khosla. Es lo que nos depara la gran era de la abundancia de la IA Conflicto regional con ecos de guerra global. Si se quiere también, la aparición de tecnología rusa en un ataque contra una base británica sugiere que la guerra en Oriente Medio podría estar entrelazándose cada vez más con el enfrentamiento estratégico que ya existe entre Rusia y Occidente desde 2022. Para Moscú, una escalada que mantenga a Estados Unidos y a Europa centrados en otro frente puede tener ventajas estratégicas, desde la distracción respecto a Ucrania hasta el aumento de los precios del petróleo.  Aunque el Kremlin ha evitado implicarse directamente en la guerra, e incluso Trump mantuvo en las últimas horas una primera conversación telefónica con Putin, la presencia de su tecnología en el campo de batalla y las sospechas sobre el intercambio de inteligencia apuntan a un patrón familiar de conflictos indirectos: un escenario en el que las grandes potencias no combaten entre sí de forma abierta, pero sus armas, sus datos y su influencia empiezan a aparecer en lugares cada vez más inesperados e incómodos.  Imagen | National Police of Ukraine, RAF/MOD En Xataka | EEUU ha empezado a asumir una última misión suicida: entrar en Irán para sacar un "tesoro" enterrado de 441 kg que de sentido a la guerra En Xataka | La guerra en Irán ha confirmado lo que se intuía en Ucrania: las batallas se ganan mucho antes de lanzar el primer misil - La noticia Reino Unido ha abierto el dron kamikaze que explotó en la base europea. La sorpresa es mayúscula: no es de Irán, es "made in Rusia" fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Reino Unido ha abierto el dron kamikaze que explotó en la base europea. La sorpresa es mayúscula: no es de Irán, es "made in Rusia"

O cuando la guerra de Ucrania y la de Oriente se cruzan

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Miguel Jorge

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En Ucrania, los restos de drones derribados se han convertido en una fuente inesperada de información estratégica: ingenieros y analistas suelen reconstruir su interior pieza a pieza para rastrear su origen, su electrónica y las redes de suministro que los fabrican. SI se quiere, una suerte de “arqueología militar” o “unboxing bélico” que se ha convertido en práctica habitual en conflictos modernos, donde un solo microchip o un módulo de navegación pueden revelar conexiones geopolíticas mucho más amplias de lo que aparenta un simple ataque.

Eso mismo acaba de ocurrir, pero en Irán. 

Un dron y una nueva incógnita. Cuando un dron kamikaze impactó contra la base aérea británica de RAF Akrotiri, en Chipre, parecía otro episodio más dentro de la creciente escalada de ataques con drones en Oriente Medio. Sin embargo, el análisis de los restos del aparato por parte de la inteligencia británica ha revelado un detalle inesperado: en su interior había un sistema de navegación militar ruso Kometa-B, un componente sofisticado diseñado para resistir interferencias electrónicas y mejorar la precisión de los ataques. 

El hallazgo sorprendió a los investigadores británicos porque el aparato había sido lanzado por un grupo alineado con Irán desde Líbano, lo que convertía el incidente en la primera evidencia tangible de tecnología militar rusa utilizada en un ataque dentro del conflicto regional.

En XatakaImágenes satelitales han revelado que Irán tumbó cuatro de los ocho sistemas únicos de defensa de EEUU. Si llegan a cero comienza una nueva guerra

La pista que conecta dos guerras. El sistema Kometa-B no es un componente cualquiera. Se trata de un módulo que ya había sido detectado en drones interceptados en el frente ucraniano, donde Rusia lo utiliza para mejorar la navegación de sus armas frente a los sistemas de guerra electrónica occidentales. 

Encontrarlo dentro de un dron que terminó explotando en una base militar europea sugiere que parte de esa tecnología ha salido del teatro de guerra de Ucrania y ha llegado al ecosistema militar que rodea a Irán. Ese detalle técnico ha abierto una nueva línea de preocupación entre los servicios de inteligencia occidentales: la posibilidad de que Moscú esté proporcionando equipos, electrónica o conocimientos técnicos que estén elevando la eficacia de los ataques iraníes y de sus aliados regionales.

Una alianza que se estrecha. El descubrimiento encaja dentro de una relación estratégica que se ha ido profundizando desde el inicio de la guerra en Ucrania. Durante los primeros años del conflicto, Irán proporcionó a Rusia tecnología para fabricar drones de diseño iraní (especialmente variantes del modelo Shahed) que Moscú ha empleado de forma masiva contra infraestructuras ucranianas.

Con el tiempo, Rusia comenzó a producir sus propias versiones y a introducir mejoras electrónicas y de navegación. Ahora los indicios apuntan a que parte de esa cooperación podría haberse invertido: componentes o sistemas desarrollados en la industria militar rusa estarían apareciendo en armas utilizadas por milicias alineadas con Teherán en otros frentes.

Inteligencia rusa en la sombra. El hallazgo del dron coincide además con informaciones de funcionarios occidentales que aseguran que Moscú ha estado proporcionando a Irán información de inteligencia sobre posiciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo la localización de buques de guerra y aeronaves. 

Contaba el fin de semana en una exclusiva el Washington Post que ese apoyo podría explicar la creciente precisión de algunos ataques recientes contra infraestructuras militares y sistemas de radar occidentales. Irán dispone de capacidades espaciales limitadas, con muy pocos satélites propios, por lo que el acceso a datos procedentes de los sistemas de observación rusos supondría una ventaja significativa para planificar ataques más selectivos.

En 3D JuegosLos niños que en 2026 tengan menos de 5 años nunca tendrán que trabajar, según Vinod Khosla. Es lo que nos depara la gran era de la abundancia de la IA

Conflicto regional con ecos de guerra global. Si se quiere también, la aparición de tecnología rusa en un ataque contra una base británica sugiere que la guerra en Oriente Medio podría estar entrelazándose cada vez más con el enfrentamiento estratégico que ya existe entre Rusia y Occidente desde 2022. Para Moscú, una escalada que mantenga a Estados Unidos y a Europa centrados en otro frente puede tener ventajas estratégicas, desde la distracción respecto a Ucrania hasta el aumento de los precios del petróleo. 

Aunque el Kremlin ha evitado implicarse directamente en la guerra, e incluso Trump mantuvo en las últimas horas una primera conversación telefónica con Putin, la presencia de su tecnología en el campo de batalla y las sospechas sobre el intercambio de inteligencia apuntan a un patrón familiar de conflictos indirectos: un escenario en el que las grandes potencias no combaten entre sí de forma abierta, pero sus armas, sus datos y su influencia empiezan a aparecer en lugares cada vez más inesperados e incómodos

Imagen | National Police of Ukraine, RAF/MOD

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Fuente original: Leer en Xataka
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