Una postura similar expresó Snapchat. La empresa argumentó que la mayor parte del tiempo que sus usuarios pasan en su plataforma se dedica a intercambiar mensajes privados con amigos y familiares. Por ello, considera que “una prohibición total que desconecte a los adolescentes de esas relaciones no los hace más seguros, sino que simplemente puede empujarlos a plataformas menos protegidas”.
Por su parte, un portavoz de Meta afirmó que “como hemos visto en Australia, las prohibiciones corren el riesgo de aislar a los adolescentes de las comunidades e información en línea, además de empujarlos hacia alternativas no reguladas que carecen de protecciones integradas y controles parentales”.
La Fundación Molly Rose (MRF) celebró la intención del gobierno británico de reforzar la seguridad digital de los adolescentes. No obstante, rechazó la propuesta de imponer una prohibición absoluta de las redes sociales.
La organización sostiene que la experiencia australiana demuestra que, si los mecanismos de control son débiles o fáciles de eludir, muchos niños y adolescentes seguirán accediendo a estas plataformas. En ese escenario, la medida perdería efectividad y, además, generaría nuevas complicaciones para las familias y los propios jóvenes al intentar cumplir normas poco claras o difíciles de aplicar.
La fundación también advierte que incluso una prohibición eficaz podría acarrear consecuencias imprevistas. Entre ellas menciona la posible desaparición de canales de apoyo para personas con problemas emocionales o de salud mental, así como obstáculos para acceder a herramientas de denuncia ante situaciones de riesgo experimentadas en internet. Como resultado, parte de esos peligros podría desplazarse a espacios menos visibles y más difíciles de supervisar, agravando algunos de los problemas que la normativa pretende solucionar.
La MRF subraya que “no debemos apresurarnos a adoptar una medida que corre el riesgo de ofrecer una falsa sensación de seguridad, y cuya relación entre beneficios y perjuicios para los niños aún debe evaluarse y analizarse de forma rigurosa”.
¿Qué propone la estrategia “Australia Plus”?
La propuesta británica pretende impedir que los menores de 16 años utilicen plataformas de interacción social que permiten hacer publicaciones y emplean algoritmos para recomendar contenido. Dentro de esta categoría quedarían incluidos servicios como TikTok, Instagram, Facebook, X (antes Twitter), Snapchat y YouTube. Asimismo, se contempla la creación de un “toque de queda digital” para adolescentes de entre 16 y 17 años con el objetivo de reducir el tiempo que permanecen conectados durante la noche.
El proyecto también establece restricciones para las transmisiones en vivo y los mensajes directos con desconocidos en numerosos servicios en línea y plataformas de videojuegos como Roblox. Además, se analiza imponer límites al desplazamiento infinito de contenido, las notificaciones push y los sistemas de recomendación personalizada, al considerar que estas funciones están diseñadas para aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios.