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Política

Relación "ordenada": la palabra clave de Vox para esquivar los errores que frenaron a la derecha en 2023

Relación "ordenada": la palabra clave de Vox para esquivar los errores que frenaron a la derecha en 2023
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Abascal afronta las urnas con el vínculo con el PP en un escenario distinto al de hace tres años y con el choque entre ambos atenuado Leer

Hace apenas seis meses, el número dos de Vox, IgnacioGarriga, calificaba a Alberto Núñez Feijóo y su cúpula como un «clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría». Unos días antes, el líder popular había deslizado sobre Santiago Abascal: «Esto de patriota te viene grande». Por aquellas fechas, el dirigente de Vox acusó al gallego de «pretender domar» a su partido y tratarles como «salvajes», mientras que Feijóo rechazaba que la formación a su derecha fuera a darle «lecciones». La lista podría seguir, pues el choque entre PP y Vox ha sido la tónica durante buena parte de esta legislatura, incluyendo su previa: la campaña a las elecciones de julio de 2023. Sin embargo, ahora, las dos derechas parecen haber pasado de pantalla y arrancan el nuevo camino a las urnas en un contexto distinto, evitando los ataques de mayor dureza.

Lo hacen también habiendo dejado negro sobre blanco sus coincidencias discursivas, y las discrepancias aún existentes entre ambos. Los pactos sellados este año en cuatro comunidades autónomas han servido para encontrar el punto en común entre ambas derechas en temas tan relevantes para Vox como la inmigración, con lo que en la sede de la calle Bambú consideran que las cartas están sobre la mesa y los ciudadanos ya saben qué propone cada formación. «El debate con el PP está ordenado», trasladan fuentes del partido, que sostienen así que los españoles «saben lo que pide» cada uno de ellos, lo cual podría aminorar el choque directo entre ambos en campaña. Aunque, eso sí, otras fuentes de Vox apuntan que la pugna no será una completa balsa, sino que el partido de Abascal expondrá los fallos que, a su juicio, son responsabilidad del «bipartidismo».

Pero, en todo caso, a esta hora el choque se augura varios decibelios por debajo del que protagonizaron PP y Vox en el camino a las urnas de 2023. El líder de la derecha dura no esquivó ayer recordar como, a su parecer, en aquella campaña «muchos medios de la derecha contribuyeron a la demonización de Vox», en una estrategia que considera que estuvo «patrocinada por el PP». En contraposición a ello, y tras escuchar la intervención de Feijóo reaccionando ayer al adelanto electoral, Abascal dijo estar de acuerdo con él «en una gran parte del diagnóstico». «Probablemente no en las soluciones que son necesarias para reconstruir España», matizó, aunque sosteniendo: «[Es] peccata minuta [poca cosa] al lado de lo que tenemos enfrente». Minimizó así en público esas discrepancias que pueden originar el choque.

Vox ya expuso ayer las que serán sus propuestas nucleares para pedir el apoyo de los españoles: «prioridad nacional», «desregulación» y «remigración». No temen en el partido que el PP se acerque a sus postulados en estas materias, que les copie para competir por el electorado, pues consideran que en los últimos meses ha quedado claro hasta dónde está dispuesto a llegar cada partido en estos y otros asuntos. Que los votantes que podrían compartir ya saben lo que les distingue, e incluso creen en Vox que las comunidades en las que han cerrado acuerdos de gobierno con los populares pueden jugar algún papel en la campaña. «A nosotros se nos queda corto», dicen fuentes del partido sobre lo que pueden hacer en estas regiones con el apoyo ciudadano que tuvieron en las urnas, y así deslizan que esto puede servir de argumento para pedir «más Vox». Una idea similar la trasladó incluso Abascal ayer: «Llegamos a un buen momento para que los españoles, si quieren mas de Vox, nos den un buen respaldo, y se podrán hacer más cosas y cambiar cosas con más contundencia».

Así, más allá de los errores propios que puedan cometer, en la sede de la calle Bambú solo trasladaban ayer un temor real de cara a las urnas: que sus simpatizantes, o el PP, puedan confiarse. Insisten en que fue un fallo de los populares «dar las elecciones por ganadas» en 2023 y «repartirse Ministerios» antes de las urnas, y también, por ejemplo, la ausencia de Feijóo en el debate al que fueron convocados los cuatro principales líderes. Y, claro, aquella «demonización» de Vox de la que hablaba Abascal. Pero, a priori, lejos quedan hoy choques que pudieron costar a la derecha la gobernabilidad, como aquel augurio del líder de Vox sobre la vuelta de la tensión a Cataluña si ganaba la derecha, con el que trató de marcar el rumbo a Feijóo.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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