Un enfermero experto en catástrofes y un portavoz de la ONG Accem narran el colapso, el dolor de los menores y el esfuerzo titánico por dar una cobertura mínima a miles de migrantes
Regala esta noticia Añádenos en Google Vista de la playa del Trampolín de Ceuta después de que la mayoría de migrantes fueran trasladado. En el círculo superior izquieda, Alejandro Artero, enfermero malagueño destinado en Ceuta. Abajo, Pedro De Santiago, coordinador de prensa, portavoz y miembro del equipo de emergencias de Accem en Ceuta. (EFE) 24/08/2026 a las 23:31h.No hay entrenamiento posible ante un drama de tal magnitud como el que se está viviendo en Ceuta tras la entrada de miles de personas ... migrantes a finales de julio. Dos malagueños, Alejandro Artero y Pedro De Santiago, están siendo testigos en primera línea de la que ya tildan como «la emergencia más grande» relacionada con los flujos migratorios vivida en España.
Tanto él como otros profesionales han establecido turnos de 24 horas que han mantenido durante semanas, puesto que las asistencias se han multiplicado al duplicarse prácticamente la demanda en la ciudad. «Los primeros días fueron una locura total por la cantidad de traumatismos, de heridas, de personas con signos de ahogamiento y de hipotermia que había», relata.
A pocos kilómetros de la vorágine hospitalaria, en el dispositivo asistencial habilitado en Loma Margarita, la batalla se libra en el terreno de la logística humanitaria. Allí se encuentra Pedro De Santiago, de 35 años, coordinador de prensa, portavoz y miembro del equipo de emergencias de la ONG Accem en Ceuta.
En sus primeros días sobre el terreno, De Santiago trabaja junto a su equipo a contrarreloj para articular una respuesta que devuelva la dignidad mínima a los recién llegados. «Nuestro trabajo consiste en atender a estas personas desde la humanidad, garantizando un trato digno e intentando que se cumplan los derechos humanos en general», señala el malagueño.
Artero cuenta con una dilatada experiencia en catástrofes: ayudó a coordinar la emergencia del ébola en Sierra Leona, el gran incendio de Gran Canaria en 2007, la crisis de la Covid-19 o la explosión de un tanque de combustible en Guinea Conakry en 2023. Aun así, sostiene que la situación actual sobrepasa lo conocido y destaca lo doloroso de ver a niños de corta edad solos.