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'Colgante cuatro libélulas'. Depósito Shai Bandmann. Museo Lalique_ Arte René Lalique, eterno explorador de la bellezaLa Fundación Barrié de la Maza reúne por primera vez en España las piezas más preciadas del legendario joyero, mago del vidrio y diseñador
A Coruña
Domingo, 29 de marzo 2026, 00:25
... Brillan ahora, y cómo, en 'Lalique, la belleza en el art nouveau y el art déco', la mayor exposición sobre la obra del legendario explorador de la belleza que la Fundación Barrié de la Maza acoge en su sede coruñesa hasta el 12 de julio.«Revolucionó el lujo y su industria», dice Véronique Brumm, directora del Museo Lalique de Wingen-sur-Moder, en la Alsacia francesa, y comisaria de la exposición que recorre la fulgurante carrera de Laliquqe. Desde sus tempranos paseos de crío con su abuelo por el campo, fascinando por libélulas, saltamontes, mariposas, escarabajos y otros insectos, animales y plantas que reproduciría años después en sus delicadas joyas para aristocráticas damas, hasta su formación como orfebre y joyero y la forja de su emporio vidriero.
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René Lalique retratado por Henry Manuel en una imagen sin datar. Museo LaliqueLa exposición celebra el múltiple e inagotable talento de Lalique. Su tránsito de la joyería a la vidriería y su disruptivo uso de los materiales. Capaz de alternar los diamantes, el oro y el platino con el hueso y el cuero, sus colgantes, pendientes, collares, broches, diademas, peinetas, adornos para corpiños y hebillas reflejan «una originalidad sutil e innovadora». «Hizo alta joyería con materiales 'pobres' y fue un portentoso mago con el vidrio en sus dos vidas artísticas consecutivas», dice Brumm.
'Diadema Cattleya', una de las piezas estelares de la muestra, junto a los broches 'Busto de mujer y adormidera' y 'Máscara de plumas de pavo real'. Museo LaliqueAudacia
«Empleó materiales considerados entonces innobles o de segunda categoría, como el cuerno que equiparó al marfil, las piedras semipreciosas, el esmalte y el vidrio que combinó con oro, platino y gemas preciosas», señala la comisaria ante la estelar 'Diadema Cattleya'. Es una delicada orquídea en que alterna marfil artificial, oro, diamantes, cuerno y esmalte.
7. Colgante 'Ninfas entre las algas'. Museo Calouste GulbenkianPor su audacia Lalique fue considerado como «el inventor de la joyería moderna» por Emile Gallé, otro de los grandes nombres del art nouveau. La naturaleza fue su aliada y su constante fuente de inspiración, además de explorar en el Louvre y el British Museum el arte egipcio, griego, romano, las tradiciones orientales y los grabados japoneses, tan en boga en el cambio de siglo.
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Broche 'Golondrina'. Museo LaliqueTuvo la osadía de utilizar el cuerpo femenino como elemento decorativo, creando algunas de las joyas más sensuales e icónicas del art nouveau lucidas por mitos de la escena y la danza como Sarah Bernhardt. Con las técnicas más sofisticadas recreó serpientes, lechuzas, moscas, polillas, murciélagos o ratones. Jugó con materiales como corindón, ónix, sardónice, jade, cornalina u ópalo.
Golpe de timón
En el apogeo de su carrera como joyero Lalique cambió de rumbo para convertirse en vidriero. Había tanteado el vidrio en 1890, pero su encuentro en 1908 con el visionario perfumista François Coty fue decisivo. Para los mejores perfumeros diseñó y produjo en serie frascos «que convirtió en esculturas mucho más valiosas que las esencias que contenían», dice la comisaria. Revolucionó el sector del lujo añadiendo cajitas, y diseñando jarrones, lámparas y otros objetos.
Frasco 'Rosa mosqueta' para Hector Legrand. Lamparita 'Dos pavos reales' y lampara 'Pavos reales' Museo LaliqueCreador ecléctico interesado en todas las artes, también diseñó más de treinta tapones de radiador para los suntuosos automóviles de los felices y locos años veinte, bolsos, libros, bastones, botones o estampados. Decoró trenes como el Orient Express, transatlánticos como el Île de France y tiendas de lujo.
Se interesó por la arquitectura religiosa y creó fuentes de vidrio y forja para los parisinos Campo Elíseos. Unos diseños que, junto a sus portentosos dibujos, desvelan su proceso creativo. Sus estolas, marcos, apliques o espejos demuestran cómo «su empeño fue democratizar el acceso al arte rebajando los costes de producción».
Barandilla 'Mujer alada'. Museo LaliqueColeccionistas y grandes museos se disputan hoy las piezas «de un clásico muy actual –según la comisaria– capaz de combinar belleza, innovación y profundidad». El récord en subasta para una pieza de Lalique lo marcaron unas puertas de vidrio y níquel vendidas por más de 2,5 millones de euros en 2011. En joyería, un peine art nouveau se vendió por 740.000 euros en 2021. Los emblemas de coche (como la 'Renard') han superado los 300.000.
La muestra reúne los tesoros del museo Lalique, situado en el pueblo del norte de Francia donde estableció su taller y su fábrica, que atesora mas de 3.000 miles de piezas, los del Calouste Gulbenkian de Lisboa – con la mejor colección de Lalique y Fabergé– y de varias colecciones privadas. La exposición coruñesa es la mayor retrospectiva de Lalique tras las realizadas en París y Tokio en los años 80 del siglo pasado.
Con esta muestra la Fundación Barrié amplía su apuesta por el diseño desde distintos ámbitos. Lalique llega tras las monográficas dedicadas a Verner Panton, Mies van der Rohe o Fernando y Humberto Campana, y las muestras centradas en el diseño escandinavo, holandés, el textil o la historia del calzado.
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