- El crudo cae un 8% y toca los 100 dólares ante un posible acuerdo nuclear con Irán
- El deterioro económico se acentúa en la eurozona, ya en contracción
- 'Lo peor' está por llegar: las fluctuaciones del precio del petróleo ensombrecen las perspectivas para el comercio global
- Editorial. Alarma europea ante la falta de petróleo y gas
El avance de las conversaciones entre EEUU e Irán reaviva las esperanzas de paz de los inversores.
Las renovadas esperanzas de un entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra iniciada el pasado 28 de febrero y desbloquear el estrecho de Ormuz provocaron ayer otra sesión con fuertes caídas de la cotización de las principales materias primas energéticas. El petróleo Brent llegó a cotizar por debajo de 100 dólares el barril tras haber empezado la semana rozando los 115 dólares, mientras que el gas natural de referencia para Europa, el TTF holandés, bajó hasta los 44 dólares.
Una moderación que refleja parte del sobrecoste provocado por la falta de suministro desde los países productores del golfo Pérsico, que hasta el pasado 13 de abril aportaban un 20% del petróleo consumido a nivel global y el 25% del gas natural licuado. Sin embargo, la destrucción de algunas infraestructuras energéticas clave de las naciones atacadas por Irán en represalia por su complicidad con la ofensiva bélica de Washington junto a Israel limitaría el impacto positivo sobre la oferta global de estas materias primas, y por tanto en sus precios en los mercados financieros, de una posible pacificación de la zona, tal como alertó el comisario europeo de Energía, el danés Dan Jørgensen.
Además, el golpe económico derivado de los más de sesenta días de guerra ya ha tomado cuerpo. Así lo apuntan los indicadores adelantados como las compras de la industria en la zona euro, que durante el mes pasado se contrajeron por primera vez desde finales de 2024. La economía española no logra sortear este declive manufacturero, a diferencia de lo que sucede con la demanda turística, que se ha disparado por la consideración de destino refugio de la que goza nuestro país respecto a otros competidores.
Con todo, los analistas prevén el primer retroceso de la actividad del sector servicios a nivel nacional en casi tres años, lo cual ahondaría las preocupaciones sobre las repercusiones a medio plazo de la crisis. A pesar de las medidas de alivio de la factura energética desplegadas por el Gobierno, los costes industriales han escalado a ritmos no vistos desde la espiral inflacionaria generada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022: España fue el segundo país de la UE en que más crecieron en marzo.
Su traslación a los precios finales de la mayoría de productos podría propagar estas tensiones a lo largo de toda la cadena de valor y forzar una reacción más severa de los bancos centrales, que se preparan para volver a subir los tipos de interés antes de verano.
Alarma europea ante la falta de petróleo y gasEl bloqueo de Ormuz también rompe la OPEPUn alto el fuego con demasiadas lagunas Comentar ÚLTIMA HORA-
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