Dos magistrados ministros, dos estilos y una larga lista de choques internos entre Interior y Defensa
Regala esta noticia Añádenos en Google Robles y Marlaska conversan durante un pleno del Congreso el pasado marzo. (Jaime García)Madrid
26/08/2026 Actualizado a las 17:14h.El Consejo de Ministros ha sido, durante años, el ... Fernando Grande-Marlaska, titular de Interior, y Margarita Robles, responsable de Defensa. Ambos comparten un origen común en la judicatura, pero sus En enero de 2021, Filomena enfrentó de nuevo a los dos magistrados en una guerra de competencias aliñada con celos políticos. El detonante principal fue que Robles envió de forma inmediata a la UME para auxiliar a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid tras la petición directa de las autoridades locales. Esta decisión unilateral molestó profundamente a Marlaska, quien consideraba que cualquier despliegue debía centralizarse y coordinarse a través de su ministerio, responsable del Sistema Nacional de Protección Civil. Cuatro meses después, la crisis migratoria de Ceuta volvió a escenificar la distancia entre ambos. El despliegue del Ejército en las fronteras de la ciudad autónoma forzó una coordinación incómoda. Marlaska gestionaba la presión policial y diplomática contra el reloj, mientras Robles capitalizaba el protagonismo de los militares sobre el terreno, presentándolos como los verdaderos garantes de la soberanía nacional. El cruce de reproches velados en los pasillos de Moncloa evidenció que el control del orden público y la defensa nacional eran fronteras en constante disputa. El punto de máxima fricción llegó un año después con el 'caso Pegasus'. El espionaje a los teléfonos de varios líderes independentistas, y al del propio presidente del Gobierno, desató una tormenta de acusaciones cruzadas. El CNI, bajo la tutela de Robles, quedó en el ojo del huracán. La subsiguiente destitución de su directora Paz Esteban fue vista como una concesión política que dolió profundamente a la ministra. Desde Defensa se deslizó que los fallos de seguridad en los terminales del Gobierno dependían de los sistemas de verificación que gestionaba Interior. La pelota de la culpa rebotaba de un ministerio a otro. El último y más virulento choque se ha escenificado este mes de agosto a raíz de la grave crisis en Ceuta. Lo que debió ser una respuesta coordinada se convirtió en una cruda guerra de versiones en directo. Mientras Robles comparecía en el Congreso asegurando que el CNI cumplió con su deber y alertó con antelación sobre los movimientos en la frontera, Marlaska negaba la mayor desde la mesa de portavoces de Moncloa.