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Robots humanos, el nuevo motor económico de China

Robots humanos, el nuevo motor económico de China
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China busca el dominio tecnológico global mediante el uso masivo de humanoides, priorizando la seguridad nacional sobre los riesgos que implica sustituir humanos por máquinas avanzadas. Leer
Financial TimesRobots humanos, el nuevo motor económico de China
  • JOE LEAHY / TINA HU / WILLIAM LANGLEY / SHIHUAN CHEN
Actualizado 26 JUN. 2026 - 13:31Robots humanos Walker de Ubtech en la cadena de montaje de coches Zeekr en China.Hand-outEXPANSION

China busca el dominio tecnológico global mediante el uso masivo de humanoides, priorizando la seguridad nacional sobre los riesgos que implica sustituir humanos por máquinas avanzadas.

En los talleres de la planta de camiones Sany, en el centro de China, el zumbido de los robots que pintan paneles de vehículos prácticamente ha sustituido a las conversaciones de los humanos.

La empresa también intenta automatizar la fase final y más laboriosa del ensamblaje, utilizando humanoides -la vanguardia de la robótica- ante la previsión de escasez de mano de obra con el envejecimiento de la población china. "La estructura demográfica de China está cambiando y la población se está reduciendo poco a poco; es una realidad innegable", afirma Huang Tie, subdirector de Sany Truck Manufacturing, en la provincia de Hunan. "En el caso de industrias con mucha mano de obra, la sustitución de humanos por robots es inevitable", añade.

El cambio demográfico al que se refiere -que se prevé sea uno de los más rápidos en un mundo que envejece- representa el mayor obstáculo económico para China. La población activa del país, de entre 15 y 64 años, que alcanzó un máximo de 1.000 millones en la última década, se reducirá a tan solo 300 millones para el año 2100, según cifras de la ONU; un descenso que podría impedir que China se convierta en la mayor economía del mundo.

Pekín ve ahora en las máquinas con inteligencia artificial una salida a esta trampa demográfica. El año pasado, el país instaló más robots industriales que el resto del mundo en conjunto; además, fabrica la mayoría de los humanoides del planeta.

Desde los líderes del Partido Comunista en Pekín hasta los empresarios de toda China, existe un creciente consenso sobre la necesidad de que el país integre la "inteligencia artificial incorporada", como se conoce a los robots controlados por IA, en tantas tareas como sea posible y cuanto antes.

"No hemos visto una transformación de esta velocidad y magnitud desde la Revolución Industrial", afirma Yuhan Zhang, economista del Centro de China del Conference Board.

Ya se trate de procesos industriales complejos, como el control de calidad en las fábricas, o de empleos de alta gama en el sector servicios, como la preparación de comidas con estrellas Michelin, todos estarán sujetos a la automatización. El presidente Xi Jinping ha defendido constantemente la revolución robótica. En 2014, dos años después de asumir el poder, aseguró que "no sólo necesitamos modernizar nuestros robots, sino también conquistar mercados en muchos lugares".

El último plan quinquenal del Partido Comunista contempla "nuevas formas de trabajo que impliquen la colaboración entre humanos y máquinas e inteligencia incorporada en puestos con escasez de mano de obra, entornos de alto riesgo y otras condiciones". El país ahora debe gestionar la transición del trabajo humano al robótico.

China ya sufre un alto nivel de desempleo juvenil y una creciente población de trabajadores temporales sin empleo fijo, tras el colapso de su mercado inmobiliario a partir de 2021, que ha mermado la demanda interna y la confianza de los hogares.

La fuerza laboral de trabajadores temporales en China asciende a unos 320 millones de personas y proviene tanto de las clases medias con alto nivel educativo como de trabajadores migrantes poco cualificados. Si Pekín avanza demasiado rápido en el desarrollo de la IA y la robótica corre el riesgo de dejar a ambos grupos sin oportunidades laborales satisfactorias.

Este mes, Liu Qiangdong, cofundador y consejero delegado de JD.com, una de las mayores empresas de comercio electrónico de China, advirtió de que los robots reemplazarían "tarde o temprano" a sus 700.000 repartidores.

Y si hay algo que obsesiona al Partido Comunista casi tanto como su carrera con Estados Unidos por la supremacía tecnológica, es mantener la cohesión social. "Muchas personas de las que hablamos son graduados universitarios que se quedarán sin trabajo, y este es el grupo demográfico que más preocupa al Gobierno" afirmó Minxin Pei, profesor del Claremont McKenna College de California.

Despliegue

China ha desplegado sus robots a una velocidad de vértigo. Entre 2021 y 2024, el país duplicó el número de unidades instaladas en sus fábricas, alcanzando los dos millones, la mayor cantidad en el mundo, según la Federación Internacional de Robótica.

En 2020, los robots de producción nacional representaban sólo el 30% de las instalaciones. En 2024, ya representaban el 57% de las nuevas unidades. El año pasado, China contaba con 166 robots industriales por cada 10.000 trabajadores. Ahora, Pekín está impulsando el sector de los humanoides con subsidios, como ya hizo con los robots industriales. El año pasado, el Gobierno anunció un fondo de un billón de yuanes a 20 años para la tecnología avanzada que incluye la robótica.

Este mes, se ordenó a ayuntamientos y empresas que incluyeran la inteligencia artificial incorporada en los sectores de manufactura, logística, comercio minorista y salud. El objetivo es instalar al menos 10.000 robots con IA en entornos comerciales en todo el país este año.

Los humanoides y los robots serán el próximo motor clave de la maquinaria de exportación de China en los próximos 5 a 10 años", opinaron los economistas de Morgan Stanley en un estudio publicado el mes pasado, estableciendo paralelismos entre el desarrollo de los humanoides y los robots y el de la industria de los vehículos eléctricos hace una década.

China representó el 90% de los 13.000 a 16.000 robots humanoides que se exportaron a nivel mundial el año pasado, indicaron. Las ventas de humanoides de fabricación china alcanzarán aproximadamente las 50.000 unidades este año, una cifra superior a la de cualquier otro país.

Sin embargo, entre las empresas chinas existe un debate sobre qué hacer con los nuevos humanoides.

Eric Guo, CEO y fundador de AI² Robotics, un fabricante de humanoides con sede en Shenzhen, ciudad tecnológica del sur de China, afirma que estos androides aún no son "muy buenos para realizar tareas demasiado fáciles o demasiado difíciles". Con sus intrincadas articulaciones, manos y costoso software de IA no son adecuados para tareas fáciles y repetitivas que un robot industrial podría realizar sin problemas.

Al mismo tiempo, los entornos demasiado impredecibles o complicados son "demasiado difíciles" para los androides, afirma Guo. "Un ejemplo típico son los apartamentos. Actualmente, son demasiado difíciles para que un robot trabaje en ellos".

Pero, añade, a largo plazo, los humanoides se harán cargo de millones de puestos de trabajo en fábricas, como tareas peligrosas o desagradables. "Hay menos personas que quieran trabajar en la industria manufacturera en comparación con el trabajo de oficina", sostiene Guo.

Cao Yuran, gerente sénior de márketing de Li Gong Industry, cuya planta en Guangzhou fabrica humanoides plateados de gran tamaño, afirma que son más adecuados para tareas de fabricación meticulosas y de alto valor, como el atornillado de precisión o la confección de prendas a medida, tareas que normalmente realizan trabajadores muy cualificados.

Pero enseñar a un robot a imitar a un humano es tremendamente difícil. Por ejemplo, no puede percibir la textura o la resistencia de una tela, ni desenvolverse con facilidad en situaciones dinámicas en entornos de producción reales.

La brecha entre la ambición y la realidad sigue siendo enorme en el caso de los humanoides, afirma Laila Khawaja, analista tecnológica de Gavekal, un grupo de investigación, debido a las limitaciones de la capacidad cerebral de los robots.

Para cerrar esa brecha, se necesita una cantidad ingente de datos de entrenamiento, explica Cao, de Li Gong.

En una línea de producción, los trabajadores de Li Gong clasifican piezas, atornillan componentes y realizan otras tareas junto a una fila de humanoides semiensamblados. Cao señala que la industria se está dando cuenta de que se necesitarán "decenas de millones de horas de datos" antes de que los robots humanoides alcancen su máximo potencial. En su opinión, superar este déficit de datos es el próximo gran reto colectivo del sector.

Robots y estrellas Michelin

La revolución robótica está reduciendo rápidamente el empleo, no sólo en la industria manufacturera, sino también en el sector de servicios, precisamente el área que muchos responsables políticos esperaban que absorbiera a los trabajadores de fábricas despedidos.

En Huazhu, una de las mayores cadenas hoteleras de China y propietaria de la alemana Steigenberger, los huéspedes pueden registrarse mediante terminales de autoservicio mientras los robots se encargan de su equipaje, la entrega de comida e incluso la limpieza de algunas habitaciones. Una botella de agua puede entregarse en la habitación en cuestión de segundos mediante un robot de reparto. Huazhu afirma que estos servicios, desarrollados en colaboración con Tencent, se han implementado en más de 3.200 hoteles.

La automatización ha reducido la proporción de personal por habitación, lo que significa que un hotel de 100 habitaciones puede operar con unos 10 empleados, según la empresa, en comparación con la media del sector para hoteles económicos, que oscila entre 30 y 80 trabajadores por cada 100 habitaciones. En la sala de exposiciones de Linkerbot en Pekín, fabricante de manos humanoides, un robot toca un teclado y otro un tambor en una mini orquesta androide.

La empresa afirma que los humanoides compensarán la falta de habilidades en China, realizando trabajos de fábrica que la gente no quiere hacer o para los que hay escasez de mano de obra. La idea es también democratizar las habilidades de los mejores artesanos enseñando a las manos robóticas a realizar tareas que "sólo una pequeña fracción de la humanidad ha dominado".

"Tomemos como ejemplo la cocina: nuestro objetivo no es simplemente preparar comida comestible, sino aprender, mediante hardware de alta precisión combinado con modelos de inteligencia artificial, la técnica del wok y los secretos de un chef con estrella Michelin", declaró Linkerbot.

Allen Zhang, fundador y CEO de Matrix Robotics, fabricante de humanoides de Shanghái, afirma que, a largo plazo, sus humanoides podrían ofrecer servicios que imiten a un profesional humano cualificado a cambio de una tarifa. Por ejemplo, explica, podría alquilarle a un cliente un humanoide con las habilidades de un chef profesional.

La amenaza al empleo

Durante mucho tiempo, el Partido Comunista Chino se ha basado en un contrato social tácito de desarrollo económico a cambio de restricciones a las libertades individuales y a los derechos civiles.

Las consecuencias económicas del declive demográfico amenazan con socavar ese contrato, al igual que la apuesta del gobierno por la IA y la robótica.

El desplome de la tasa de natalidad -causado en gran medida por la antigua política de un hijo por familia- afectará al crecimiento, el consumo y el presupuesto gubernamental durante el resto de este siglo, y dificultará el pago de la deuda del país.

Pero la transición a la robótica podría destruir empleos, incluso más rápido que la reducción de la población en edad laboral.

En un documento publicado este mes, Pekín solicitó la mejora del sistema de alerta temprana y gestión de riesgos laborales relacionados con las aplicaciones de IA, así como el fortalecimiento de las respuestas conjuntas a los riesgos laborales asociados.

Según los académicos, la transición hacia la IA y la automatización está reequilibrando la renta a favor del capital y en detrimento del trabajo, lo que supone un dilema para el Partido Comunista, que defiende un capitalismo estatal, pero también afirma representar los intereses de los trabajadores.

Qiu Xincheng, economista de la Escuela de Administración Guanghua de la Universidad de Pekín, afirma que tradicionalmente los trabajadores han percibido alrededor de dos tercios de la renta nacional. Sin embargo, la IA y la automatización están destinadas a cambiar esta situación. Otros académicos recomiendan que, a medida que disminuya la proporción de la renta laboral, el gobierno reduzca el impuesto sobre la renta personal, que aumente los impuestos a las empresas e imponga aranceles a los robots. También abogan por aumentar la formación continua de los trabajadores para otros puestos y reformar el sistema de seguridad social chino.

Qiu señala que aún existen muchas incógnitas en la transición hacia la robótica y la IA, como por ejemplo si podría crear nuevas categorías de trabajo para los humanos.

Hay indicios de que se están creando nuevos puestos de trabajo. Este año, nueve universidades chinas lanzaron grados en IA integrada, y grandes empresas como Huawei y Xiaomi ofrecen empleos en este campo.

Liu, de JD.com, afirmó haber firmado ya contratos con unas 120 instituciones educativas para capacitar a sus repartidores en trabajos como la reparación y el mantenimiento de robots.

Sin embargo, los trabajadores se muestran recelosos. El mes pasado, cuando Shenzhen anunció nuevas normas que allanan el camino para el desarrollo de taxis autónomos en toda la ciudad, los conductores se indignaron, argumentando que la competencia pondría en peligro su sustento.

Pocos esperan que China, que se considera inmersa en una reñida carrera con EEUU por la supremacía tecnológica, reduzca su ritmo. En cambio, según los analistas, se apoyará en su sólido sistema de vigilancia para contener las presiones sociales e implementar medidaspara aliviar el desempleo -como la reconversión profesional- mientras busca la autosuficiencia y el dominio de la manufactura global.

Por ahora no les preocupan las consecuencias sociales porque el imperativo de la seguridad nacional es demasiado importante para ellos", afirma Pei, del Claremont McKenna College, en referencia al objetivo estratégico de Pekín de obtener la superioridad tecnológica sobre EEUU. "Así que seguirán adelante y afrontarán las tensiones sociales cuando llegue el momento". En este sentido, Pekín contará con el apoyo de los propietarios de fábricas chinas. Incluso las industrias más tradicionales, como la de materiales de construcción, están adoptando la IA.

Liu Xungong, vicepresidente de Guangdong Dongpeng Holdings, fabricante de azulejos cerámicos, afirma que desde que la empresa comenzó a acelerar la automatización en 2021, ha reducido la plantilla en un 40% y aumentado la producción en un 32%. Menciona los últimos cambios de la empresa: un proceso de inspección de calidad impulsado por inteligencia artificial, implementado gracias a la colaboración con gigantes tecnológicos chinos como ByteDance, propietaria de TikTok.

La justificación de Liu es que "los humanos se fatigan y necesitan descansar, pero la inteligencia artificial no".

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