El asesor del Fondo Monetario Internacional encargado del informe del Artículo IV sobre España asegura a EXPANSIÓN en una entrevista que "si la guerra se dilata y deriva en un endurecimiento de las condiciones financieras, los efectos en la economía española por la inflación podrían ser significativamente mayores".
En medio de la guerra de Irán y un entorno de incertidumbre global, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó hace unos días la elaboración de su informe de supervisión anual a la economía española, bajo el paraguas del Artículo IV del convenio constitutivo de la organización financiera de la ONU.
Por ello, Romain Duval, asesor del servicio de Estudios del FMI y autor del informe sobre España, revisa a la baja las previsiones de crecimiento para España. De momento, hasta el 2,1% en 2026, con una inflación general del 3%;y hasta el 1,8% para el próximo ejercicio, con un alza en los precios al 2,2% en su escenario más probable.
¿Qué retrato hace de la economía española después de la elaboración del informe para el FMI?La imagen es bastante sólida. El impulso en el primer trimestre de este año parece ser firme, después de un cuarto trimestre que también fue bastante fuerte en términos de crecimiento del PIB. Por ello, nuestras perspectivas para la economía española eran optimistas antes del conflicto en Oriente Próximo.Qué cambia en su análisis tras la guerra de Irán?Hemos revisado a la baja nuestras proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027 en dos y una décima, respectivamente. Es la primera vez que revisamos a la baja en bastante tiempo, porque la economía española ha sorprendido constantemente al alza prácticamente desde 2023. Así que eso es un cambio material. Esto refleja principalmente la magnitud del choque de los precios del petróleo, que es grande y, por ahora, en magnitud es incluso un poco mayor de lo que vimos tras el comienzo de la invasión rusa de Ucrania.España se ha vuelto significativamente menos vulnerable que otros países, como Italia, al alza de los precios del gas, en parte porque la cuota de renovables en la fijación de precios de la electricidad ha aumentado mucho. Sin embargo, no deberíamos pensar en el impacto de este choque para la economía española sólo en términos de una única proyección, sino que deberíamos añadir otros escenarios de riesgo. Si la guerra se dilatara, derivando en un endurecimiento de las condiciones financieras, los efectos en la economía española y el efecto de la inflación podrían ser significativamente mayores.Además de los efectos de la guerra y el aumento de los precios de la energía, ¿cuáles son los desafíos más importantes a los que se enfrenta la economía española ?Una de las cuestiones que más nos preocupa es la productividad. Su crecimiento ha sido más fuerte desde la pandemia que antes, pero para un repunte sostenido se van a necesitar más reformas. Si se mira tanto a las pequeñas como a las grandes empresas españolas, se quedan atrás respecto a sus pares de la zona euro en términos de innovación, para lo que la financiación es fundamental. El país es un lugar atractivo para la inversión, pero los inversores extranjeros a menudo carecen de información sobre las empresas españolas, y el panorama local de capital riesgo es bastante limitado.
Pero, sobre todo, el desafío es la consolidación fiscal. El déficit ha disminuido de forma constante en España, en línea con los objetivos del Gobierno, pero si miramos nuestras proyecciones, no creemos que vaya a disminuir mucho más en los próximos años. Esto es una preocupación aún mayor en un momento donde la economía va bien y el crecimiento sigue siendo fuerte y resiliente, teniendo en cuenta que en los próximos 25 años el país se va a enfrentar a uno de los mayores aumentos del gasto público en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración, por lo que realmente interesa consolidar más rápido para prepararse y, para ello, es necesario acelerar el ritmo en los próximos años.¿Cuál es la apuesta del FMI para avanzar en esta dirección?Nosotros estamos abogando -sin éxito hasta ahora- por una armonización de los tipos del Impuesto sobre el Valor Añadido. Si España armonizara los tipos del IVA e incluso bajara un poco el tipo general, pero armonizando todos los tipos en esta cifra, se podría lograr prácticamente todo el ajuste fiscal previsto por el Gobierno para los próximos cinco años.
Supongo que la negativa responde a la preocupación sobre los efectos en la distribución de la renta, aunque la realidad es que algunos de estos tipos reducidos de IVA no benefician a las rentas más bajas. Además, si se pusiera en marcha la armonización de los tipos de IVA, la medida reportaría ingresos tan grandes que incluso una cuarta parte sería suficiente para compensar totalmente a los tres primeros deciles de la población. Por ello, creemos que es algo que España tendrá que hacer de una forma u otra en el futuro.En esta línea, ¿cómo valora la propuesta que el Gobierno ha trasladado a las comunidades autónomas para reformar el sistema de financiación territorial?Hay aspectos de esta reforma que corresponden decidir a los españoles, como cuánto se quiere redistribuir realmente del Estado a las comunidades. Sí creemos que las reformas propuestas, que tienen muchos aspectos positivos, deben venir acompañadas de medidas que eviten el riesgo de desviación fiscal por parte de las regiones tras su puesta en marcha.
Para ello, abogamos por dos medidas. La primera es reformar la regla fiscal subnacional, la cual tiene tres objetivos que son inconsistentes: déficit, gasto y deuda. Además, no ha ofrecido estabilidad de la deuda ni ha ofrecido tampoco una política fiscal acíclica. Es necesario centrarse en objetivos de crecimiento del gasto, lo cual serviría abordará los problemas del pasado si Hacienda lo hace cumplir estrictamente.
Lo segundo que decimos es que, si la reforma de la financiación autonómica sale adelante, debería implementarse gradualmente para que las comunidades no utilicen inmediatamente el espacio fiscal creado para aumentar su gasto, sino que lo hagan de manera eficiente. Esto también le daría al Estado tiempo suficiente para compensar estas transferencias a través de recortes de gastos o aumentos de impuestos que eventualmente tendrán que venir y que han estado extrañamente ausentes del debate hasta ahora sobre este tema.Las buenas cifras de crecimiento y de los datos macroeconómicos no parecen estarse trasladando al bolsillo de los ciudadanos, sobre todo en materias como los precios de la vivienda. En su opinión, ¿está el Gobierno tomando el camino acertado para solucionar la crisis?Últimamente se han anunciado buenas iniciativas, algunas centrales, que pueden impulsar la vivienda asequible. Por ejemplo, el recién creado Casa 47 o el fondo soberano España Crece [con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez pretende movilizar los fondos para construir 15.000 viviendas al año], algo que puede ayudar.
Pero si de verdad se quiere abordar una escasez de vivienda que probablemente esté ahora en el orden de 700.000 u 800.000 viviendas, se va a tener que confiar fundamentalmente en el sector privado para acelerar esta construcción. Y, para ello, es realmente necesario tanto impulsar los planes de desarrollo urbano como agilizar los procedimientos de concesión de licencias de construcción y reducir las incertidumbres jurídicas a las que se enfrentan los promotores en sus proyectos.
Ahora bien, es necesario tener en cuenta que son prioridades complejas, porque esta es una competencia regional e incluso a veces municipal, por lo que es muy difícil actuar, pero realmente creemos que se va a necesitar una acción más contundente si se quiere abordar de verdad la gran escasez que se ha acumulado en los últimos años.Carlos Cuerpo y Arcadi España prometen continuar la senda de MonteroLa herencia de Montero: cinco retos para Arcadi España como ministro de HaciendaLos autónomos con bajos ingresos quedarán exentos de IVA: así funciona el sistema Comentar ÚLTIMA HORA
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