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Rosa Vásquez Espinoza: la científica que aprendió de su abuela a cuidar la naturaleza y hoy busca transformar el futuro de la Amazonía

Rosa Vásquez Espinoza: la científica que aprendió de su abuela a cuidar la naturaleza y hoy busca transformar el futuro de la Amazonía
Artículo Completo 1,034 palabras
La científica peruana recibió el Premio Rolex 2026 por su trabajo para proteger a las abejas sin aguijón. En entrevista con WIRED en Español, habla sobre su infancia, los obstáculos de hacer ciencia desde América Latina y su preocupación por la pérdida de los conocimientos ancestrales.
Medio AmbienteAranza Bustamante24 de septiembre de 2026Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, dedicada a retratar a las personas que impulsan el conocimiento y la preservación del mundo natural, así como a narrar los retos ambientales y científicos que enfrenta el planeta.

“Yo aprendí de manera muy sutil a lo largo de varios años viéndola”, recuerda la científica peruana Rosa Vásquez Espinoza sobre su abuela, una mujer que acostumbraba darle un beso a las flores y tratar el suelo con cuidado. Aquellos gestos terminaron influyendo en su manera de comprender la naturaleza y en el rumbo que tomaría su carrera científica. Años después, su trabajo para proteger a las abejas sin aguijón de la Amazonía la ha valido uno de los Premios Rolex 2026, un reconocimiento internacional que ahora le permitirá ampliar su proyecto de conservación.

La ceremonia de entrega se llevó a cabo en el Jardín Escénico de Chapultepec, en Ciudad de México, donde Francesco Raeli, manager de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, entregó el reconocimiento a la bióloga química y conservacionista. Vásquez Espinoza fue una de las cinco mujeres galardonadas en la edición de 2026, que coincide con el 50 aniversario de los premios, creados para apoyar proyectos que contribuyan a mejorar la vida de las comunidades y proteger el planeta.

Al recibir el reconocimiento, Rosa dirigió parte de su agradecimiento a quienes han acompañado su investigación, pero también al territorio que ha dedicado años a estudiar:

Aquel agradecimiento refleja una relación con la naturaleza que comenzó mucho antes de sus investigaciones, cuando todavía era una niña que encontraba en los paisajes de Perú un espacio para jugar, explorar y aprender de quienes la rodeaban.

Tras estudiar en Estados Unidos, comenzó a preguntarse qué podía hacer frente a la destrucción que observaba en la Amazonía. Durante su participación, contó que un profesor le sugirió trabajar durante 20 años en una gran empresa, ahorrar dinero y después regresar para apoyar a su país.

Pero ella consideró que no podía esperar tanto tiempo, así que decidió dedicar sus conocimientos científicos a la conservación del territorio y a trabajar con las comunidades que lo habitan. Lo que todavía desconocía era que una pequeña abeja terminaría transformando el alcance de su proyecto.

propiedades de la miel de las abejas sin aguijón, también conocidas como meliponas, utilizadas durante generaciones por distintas comunidades indígenas de la Amazonía. Su trabajo permitió identificar compuestos bioactivos en la miel y documentar científicamente la relación entre la deforestación y la disminución de las poblaciones de estos insectos, fundamentales para la polinización de numerosas especies vegetales.

Lo que inicialmente imaginó como un proyecto de investigación científica cambió cuando tuvo la oportunidad de observar de cerca la relación entre las comunidades y las abejas. Durante una sesión fotográfica en la Amazonía peruana, Rosa pasó aproximadamente cuatro horas junto a estos insectos, una experiencia que recuerda como meditativa. También observó cómo los líderes indígenas les cantaban mientras preparaban las colmenas y fue testigo de una relación con la naturaleza que, hasta entonces, no había comprendido en toda su dimensión.

Ese mismo día escuchó a personas de las comunidades hablar sobre la desaparición de las abejas y las consecuencias que estaba teniendo en sus vidas. La disminución de estos polinizadores también significaba perder frutos, plantas medicinales y parte de los conocimientos transmitidos entre generaciones. Rosa pensó en su propia abuela y en lo que habría significado crecer sin la oportunidad de aprender de ella.

Aquella experiencia transformó el propósito de su investigación. Proteger a las abejas también implicaba conservar los ecosistemas de los que dependen y trabajar con las comunidades que han mantenido una relación con ellas durante generaciones. Así, el proyecto comenzó a reunir a científicos, comunidades indígenas y especialistas de otras disciplinas para desarrollar estrategias de conservación desde el territorio.

El camino estuvo marcado por dificultades económicas. Rosa contó que el primer año de su proyecto estuvo lleno de rechazos. Presentaron más de 120 solicitudes de financiamiento sin obtener apoyo y tuvieron que utilizar sus propios ahorros para continuar trabajando. Tras 12 meses de incertidumbre, consiguieron un primer fondo que les permitió comenzar a ampliar sus actividades.

derechos legales a las abejas nativas sin aguijón, entre ellos el derecho a existir y desarrollarse en un ambiente saludable. Según Rolex, se trató del primer reconocimiento jurídico de este tipo para un insecto, resultado de un proceso en el que participaron comunidades indígenas, investigadores y organizaciones dedicadas a la protección de la naturaleza.

Amazon Research Internacional, ha estudiado 40,000 hectáreas de selva, identificado más de 300 colmenas silvestres y capacitado a más de 350 personas indígenas en crianza sostenible de abejas, investigación ecológica y emprendimiento. De acuerdo con Rolex, el 70% de las personas capacitadas son mujeres.

El Premio Rolex, que forma parte de la Iniciativa Perpetual Planet, permitirá ampliar el trabajo de conservación mediante la creación de 10 santuarios de abejas sin aguijón dirigidos por comunidades indígenas, el mapeo de 200,000 hectáreas y el desarrollo de un corredor de conservación que conecte distintos territorios de la Amazonía, con una posible extensión hacia Bolivia y zonas fronterizas de Perú, Colombia y Brasil.

En su visita a México, Rosa adelantó que su equipo ya trabaja en una primera etapa de colaboración con Bolivia y mantiene conversaciones con Ecuador y Colombia. También aseguró que organizaciones y personas de 11 países, distribuidos en seis continentes, se han mostrado interesados en replicar la experiencia peruana de reconocimiento de los derechos de las abejas.

La posibilidad de llevar su investigación a otros territorios representa un cambio importante para un proyecto que, durante sus primeros años, tuvo dificultades para conseguir financiamiento y sostener a su equipo de trabajo.

Rolex.org y Rolex.com.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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