Daniel Monzón estrena en San Sebastián su denuncia del Patronato de Protección a la Mujer, que encerró a chicas sin culpa hasta diez años después de muerto el dictador
Regala esta noticia Añádenos en Google El director Daniel Monzón y el conjunto de actrices de 'Ruega por nosotras'. (Efe)San Sebastián
21/09/2026 a las 18:46h.El Patronato de Protección a la Mujer fue creado en 1941 auspiciado por Carmen Polo, esposa de Franco, con el objetivo de «redimir a la ... mujer caída y ayudar a la que estaba en peligro de caer». Órdenes religiosas encerraron, sin juicio ni condena previa, a miles de mujeres en más de 538 colegios, conventos y residencias. Muchas de ellas fueron madres solteras cuyo hijo fue vendido o entregado en adopción. Aunque hoy resulte difícil de creer, la institución más misógina del franquismo duró hasta 1985, diez años después de la muerte del dictador.
Acostumbrados al tono amable con el que se ha repasado la España de los 70 tipo 'Cuéntame', es difícil de entender a nuestros ojos que en 1974, un año antes de la muerte de Franco, una joven que anduviera sola de madrugada pudiera ser detenida. Es lo que le ocurre a la protagonista del filme, la hija de 19 años de una familia burguesa de Barcelona, que vuelve borracha de una verbena de verano, a la que ha ido sin pedir permiso en casa.
Al día siguiente tiene la maleta sobre la cama. El padre, estricto, temeroso de Dios y del qué dirán, quiere que la niña entre en vereda. Y nada mejor que llevarla al Centro de Observación y Clasificación regido por monjitas y un médico rijoso que comprobará si la chavala es virgen. De ahí al colegio/reformatorio/cárcel donde las religiosas la convertirán en una mujer de provecho y donde coincidirá con otras «balas perdidas», esto es, chicas malas, lesbianas, prostitutas y madres solteras.
Daniel Monzón cuenta que no fue fácil buscar financiación para el filme. «No en todos los despachos se quería hacer, hemos luchado mucho. Es una película que te golpea y que creo que era importante contar. Tengo una hija que tiene casi veinte años y se lo debía», se emociona el director. Por su parte, Jorge Guerricaechevarría añade que le impactó que el Patronato durase hasta bien entrados los años 80. «Nosotros ya estábamos por ahí dando vueltas y seguía este mundo paralelo, en el que nadie se fijaba. La muerte de una de las chicas dio pie a un artículo de prensa y alguien en el Gobierno preguntó si seguía existiendo y se desmanteló».
Zoe Bonafonte da vida a la recién llegada al centro, regido por una madre superiora, llamada con mala lecha hermana Socorro, que borda, como siempre, la actriz Adelfa Calvo. Las chicas que acababan en el Patronato eran de distinta extracción social. Las había como la protagonista, cuyos padres pagaban, y otras que permanecían «por caridad». El filme, rodado en el Colegio de María de Orduña y en calles de un Bilbao que simula ser Madrid, muestra el régimen carcelario al que estaban sometidas. Realizaban trabajos no remunerados y se castigaba cualquier muestra de solidaridad entre ellas.
«Resulta incomprensible que todo esto siguiera una vez muerto Franco diez años más en democracia», lamenta Monzón. «Estamos hablando de un pasado muy reciente, pero su sustrato continúa en nuestros días, en unos tiempos que empiezan a tomar un cariz alarmante. Es una película de concienciación social, pero lo hace a través del destino de unos personajes y de la emoción». Para Jorge Guerricaechevarría, el clima de represión tocaba a toda la sociedad: «Muchas veces eran los propios padres los que delataban a sus hijas o las entregaban voluntariamente. Asumían el control social que existía».
'Ruega por nosotras' no carga las tintas en las penurias de las internas ni en la maldad de las monjas. Prescinde del morbo o la truculencia propio del género carcelario. La madre superiora no odia a las niñas, argumentan sus autores. «Ella cree realmente que su labor es quebrar a las rebeldes, sobre todo en esos años finales del franquismo, en el que las mujeres vestían con libertad e iban a las manifestaciones. Mucha gente sintió pánico ante esa rebeldía. Alfonso Paso metió a su hija en el Patronato», descubre el guionista vitoriano.
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