Gabriel Rufián y por una aplastante mayoría. La nueva alianza de la izquierda alternativa se encuentra huérfana de líder pero los votantes de este espacio político tienen muy claro cuál es su predilección para suceder a Yolanda Díaz: el portavoz de ERC en el Congreso. Un 70% de los votantes de Sumar en 2023 le señala como su opción favorita para recoger el testigo de la vicepresidenta segunda y ser el candidato en 2027.
Así consta en El Panel de Sigma Dos para EL MUNDO cuando se pregunta a los encuestados por qué persona debe liderar esta nueva coalición formada por IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes, y que fue presentada el pasado 21 de febrero con un gran acto en Madrid. Un frente común donde, por cierto, no está ERC, el partido de Rufián.
El dato más relevante de la encuesta es el que tiene que ver con los propios votantes de Sumar, que son los más interesados en resolver pronto el nombre de su potencial candidato a las elecciones. Su veredicto es contundente: Rufián. Y a un mundo de distancia aparece por detrás como segunda opción Irene Montero, dirigente de Podemos, que es la preferida para un 8,8% de esos votantes. Hay una diferencia de 61,2 puntos entre Rufián y la eurodiputada.
Esta abrumadora preferencia por Rufián en el electorado de la izquierda alternativa al PSOE da pie a dos lecturas. Por un lado, el político catalán ha conectado con este tipo de votante por su estilo y discurso y le genera ilusión a pesar de sus posiciones independentistas. Por otro lado, este entusiasmo demuestra que la izquierda ha dejado un vacío político y moral que no encuentra quien lo llene y represente en sus propias filas y que hace mirar a figuras de otros partidos ajenos a Sumar.
Por algún motivo, que daría pie a análisis más profundo, Yolanda Díaz y los actuales dirigentes del universo de partidos de Sumar no cuentan con esa conexión con los suyos. Y esto es un problema ahora que es obligatorio un relevo en el liderazgo porque las posibilidades de que Rufián abandone su partido para enrolarse en la nueva alianza son mínimas.
El proyecto del diputado de ERC es unir a todas las izquierdas pero esa fórmula es rechazada con absoluta rotundidad por su propio partido y por otras fuerzas como EH Bildu o BNG. Esto significa que la única opción de que Rufián lidere el espacio a la izquierda del PSOE implica abandonar su partido y unirse como independiente a la nueva alianza.
El fenómeno Rufián es curioso porque también encandila al electorado del PSOE. Un 69,2% de los votantes socialistas quiere que el portavoz de ERC lidere a sus socios. Sólo un 2% prefiere a Irene Montero.
De vuelta al votante de Sumar, el sondeo de Sigma Dos deja claro que muchos de los actuales nombres de la órbita de los partidos de la izquierda no tienen tirón entre los suyos. Tras Rufián (70%) y Montero (8,8%) aparecen figuras como la ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el ex ministro y ex coordinador federal de IU, Alberto Garzón. Ambos empatan al ser señalados por un 2,8% de los votantes de Sumar. Detrás queda Ione Belarra, con un 2,2%. En la terna de aspirantes se pregunta por Antonio Maíllo, líder de IU, y Pablo Iglesias, ex secretario general de Podemos. Los dos sacan un 0%.
Es llamativo porque entre las respuestas del sondeo se ofrece a los encuestados la opción de «alguien nuevo» o un «independiente». Los votantes de Sumar lo descartan de pleno (0%), mientras que en las filas del PSOE despierta la curiosidad de un 3,4%.
En la lista de nombres no están los ministros de Sumar. Pero por ahí no va a ir el relevo. Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun se han autodescartado de una manera rotunda. Y Mónica García tiene en su mente ser la candidata de Más Madrid contra Ayuso. Queda Sira Rego, de IU, aunque la relación con la dirección de la formación dista de ser cercana.
Por otra parte, se pulsa la opinión de los españoles sobre el liderazgo de Yolanda Díaz, que anunció el pasado jueves que no repetirá como candidata, en el penúltimo día de trabajo de campo de la encuesta. La mayoría de los votantes de Sumar en 2023 da por amortizada a la vicepresidenta segunda. Casi un 59% rechaza que lidere la nueva coalición, por un 41% que se posiciona a favor.
La perspectiva de quienes cogieron en su día la papeleta de Díaz es más crítica que la expresada por los votantes del PSOE, donde un 49% pide su continuidad frente a un 51% que no. Son cifras más igualadas. No obstante, este salto se explica en que el recuerdo de voto a Sumar engloba a los votantes de Podemos, porque entonces se presentaron juntos, y eso condiciona para mal el dato final.