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Pedro Sánchez comparece el viernes en Moncloa para explicar los decretos anticrisis. AFPSan Sebastián
Domingo, 22 de marzo 2026, 00:08
... dos reales decretos leyes impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez para mitigar el impacto económico de la guerra en Irán son solo la punta del iceberg de una coyuntura mundial que podría desestabilizar aún más la economía global. El conflicto, originado en el estrecho de Ormuz, se ha convertido en una amenaza directa no solo para el mundo árabe, sino para toda la economía internacional.Sin embargo, el factor más preocupante es el impacto de la prolongación de un conflicto bélico que amenaza con cuestionar seriamente la Presidencia de Trump y que a algunos les evoca el fantasma de Vietnam. La simple posibilidad de que la guerra se cronifique, o incluso se intensifique, plantea una 'bomba de relojería' que podría disparar aún más los precios y desbordar los sistemas económicos.
El laboratorio español también refleja el desgaste del Ejecutivo. Tras sucesivos escándalos de corrupción y con la presión creciente de la oposición, las medidas tomadas por el Gobierno frente a la coyuntura han reavivado los debates internos. Pedro Sánchez ha buscado colocarse como un referente en la lucha contra el belicismo, defendiendo el 'no a la guerra' como un principio que contrasta con la postura de Estados Unidos e Israel. En este contexto, ha visto reforzadas sus posiciones por la propia evolución de los acontecimientos, una mina a la deriva. El presidente español ha logrado cierto aval internacional al posicionarse en contra de la intervención de la OTAN en el estrecho de Ormuz, cuestionando las misiones de vigilancia de los barcos en esa zona. Su postura tropieza en España con una extrema polarización que desenfoca el debate. Las últimas elecciones muestran la fragilidad del espacio ubicado a la izquierda del PSOE y una disputa existencial entre Podemos, Sumar e IU que tendrá que clarificarse en breve si sus protagonistas no desean terminar en la irrelevancia política.
La división dentro de la coalición de Gobierno es evidente, aunque la sangre no llegará al río. Sumar exhibe músculo social en un momento en el que busca liderazgo. Esta maniobra es legítima pero se presenta como un evidente ejercicio de supervivencia política, en un momento en que las presiones internas, especialmente por parte de Podemos, parecen estar llevando a la coalición a un punto de no retorno. Gabriel Rufián y la dirigente de Podemos, Irene Montero, son dos de los nombres que más se han destacado en este contexto, con movimientos que buscan alterar el tablero político.
Sánchez ha aprovechado la bandera del 'no a la guerra' para consolidar su posición en el universo progresista, en un achique de espacios que puede resultar exitoso y, a la vez, ha rescatado un discurso más centrado en la soberanía de España y contrario a la 'sumisión' . El presidente ha intentado recuperar un terreno emocional que se perdió con los acuerdos con partidos independentistas. El camino no es sencillo pero el incierto desenlace de la guerra deja abierto todos los escenarios.
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