Lunes, 12 de enero de 2026 Lun 12/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

Rusia ha recuperado los tanques en la guerra de Ucrania con una táctica sorprendente: ahora ni siquiera se mueven

Rusia ha recuperado los tanques en la guerra de Ucrania con una táctica sorprendente: ahora ni siquiera se mueven
Artículo Completo 1,098 palabras
Durante décadas, el carro de combate fue el símbolo indiscutible de la guerra terrestre moderna, una pieza central en doctrinas diseñadas para romper frentes y decidir campañas en cuestión de horas. Sin embargo, la irrupción masiva de drones baratos, sensores y munición de precisión ha ido erosionando ese papel hasta convertir el campo de batalla actual en un entorno donde moverse o incluso disparar implica riesgos inéditos, obligando a las grandes potencias militares a replantearse cómo (y si) el blindaje pesado puede seguir siendo relevante. Rusia lo tiene claro. Los drones y el estancamiento. A pesar de los contactos diplomáticos y de la retórica sobre una posible salida negociada, Rusia ha mantenido una ofensiva sostenida para arrebatar territorio clave a Ucrania, aunque eso sí, desde una posición de clara fricción operativa. Durante el último año, los ataques rusos han descansado en oleadas de infantería desmontada, apoyadas de forma irregular por motocicletas, vehículos ligeros e incluso caballos, una imagen que refleja hasta qué punto el blindaje pesado ha sido relegado por la amenaza constante de drones FPV y bombarderos ucranianos.  Lo hemos ido contando: los intentos de devolver los tanques al frente mediante redes, jaulas improvisadas y otras protecciones han producido resultados limitados. Sin un apoyo acorazado eficaz, los asaltos avanzan más despacio, quedan más expuestos al fuego defensivo y acumulan bajas elevadas con ganancias territoriales modestas, empujando a Moscú a buscar una solución táctica que permita reintroducir el arma acorazada sin repetir los fracasos recientes. En Xataka Hemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio La última táctica. Y aquí aparece la última respuesta rusa, que pasa por un empleo más fragmentado y dinámico del blindaje, articulado en parejas de tanques apoyadas de forma continua por drones. En este esquema, los tanques actúan desde una posición más retrasada, completamente parados y proporcionando fuego, mientras los drones ejecutan un avance hacia la línea de contacto, encargados de detectar objetivos, corregir tiros y ofrecer una idea situacional en tiempo real.  Los roles luego se alternan para evitar que ningún tanque permanezca estático el tiempo suficiente como para convertirse en un blanco predecible. El objetivo: desincronizar los sensores y los sistemas de ataque enemigos, generar ventanas breves de superioridad local y forzar penetraciones rápidas antes de que la defensa ucraniana pueda reaccionar plenamente, sustituyendo en parte el papel tradicional de la artillería por un binomio de fuego directo y vigilancia aérea persistente. La ruptura de la doctrina soviética. Este enfoque contrasta de forma clara con la doctrina heredada de la era soviética, basada en grandes concentraciones de tanques y artillería que avanzaban tras bombardeos masivos para aplastar defensas debilitadas. En el campo de batalla actual, dominado por drones de reconocimiento, ese tipo de movimientos es detectado con rapidez y castigado con precisión.  Además, en entornos urbanos o semiurbanos abundan los cuellos de botella, donde la destrucción de un solo vehículo puede bloquear una columna entera y convertir el resto de los carros en objetivos fáciles, como se observó en ataques fallidos cerca de Pokrovsk a comienzos de 2025. La nueva táctica reconoce esa realidad y trata de adaptarse, pero también pone de relieve hasta qué punto el dron ha pasado de ser un apoyo a convertirse en el eje central del combate moderno. Sensores, comunicaciones y logística. Pese a su carácter innovador, el nuevo método no resuelve problemas estructurales que siguen lastrando a las fuerzas rusas. Incluso dispersos y en movimiento, los tanques continúan siendo vulnerables a drones operados desde fuera de su alcance de fuego directo, y cada disparo revela su posición por señales acústicas y visuales cada vez más fáciles de detectar con sensores avanzados.  La táctica depende además de enlaces de comunicación fiables entre tanques, drones e infantería, un punto débil frente a las capacidades ucranianas de guerra electrónica, capaces de degradar o interrumpir esas conexiones y aumentar el riesgo de aislamiento. A ello se suma la logística, ya de por sí frágil, ya que los tanques consumen grandes cantidades de combustible y los vehículos de reabastecimiento son objetivos prioritarios para los drones ucranianos, lo que complica sostener operaciones acorazadas bajo vigilancia constante. En Decoesfera Si en tu comunidad de vecinos hay mayores de 70, no tienes que aprobar en junta las obras para poner un ascensor o una rampa, según la Ley de Propiedad Horizontal Impacto inmediato y adaptación. En el corto plazo, esta reintroducción controlada del blindaje puede aportar a Rusia la potencia de fuego necesaria para apoyar avances limitados en sectores críticos del frente de casi mil kilómetros, donde intenta presionar nodos estratégicos como Pokrovsk, Kostiantynivka, Chasiv Yar o Toretsk. Los asaltos de infantería han logrado penetraciones puntuales, pero suelen carecer del músculo necesario para consolidarlas, y los tanques podrían cubrir parcialmente ese déficit.  Sin embargo, la experiencia del conflicto sugiere que Ucrania reaccionará con rapidez, ajustando sus drones con mejores sensores y priorizando no solo la destrucción de tanques, sino también de sus líneas de suministro, además de reforzar obstáculos, minas y barreras en las rutas previsibles de avance. Así el resultado probable es una ventaja táctica efímera que difícilmente se traduzca en un cambio duradero del equilibrio. Un escenario que vuelve a dibujar una dualidad otras veces repetida: la de la capacidad de adaptación rusa en un campo de batalla dominado por drones, y los límites de esa adaptación frente a vulnerabilidades que siguen sin resolverse. Imagen | Ministry of Defence of the Russian Federation, RawPixel En Xataka | “Los robots no sangran”: el dron ucraniano que frenó a Rusia seis semanas con una ametralladora y ni un solo soldado humano En Xataka | Rusia ha recordado al planeta que la guerra de Ucrania es una bomba de relojería. Y para ello ha apretado un botón nuclear: Oreshnik - La noticia Rusia ha recuperado los tanques en la guerra de Ucrania con una táctica sorprendente: ahora ni siquiera se mueven fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Rusia ha recuperado los tanques en la guerra de Ucrania con una táctica sorprendente: ahora ni siquiera se mueven

La estrategia apunta a una ventaja táctica, aunque probablemente efímera y difícilmente se traduzca en un cambio duradero del equilibrio

2 comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-01-12T13:30:59Z

Miguel Jorge

Editor

Miguel Jorge

Editor Linkedintwitter1277 publicaciones de Miguel Jorge

Durante décadas, el carro de combate fue el símbolo indiscutible de la guerra terrestre moderna, una pieza central en doctrinas diseñadas para romper frentes y decidir campañas en cuestión de horas. Sin embargo, la irrupción masiva de drones baratos, sensores y munición de precisión ha ido erosionando ese papel hasta convertir el campo de batalla actual en un entorno donde moverse o incluso disparar implica riesgos inéditos, obligando a las grandes potencias militares a replantearse cómo (y si) el blindaje pesado puede seguir siendo relevante.

Rusia lo tiene claro.

Los drones y el estancamiento. A pesar de los contactos diplomáticos y de la retórica sobre una posible salida negociada, Rusia ha mantenido una ofensiva sostenida para arrebatar territorio clave a Ucrania, aunque eso sí, desde una posición de clara fricción operativa. Durante el último año, los ataques rusos han descansado en oleadas de infantería desmontada, apoyadas de forma irregular por motocicletas, vehículos ligeros e incluso caballos, una imagen que refleja hasta qué punto el blindaje pesado ha sido relegado por la amenaza constante de drones FPV y bombarderos ucranianos. 

Lo hemos ido contando: los intentos de devolver los tanques al frente mediante redes, jaulas improvisadas y otras protecciones han producido resultados limitados. Sin un apoyo acorazado eficaz, los asaltos avanzan más despacio, quedan más expuestos al fuego defensivo y acumulan bajas elevadas con ganancias territoriales modestas, empujando a Moscú a buscar una solución táctica que permita reintroducir el arma acorazada sin repetir los fracasos recientes.

En XatakaHemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio

La última táctica. Y aquí aparece la última respuesta rusa, que pasa por un empleo más fragmentado y dinámico del blindaje, articulado en parejas de tanques apoyadas de forma continua por drones. En este esquema, los tanques actúan desde una posición más retrasada, completamente parados y proporcionando fuego, mientras los drones ejecutan un avance hacia la línea de contacto, encargados de detectar objetivos, corregir tiros y ofrecer una idea situacional en tiempo real. 

Los roles luego se alternan para evitar que ningún tanque permanezca estático el tiempo suficiente como para convertirse en un blanco predecible. El objetivo: desincronizar los sensores y los sistemas de ataque enemigos, generar ventanas breves de superioridad local y forzar penetraciones rápidas antes de que la defensa ucraniana pueda reaccionar plenamente, sustituyendo en parte el papel tradicional de la artillería por un binomio de fuego directo y vigilancia aérea persistente.

La ruptura de la doctrina soviética. Este enfoque contrasta de forma clara con la doctrina heredada de la era soviética, basada en grandes concentraciones de tanques y artillería que avanzaban tras bombardeos masivos para aplastar defensas debilitadas. En el campo de batalla actual, dominado por drones de reconocimiento, ese tipo de movimientos es detectado con rapidez y castigado con precisión. 

Además, en entornos urbanos o semiurbanos abundan los cuellos de botella, donde la destrucción de un solo vehículo puede bloquear una columna entera y convertir el resto de los carros en objetivos fáciles, como se observó en ataques fallidos cerca de Pokrovsk a comienzos de 2025. La nueva táctica reconoce esa realidad y trata de adaptarse, pero también pone de relieve hasta qué punto el dron ha pasado de ser un apoyo a convertirse en el eje central del combate moderno.

Sensores, comunicaciones y logística. Pese a su carácter innovador, el nuevo método no resuelve problemas estructurales que siguen lastrando a las fuerzas rusas. Incluso dispersos y en movimiento, los tanques continúan siendo vulnerables a drones operados desde fuera de su alcance de fuego directo, y cada disparo revela su posición por señales acústicas y visuales cada vez más fáciles de detectar con sensores avanzados

La táctica depende además de enlaces de comunicación fiables entre tanques, drones e infantería, un punto débil frente a las capacidades ucranianas de guerra electrónica, capaces de degradar o interrumpir esas conexiones y aumentar el riesgo de aislamiento. A ello se suma la logística, ya de por sí frágil, ya que los tanques consumen grandes cantidades de combustible y los vehículos de reabastecimiento son objetivos prioritarios para los drones ucranianos, lo que complica sostener operaciones acorazadas bajo vigilancia constante.

En DecoesferaSi en tu comunidad de vecinos hay mayores de 70, no tienes que aprobar en junta las obras para poner un ascensor o una rampa, según la Ley de Propiedad Horizontal

Impacto inmediato y adaptación. En el corto plazo, esta reintroducción controlada del blindaje puede aportar a Rusia la potencia de fuego necesaria para apoyar avances limitados en sectores críticos del frente de casi mil kilómetros, donde intenta presionar nodos estratégicos como Pokrovsk, Kostiantynivka, Chasiv Yar o Toretsk. Los asaltos de infantería han logrado penetraciones puntuales, pero suelen carecer del músculo necesario para consolidarlas, y los tanques podrían cubrir parcialmente ese déficit. 

Sin embargo, la experiencia del conflicto sugiere que Ucrania reaccionará con rapidez, ajustando sus drones con mejores sensores y priorizando no solo la destrucción de tanques, sino también de sus líneas de suministro, además de reforzar obstáculos, minas y barreras en las rutas previsibles de avance. Así el resultado probable es una ventaja táctica efímera que difícilmente se traduzca en un cambio duradero del equilibrio.

Un escenario que vuelve a dibujar una dualidad otras veces repetida: la de la capacidad de adaptación rusa en un campo de batalla dominado por drones, y los límites de esa adaptación frente a vulnerabilidades que siguen sin resolverse.

Imagen | Ministry of Defence of the Russian Federation, RawPixel

En Xataka | “Los robots no sangran”: el dron ucraniano que frenó a Rusia seis semanas con una ametralladora y ni un solo soldado humano

En Xataka | Rusia ha recordado al planeta que la guerra de Ucrania es una bomba de relojería. Y para ello ha apretado un botón nuclear: Oreshnik

Fuente original: Leer en Xataka
Compartir