La kazaja, verdugo de Sabalenka en Melbourne, vuelve a imponerse para conquistar su primer US Open
Regala esta noticia Añádenos en Google Elena Rybakina celebra su victoria en el US Open. (Afp)Enric Gardiner
13/09/2026 a las 00:52h.A un lado la explosividad de Aryna Sabalenka, constantemente parloteando, tirando raquetas al suelo, quejándose hasta por el azul de la pista; al otro, Elena ... Rybakina, con el mismo poder y fuerza para ejecutar sus golpes, pero mucho más tranquila, como si viviera inmune a todo lo que pasa a su alrededor. Un choque de tenistas muy parecidas, basadas en la agresividad y el juego rápido, pero con dos formas de entender el tenis y la vida muy diferentes. En Nueva York, como en Melbourne hace nueve meses, volvió a imponerse la kazaja.
Mientras Rybakina ha evolucionado su juego y ha aprendido a domar a Sabalenka, esta sigue jugando a lo mismo. Parte de ello explica por qué la bielorrusa ha perdido ya más finales de Grand Slam de las que ha ganado. En su palmarés deberían aparecer muchos más títulos, pero no cambia, no tiene más registros. Juega a lo que juega, a sobrepasar al rival, y cuando no funciona no tiene otras soluciones. Así perdió el primer set contra Rybakina y el tercero. Solo pudo llevarse el segundo al aprovechar uno de los pocos resquicios que dejó la campeona.
Si a Sabalenka le sale todo, bien; cuando no, se desespera, se queja a su banquillo, destroza raquetas, como en el último punto del partido, y juega errática, desequilibrada, como si no entendiera qué está pasando. Rybakina es otro especimen completamente diferente. En un punto ganado por Sabalenka hay mucha más pasión que en un triunfo de Grand Slam de la kazaja, que al sellar el triunfo con un saque directo solo esbozó una pequeña sonrisa y levantó los brazos mirando a su banquillo. Ya pasó en Londres cuando se estrenó en Wimbledon y la misma escena se repitió en Melbourne. Ella es así y así es la nueva reina del tenis, que este lunes superará a Sabalenka en el ranking WTA y acabará con las 99 semanas consecutivas de reinado de la jugadora, la sexta mejor racha de la historia.
Mientras Sabalenka lloraba en su banquillo a la espera de recoger el trofeo de subcampeona, escoltada por su entrenador y su pareja, Rybakina aceptaba el triunfo como si fuera rutinario, hasta que Maria Sharapova le sacó de su ensoñación para abrazarla. Este triunfo, además de venir acompañado de un cheque por valor de 4,7 millones de euros. deja a Rybakina a una victoria en Roland Garros de convertirse en la undécima mujer en la historia en completar el Grand Slam.
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