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Internacional

Sólo las urnas darán un papel a España en el mundo

Sólo las urnas darán un papel a España en el mundo
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En el momento de mayor inestabilidad mundial en la última década, lo que necesita España es justamente un Ejecutivo estable. En el nuevo mundo de los fuertes no hay lugar para un Gobierno débil.

Pedro Sánchez, este martes en París.

Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN Sólo las urnas darán un papel a España en el mundo Publicada 8 enero 2026 03:27h

En la reanudación del curso político, Pedro Sánchez está tratando de refugiarse de su comprometida situación doméstica en los avatares de la política internacional, como atestigua su insólita ausencia en la Pascua Militar de este lunes.

Pero la crisis mundial presente ha contribuido más bien a acentuar la precariedad política del presidente del Gobierno.

La ronda de contactos que comenzará Sánchez el próximo lunes con los representantes de las distintas fuerzas políticas, para trasladarles los acuerdos alcanzados en la Coalición de los Voluntarios celebrada este martes en París, volverá a retratar su soledad.

Porque sus socios separatistas y populistas se niegan a dar su beneplácito al principal compromiso adoptado en esa cumbre de los 35 países a la vanguardia de la defensa de Ucrania: el despliegue de tropas en el país mediante una fuerza multinacional de disuasión, compuesta de "varios miles" de soldados.

Podemos y BNG se oponen a alimentar la "escalada bélica". Y aunque Sumar se muestra abierta a estudiarlo, no así su filial de Izquierda Unida, cuyo portavoz Enrique Santiago se ha cerrado a votar a favor del envío de tropas a "una situación de conflicto armado".

El resto de socios de Sánchez han preferido esperar a conocer los detalles de la contribución española a esa misión pensada para hacer cumplir un eventual alto el fuego negociado por Washington y Moscú. Pero se antoja improbable que fuerzas como Bildu o ERC vayan a prestarse a avalar un modelo de ribetes otanistas, que es el que puede invocar Sánchez para defender la "presencia de las fuerzas armadas españolas" en Ucrania.

La renuencia de sus aliados al envío de tropas españolas, así como al aumento del gasto militar que exige el actual contexto geoestratégico, empujan al presidente a rogar el respaldo del PP, que ha adelantado que acudirá a la convocatoria del presidente sin avanzar su postura antes de conocer los pormenores de la misión española.

En cualquier caso, el PP ha sostenido acertadamente que Sánchez necesita convocar elecciones para tomar este tipo de decisiones.

Porque en esta ocasión el presidente no podrá recurrir a estratagemas legales para burlar la fiscalización parlamentaria, como hizo a propósito del gasto militar. La Ley de Defensa dispone de forma nítida que el envío de soldados españoles al extranjero requiere la autorización del Congreso de los Diputados.

Un Congreso en el que Sánchez ya ha certificado reiteradamente su minoría.

En el momento de mayor inestabilidad mundial en la última década, lo que necesita España es justamente un Gobierno estable.

Lo que sufre, por el contrario, es un Ejecutivo bicéfalo en materia de política exterior, incapaz muchas veces de adoptar posiciones coherentes, y sustentado por una amalgama disolvente integrada por algunos grupos alineados con las tesis de las potencias enemigas del orden internacional.

Además, el presidente, lejos de haber proyectado una imagen de Estado fiable, ha laminado la credibilidad de España, al desmarcarse del incremento del gasto en Defensa acordado en el seno de la OTAN y polemizar frontalmente con Donald Trump, una imprudencia que ameritó el señalamiento del colérico presidente estadounidense por encima del resto de países europeos.

Esta heterodoxa praxis diplomática ha contribuido a marginar a Sánchez de las reuniones ejecutivas de líderes mundiales donde realmente se toman las decisiones importantes, reservándose en el mejor de los casos una presencia ornamental en el resto.

Los acontecimientos geopolíticos se están precipitando. Acto seguido de la decapitación del chavismo, Trump ha puesto el objetivo sobre Groenlandia, amenazando a Dinamarca con anexionarse la isla sin descartar la vía militar. Y la situación se está caldeando también en Irán, hasta el punto de que ya se especula con una nueva intervención estadounidense en Oriente Medio.

Pedro Sánchez carece tanto de respaldo político como de margen de maniobra presupuestaria para responder adecuadamente a esta inédita coyuntura internacional. En el nuevo mundo delos fuertes no hay lugar para un Gobierno débil.

Sólo las urnas, por tanto, pueden dar una oportunidad a España para defender sus intereses nacionales y recuperar un papel relevante en el escenario global.

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    Fuente original: Leer en El Español
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