Se cayó el halo. El político imprevisible, que siempre tenía en la manga oculto un giro de guión inesperado, convertido en político pragmático.Hacer lo que se espera. Lo insólito en su carrera. Resistencia realista. Tras un fin de semana de reflexión, escucha y estudio, Pedro Sánchez ha decidido adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre. "Ha llegado, por tanto, el momento de que los españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país. Ahora depende de vosotros y de vosotras", ha sido el mensaje del presidente del Gobierno desde la escalinata de La Moncloa, en una declaración institucional sin presencia de periodistas.
Sánchez comunicó en la tarde noche del domingo su decisión al Rey, que precisamente este lunes inicia un viaje oficial a Finlandia. Asimismo, a las 11.30 horas se celebrará un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar el decreto de convocatoria y la disolución de las Cortes Generales. El texto se publicará este martes en el BOE para que, transcurridos 54 días como marca la ley, los comicios se celebran el domingo 29 de noviembre. Junts fue la formación que le dio la investidura y es la que propicia el adelanto. Un camino en el que, por medio, Sánchez tuvo que recular con la amnistía y aprobarla.
El adelanto decretado por Sánchez supone incumplir su palabra de que las eleccione se celebrarían en 2027, pero viene motivado por el durísimo revés recibido la semana pasada en el Congreso cuando Junts decidió tumbar sus medidas en vivienda, en plena movilización social tras el desahucio de Maricarmen. Esa derrota no fue una más y supuso la constatación de que la legislatura no tenía vuelta alguna y de que La Moncloa ni tiene ni tendrá una mayoría parlamentaria. La financiación autonómica, los Presupuestos... mera quimera.
Esa situación de legislar ante una Cámara con mayoría conservadora ha sido reconocida por Sánchez en su declaración institucional como una de las palancas que motiva el adelanto: "Para acometer en profundidad las reformas pendientes que necesitamos para que la ciudadanía pueda lograr reducir esos niveles de desigualdad, debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia progresista con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España". A lo que ha añadido: "para hacer más, necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente". Un llamamiento claro a la movilización, en un contexto donde la demoscopia señala una mayor activación de la derecha y con una izquierda a la izquierda del PSOE sin ni siquiera candidato.
J.J. GuillénEFELos ministros han secundado la decisión de Sánchez. "Estamos listos. Frente la indignidad de los áticos, la dignidad de las calles. Frente a la involución, más derechos", ha puesto Óscar López en sus redes sociales. "Votar con V de vivienda o con B de Buitre. Esa es la disyuntiva", ha planteado Óscar Puente. "Un clásico es que Pedro remonte y deje a PP y Vox (des)compuestos y sin Gobierno", ha apuntado Félix Bolaños. "El 29N el PSOE será 1.ª fuerza porque la ciudadanía votará a los que les defienden frente a los que, si pueden, les hacen daño".
En su intervención, el jefe del Ejecutivo no ha hecho alusión a medidas en materia de vivienda. Pero según ha podido saber EL MUNDO, el Consejo de Ministros ordinario que se celebra este martes las aprobará. Se está estudiando la fórmula de cómo y cuáles se articulan, pero lo que es seguro es que tendrán que ser validadas por la Diputación Permanente del Congreso. Se trata de un órgano en el que los partidos que apoyaron el gran paquete del Gobierno sí tienen mayoría y no necesitarían a Junts. La Diputación, que sustituye al Pleno cuando la Cámara está disuelta, PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV y Podemos suman 35 votos, frente a los 34 de PP, Vox y el partido de Carles Puigdemont.
Lanza la precampaña como un nuevo plebiscito
En su declaración institucional, Sánchez ha convertido su intervención en el primer discurso de la precampaña y ha planteado el eje sobre el que quiere articular los comicios: un plebiscito frente a la ultraderecha, al que en esta ocasión suma un llamamiento para "doblegar" a las "élites", los "tiranos, los tecno-oligarcas y también los especuladores que quieren destruir el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas para agrandar sus bolsillos".
La disyuntiva sobre la que ya pivota Sánchez su mensaje es la de ellos o nosotros. Lo plantea así: "Los españoles y las españolas tenéis que decidir qué papel queréis jugar. Y también qué papel queréis que España juegue. Si deseáis sumaros a esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna. O deseáis que España siga siendo un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental. Si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando. Si preferís tener un Gobierno que trabaje por el interés de la mayoría social. O preferís entregar las riendas del país a una coalición ultraderechista que no ha propuesto nada y cuyo único objetivo es derogar y recortar los derechos y las libertades".
Una estrategia similar a la que empleó en 2023, cuando le funcionó, aupado, entonces, por las negociaciones de los gobiernos autonómicos entre PP y Vox. Su mensaje del miedo a la ultraderecha caló, sobre todo en nichos de votantes como las mujeres, cuyo voto fue determinante.
El presidente del Gobierno ha estado consultando a ministros, cargos, dirigentes y otras personas desde el pasado jueves por la noche, cuando se supo del no de Junts a sus propuestas en vivienda, su opinión y valoración sobre la situación. En estos días, tanto en el PSOE como en el Gobierno, aunque había dudas de cuál era la mejor decisión, se había impuesto el sentir mayoritario de que era el momento de ir a elecciones, de que la movilización en la calle, acrecentada por el rechazo de los partidos de derecha abría una ventana de "oportunidad" para los socialistas. Y que ante un horizonte incierto, por asuntos como el calendario judicial, la crisis de Ceuta, la subida de los precios... era mejor ahora que pasados unos meses y acumular más desgaste.
Ha sido un proceso extendido a lo largo de estos días. En ningún momento ha habido un gabinete de crisis como tal, sino que es una decisión que ha madurado con el paso de los días y tras tener conversaciones, llamadas, intercambios de opiniones... Escuchar más que hablar, porque el jefe del Ejecutivo, a última hora del domingo no había comunicado su decisión o, al menos, lo sabrían escasas personas.
Un nuevo periodo de reflexión de Sánchez -el tercero, tras los días de abril de 2024 cuando se conoció la investigación a Begoña Gómez; y tras junio de 2025 cuando se planteó adelantar elecciones y dimitir tras el informe Cerdán- que ha estado acompasado por los informes que diariamente elaboran en el complejo presidencial, donde cuenta con un amplísimo equipo dentro del departamento de Política Nacional -dependiente directamente del jefe de Gabinete del presidente del Gobierno- que le proporciona sondeos, trackings, informes de redes sociales y datos a diario. Son los números para completar el "olfato político" que alimenta las decisiones del jefe del Ejecutivo.