El presidente del Gobierno promete ante su grupo parlamentario que se investigará lo que «ocurrió» en la ciudad autónoma para «entender qué ha pasado» sin mencionar a Marruecos
Regala esta noticia Añádenos en Google Sánchez se dirige al Grupo Parlamentario Socialista en una reunión por el inicio del nuevo curso político en el Congreso. (E.P.)Madrid
07/09/2026 a las 14:45h.El inicio del nuevo curso parlamentario no transcurre por los derroteros previstos por el Ejecutivo cuando Pedro Sánchez inicio, el 31 de julio, su descanso ... estival. La crisis provocada por el asalto de más de 70.000 personas a la frontera de Ceuta y la incapacidad del Gobierno de normalizar la situación de la ciudad autónoma un mes después le ha supuesto un desgaste que este lunes sobrevoló de manera inevitable la habitual reunión de principios de trimestre del presidente con el grupo parlamentario socialista. Pero Sánchez apenas profundizó en el asunto. Más bien se centró en enjuagarlo con el discurso al que siempre ha fiado su supervivencia política, el que convierte al PSOE en baluarte de la izquierda para cerrar el paso a la «ola reaccionaria» que recorre el mundo.
El debate del pasado jueves en el Congreso y algunos sondeos publicados en los últimos días demuestran que no solo la derecha es crítica con la gestión que el Ejecutivo ha hecho de la crisis en Ceuta y que la mayoría de los españoles, independientemente de su color político, están convencidos, pese a la versión inicial del Gobierno, de que el instigador de la avalancha que irrumpió en la ciudad española del norte de África el 30 y 31 de julio es Marruecos. Ante sus diputados, senadores y europarlamentarios, Sánchez arguyó, sin embargo, que si «toda la derecha europea y del otro lado del Atlántico» está atacando España «será por algo». Y ese algo es, según su discurso, que su Gobierno es «punta de lanza» de políticas de izquierda que están facilitando la creación de empleo y el crecimiento económico.
No hubo autocrítica explícita alguna. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo sí insistió - como hizo el pasado jueves, cuando por primera vez reconoció que puede haber «indicios» contra Marruecos aunque no «pruebas sólidas»- en que está decidido a «esclarecer lo ocurrido» para que no vuelva a suceder y en que lo que se descubra se hará público. El Consejo de Ministros tiene intención de desclasificar este martes los informes que, según apuntó el presidente en su intervención ante el pleno, demuestran que ni hubo avisos previos de la policía, el CNI ni ningún organismo sobre la magnitud del asalto vivido ni se ha detectado nada que permita señalar claramente al país vecino. Fuentes de Moncloa, en todo caso, matizan que no será hasta el miércoles cuando estén disponibles para la consulta.
Sánchez también eludió, después de que este fin de semana el Gobierno optara por hacerse con el control del puerto ceutí para ubicar en carpas a más de mil inmigrantes, el más mínimo choque con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, al que en privado los socialistas sí acusan de haber abandonado su habitual perfil moderado para someterse a la estrategia del PP. El jefe del Ejecutivo se limitó a afirmar que su intención es asistir a los ceutíes «con todos los recursos del Estado para devolver la normalidad a la ciudad cuanto antes»; defendió que el suyo es el el Gobierno «que más recursos ha destinado a Ceuta y Melilla en las últimas décadas», y además prometió que aquellos inmigrantes que no tengan derecho a asilo, serán devueltos.
Pero lo habitual en este tipo de encuentros es que el presidente ofrezca a los suyos un mensaje motivador y les ponga deberes. Y por eso el foco estuvo en el ascenso de la extrema derecha. Ante un tramo de legislatura que se presenta cuesta arriba y a apenas medio año de unas elecciones generales a las que el PP y Vox acuden con toda las de ganar, Sánchez llamó a pensar en un «proyecto para 2030» «Cada política aprobada en las Cortes Generales, es un derecho ganado frente los ultras. Así llevamos ocho años, y el año que viene, otros cuatro años más». Más épico aún, el portavoz del grupo, el 'exlehendakari' Patxi López, incidió: «Solo quedamos nosotros para frenarles. Ellos tienen fanatismo, nosotros valores; a ellos les guía el odio, a nosotros la educación; ellos solo saben destruir y nosotros estamos aquí porque somos constructores. No hay nadie más con la fuerza y la convicción para combatirlos. La gestión nos avala. Tenemos el mejor equipo y el mejor capitán».
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