"No va a haber un momento mejor para convocar las elecciones. Hay relato y una causa justa". Pedro Sánchez escuchó desde la noche del jueves reflexiones como ésta, verbalizada por un destacado cargo del PSOE, en el momento en el que el Gobierno empezó a asumir que Junts iba a cumplir con su última amenaza en esta convulsa legislatura: tumbar la convalidación de los dos reales decretos de vivienda acelerados a raíz de la protesta ciudadana por el desahucio de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años expulsada de su vivienda del madrileño barrio de Retiro después de que le triplicaran el alquiler.
En las últimas horas, Sánchez ha estado sondeado a ministros y dirigentes del partido. Una prueba del "punto de inflexión" que supone este "terrible" revés que constata que no cuenta con una mayoría parlamentaria. No era una votación más. "¿Cómo ves la situación?", trasladó a algunos de sus interlocutores. Aunque según las fuentes consultadas por este diario no en todas esas conversaciones se abordó directamente de la posibilidad de un adelanto electoral, sostienen que fue una manera indirecta de plantearla.
En las dependencias del Congreso, donde pasó la práctica totalidad de la mañana del viernes, habló con algunos ministros, también de Sumar, incluida una reunión con la vicepresidenta que representa al socio minoritario, Yolanda Díaz.
A medida que en las filas socialistas se iba digiriendo el batacazo, la voces partidarias de una convocatoria anticipada de los comicios se fueron amplificando. Desde ministros a dirigentes cercanos a Sánchez, pasando por dirigentes del partido. Desde la noche del jueves el análisis y la perspectiva de la situación y, sobre todo, el horizonte incierto, situó a muchos en que las urnas son la mejor vía, entre otras cuestiones por ser el escenario menos malo, debido a que la "coyuntura a partir de ahora va a ser mucho peor", en alusión a las investigaciones por corrupción que cercan al PSOE. También hay cargos que dicen que Ceuta está ahí y va a seguir estando, condicionando el debate.
El calendario electoral podría paralizar los procesos judiciales en curso y en particular la muy probable imputación del partido como persona jurídica por presunta financiación ilegal en las próximas semanas.
Además del siempre crítico Emiliano García-Page (Castilla-La-Mancha), públicamente otros barones también trasladaron su posición favorable al adelanto electoral: Carlos Martínez (Castilla y León), Eneko Andueza (País Vasco) y Álvaro Sánchez Cotrina (Extremadura).
El presidente no tiene agenda pública este fin de semana. En su equipo confirman que se abre un "periodo de reflexión", que dedicará las próximas horas a "analizar" junto a su núcleo duro el resultado de las votaciones en el Congreso y decidir si adelanta las urnas. "Cualquier opción dependía de lo que ha pasado y de cómo reacciona la sociedad", señalaban en su equipo. En concreto, quieren esperar a ver cómo se desarrollan las manifestaciones convocadas por colectivos como el Sindicato de Inquilinas.
"Está todo abierto"
En Moncloa, no obstante, advierten de que no hay que dar por hecho el escenario del adelanto. "Sánchez no es previsible", dice un dirigente. "Nadie puede descartar ninguna opción. Está todo abierto", señalan fuentes gubernamentales, que constatan que otra opción sobre la mesa es la de llevar un nuevo decreto al Congreso. El análisis que hacen es que, tras la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta que monopolizó la actualidad informativa en verano, "el debate público ha girado a la vivienda y puede que haya llegado para quedarse y que sea lo que condicione las elecciones".
"A nuestra izquierda por desgracia aún no están organizados, pero bienvenido sea si esto es una oportunidad para todos, ellos y nosotros", añaden en el entorno de Sánchez, donde reconocen que por primera vez en meses la protesta ciudadana les "beneficia". "Podemos tener una oportunidad para cambiar las políticas de vivienda de este país evitando una mayoría del PP y Vox", agregan.
El jefe del Ejecutivo dejó frases enigmáticas en su sorpresiva intervención en el Pleno: "Hagan lo correcto porque la historia les juzgará, antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan". Presión de última hora para Junts y para algunos, quizás, mensaje entre líneas.
Comicios el 29 de noviembre
Si finalmente se decidiera a pulsar el botón nuclear de las urnas, la comunicación podría realizarla el lunes para que se publicara el martes en el BOE y, una vez transcurridos los 54 días que marca la ley, los comicios serían el domingo 29 de noviembre. Este lunes además hay Ejecutiva del PSOE que, aunque prevista con anterioridad, sería el pistoletazo de salida a la campaña.
Los socios de la coalición habían echado el resto en la negociación de un voluminoso paquete de medidas en vivienda que incluía, entre otras cuestiones, la suspensión de los desalojos de las personas vulnerables y el tope a las subidas de las rentas. Para tratar de amarrar el apoyo de PNV y Junts, también se habían introducido incentivos fiscales.
En La Moncloa hubo malestar porque querían que hubiera sido el día en el que se hablara sólo los decretos y de señalar el "daño al país" de Junts y al PP por tumbarlos y, sin embargo, se vieron sido arrasados por el "ambiente electoral" creado por las propias "filtraciones internas". Aun así, los reproches más duros fueron para los independentistas, con quienes este viernes ya no se negoció ni una coma más.
"No están sabiendo calibrar", apuntaron en referencia a la movilización social y a que ahora el Tribunal Constitucional está a punto de pronunciarse y propiciar la vuelta de Puigdemont: "Se fue entre aplausos y ellos sabrán si quiere volver entre abucheos".