El Ejecutivo apuesta por rentabilizar la agenda social de León XIV en un momento en que los escándalos judiciales que sacuden al PSOE amenazan la estabilidad de la legislatura
Regala esta noticia Añádenos en Google El papa León XIV recibe a Sánchez el pasado 27 de mayo en el Vaticano. (EFE)Madrid
05/06/2026 a las 00:17h.La visita apostólica que el papa León XIV iniciará este sábado en España llega en uno de los peores momentos políticos de Pedro Sánchez ... en lo que va de legislatura. El presidente intenta gestionar dos escándalos que han sacudido los cimientos de su partido: la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por su presunta intermediación en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, y la investigación a la exmilitante socialista Leire Díez, acusada de intentar desestabilizar causas judiciales que afectan al PSOE. La tormenta ha sido tan intensa que socios como el PNV o Coalición Canaria han aprovechado para reclamar abiertamente el fin de la legislatura. El Gobierno, que lleva semanas preparando un despliegue de proximidad con el Pontífice, confía en que la ocasión desvíe la atención de los escándalos y le ayude a ganar tiempo hasta el verano, cuando la presión política se reduce de manera sensible.
León XIV se ha perfilado como una voz crítica con el nacionalismo populista, comprometida con los migrantes, con la paz y con el multilateralismo. Una «brújula moral», lo llamó Sánchez hace una semana tras la audiencia de cuarenta y cinco minutos que mantuvieron en el Vaticano. La sintonía es evidente en asuntos que han ayudado al jefe del Ejecutivo a configurar un perfil internacional alternativo al 'trumpismo'. Un perfil que ha ejercido de contrapeso a los sinsabores de la política doméstica y que le ha permitido, en momentos difíciles, ganar algo de oxígeno. Algo similar espera lograr con esta visita, aunque él mismo asegurara que no pretende que Prevost actúe como una suerte de aval político.
Lo cierto es que ni la prensa internacional ni la nacional registraron apenas la visita del presidente a Roma el pasado 27 de mayo; quedó sepultada por la entrada de la UCO en la sede del PSOE en la calle Ferraz y la situación judicial de Zapatero. Pero el Ejecutivo tiene claro que la estancia del Papa en España es un acontecimiento de calado que sí tendrá toda la atención mediática y en ese marco le interesa resaltar la coincidencia de discursos.
Inmigrantes en Canarias
En los últimos meses, el pontífice ha criticado con dureza las políticas de deportaciones de la Administración estadounidense, ha convertido la migración en uno de los ejes de sus viajes apostólicos —el primero fue a África— y ha situado Gaza y la defensa del derecho internacional en el centro de su agenda internacional. Su viaje a España, con paradas previstas en Madrid, Barcelona y Canarias —donde visitará el centro de acogida de Las Raíces en Tenerife—, dibuja un mapa que difícilmente podría coincidir mejor con las banderas del Gobierno.
La migración, la paz, la denuncia de las desigualdades: cada homilía será, quiera o no el Papa, un argumento que de manera directa o indirecta Moncloa puede rentabilizar. Y en ese aprovechamiento, León XIV ofrece algo que Francisco, con todo su peso, no siempre garantizaba: previsibilidad y un cierta transversalidad.
León XIV posee un perfil menos dado al gesto espontáneo, lo que puede resultar más útil al Gobierno
Bergoglio fue un Papa «poco convencional» e «irrepetible», en palabras del propio Ejecutivo, tan apreciado por la izquierda como vilipendiado por una parte de la derecha («Tiene afinidad por los comunistas asesinos», llegó a decir de él Javier Milei). Aun así, su relación con el Gobierno de Sánchez combinó sintonía ideológica con tensiones que nunca se resolvieron del todo; la exhumación de Franco del Valle de los Caídos generó fricciones y el rechazo de la Iglesia a las leyes de aborto y eutanasia tampoco encontró acomodo.
León XIV, en cambio, posee un perfil más institucional, más cauteloso en las formas, menos dado al gesto espontáneo. Esa moderación, paradójicamente, puede resultar más útil para el Gobierno que el carisma impredecible de Bergoglio.
León XIV comparte la ortodoxia doctrinal de su antecesor, y en círculos católicos conservadores se da por segura alguna alusión crítica a la reforma constitucional que pretende blindar el derecho al aborto. El Papa no hace política, pero sus palabras siempre tienen impacto. Sánchez, que no estuvo en el funeral de Francisco ni tampoco en la misa del inicio del actual pontificado, estará en cambio en la misa que el Papa oficiará en la Sagrada Familia el miércoles 10 de junio. La geometría de sus apariciones y ausencias rara vez es casual.
En Arguineguín, con los inmigrantes
Pedro Sánchez acompañará a León XIV el jueves 11 en el encuentro con migrantes, trabajadores y voluntarios previsto en el muelle del puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, el símbolo más descarnado de la crisis migratoria en España y el lugar donde en 2020 miles de personas llegadas en patera malvivieron hacinadas en el espigón. La decisión, anunciada este jueves por Moncloa, subraya hasta qué punto el Gobierno quiere que la agenda migratoria del pontífice resuene como propia.
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