España consuma esta semana lo que el Gobierno considera un hito: la culminación del plan de regularización exprés de migrantes, al que finalmente se han apuntado más de un millón de personas. "Un hito que hizo a España un país más justo, fuerte y mejor". Junto a la regularización exprés, el Ejecutivo ha puesto en marcha un Plan de Integración y Ciudadanía con medidas destinadas a sectores como el empleo, educación, vivienda, sanidad, convivencia y lucha contra la discriminación "en los lugares donde hoy se concentran más tensiones y desigualdades".
Este plan estará dotado en su primer año con 505 millones de euros. De ellos, 30 millones estarán destinados a programas para que los migrantes refuercen el aprendizaje de los idiomas cooficiales y el conocimiento de nuestras normas y valores.
El proceso de regularización termina este 30 de junio, doblando la previsión de medio millón de personas que lanzó el Gobierno. La Moncloa quiere hacer de este hecho una palanca política en este final de curso, exhibiendo un modelo de migración y de sociedad que no sólo quiere contraponer contra los pactos PP-Vox que se están firmando en distintas comunidades, sino también con las críticas vertidas por distintos líderes de la Unión Europea, que han afeado a Sánchez esta decisión. De hecho, en el último Consejo Europeo desde países como Italia, Dinamarca, Hungría o Bélgica se cuestionó esta regularización, por lo que podría suponer para el resto de socios. Frente a estas posiciones, el presidente del Gobierno se ha rodeado de hasta ocho ministros, los líderes de los sindicatos UGT y CCOO, así como del presidente de la CEOE. Y también ha apelado a lo que considera fue un respaldo del Papa a esta política durante su reciente visita a España.
"España será mejor de lo que ya es", ha dicho Sánchez en referencia a la masiva regularización exprés. "Hacemos lo único decente y moralmente aceptable, que es dar la mano en lugar de dar la espalda a la realidad migratoria. Ninguna sociedad ha avanzado levantando muros. Lo hacen ampliando derechos, fortaleciendo la convivencia y apostando por la integración", es el mensaje que ha lanzado en clave interna, pero también en clave internacional, para aquellos líderes europeos que cuestionan su decisión.