El presidente del Gobierno de España ha sido el único asistente a la reunión de la Comunidad Política Europea que no ha estado presente en la fotografía de familiar del evento. Y la razón es que, de nuevo, el avión presidencial ha tenido un problema que ayer le obligó a aterrizar en Ankara (Turquía). Pedro Sánchez ha podido retomar su viaje a primera hora de esta mañana en el mismo aparato, el Airbus A310, después de que desde Madrid se haya desplazado uno de los Falcon por si finalmente la avería no se podía subsanar.
Pero para cuando el responsable del Ejecutivo ha llegado a Ereván (Armenia), la jornada ya había comenzado y la fotografía había tenido lugar. Y todo eso no ha hecho más que hacer crecer la preocupación sobre el estado y la seguridad de la flota oficial en la que, además, también viaja la familia real
Porque no es la primera vez, precisamente, que se produce un contratiempo sensible en los aviones presidenciales. El pasado 4 de septiembre, por ejemplo, el Falcon en el que Sánchez se desplazaba a París para participar en una reunión de la Coalición de Voluntarios tuvo que darse incluso la vuelta y regresar a Madrid por una avería técnica.
Fuentes del Gobierno han tratado de restar importancia al fallo de ayer y al retraso de hoy, pero lo cierto es que la inquietud en torno a los aviones oficiales es real. Pero, al mismo tiempo, desde el Ejecutivo no se quiere abordar una posible renovación de la flota por las críticas que podría recibir. Sánchez ha sido muy señalado, especialmente, por el uso de los Falcon, aparato que ha empleado para desplazamientos que no eran parte de su actividad presidencial.