Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, aplaude la moción del PP, ante sus diputados Patxi López, Montse Mínguez y Begoña Nasarre. Efe
Política CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Sánchez se convierte en el primer presidente que sigue gobernando tras "exigir que dimita" la mayoría del CongresoEl presidente y el grupo socialista aplaudieron burlonamente la moción que por 178 votos contra 171 reclama su salida del poder y elecciones inmediatas.
Feijóo recuerda que "a partir de ahora, Sánchez está actuando contra la mayoría absoluta del mismo Congreso que le dio la confianza en la investidura".
Más información:El Congreso exige a Sánchez con los votos a favor de Junts, PP y Vox que se someta a una cuestión de confianza.
Alberto D. Prieto Publicada 25 junio 2026 21:23h Las clavesLas claves Generado con IA
Por primera vez en la democracia española, un presidente del Gobierno decide seguir gobernando después de que la mayoría absoluta del Congreso que lo eligió le haya "exigido" formalmente que dimita.
Es cierto que Pedro Sánchez mantiene intacta su legitimidad de origen, pero este jueves ha visto cómo la Cámara de la que dimana su poder, por 178 votos a favor y 171 en contra, le ha retirado su legitimidad de ejercicio.
La moción aprobada en el Congreso a iniciativa del PP no le obliga legalmente, como admite su propio texto al hablar de una iniciativa "de carácter político, sin vinculación jurídica".
Pero políticamente es inequívoca: el mismo Congreso que invistió a Sánchez en noviembre de 2023 expresa su "deseo mayoritario de que se convoquen cuanto antes unas elecciones generales" y "exige la inmediata dimisión en bloque" del Ejecutivo.
La votación llegaba apenas 24 horas después de que el Senado aprobara otra moción del PP que ya reclamaba la salida de Sánchez y la llamada a las urnas. En un sistema bicameral como el español, las dos Cámaras del Legislativo han expresado de una vez que el actual Gobierno debe dar paso a otro Ejecutivo.
El Senado aprueba la moción que exige a Sánchez elecciones con la ausencia de Junts y el voto en contra del PNVY también al día siguiente del debate monográfico sobre corrupción, en el que Sánchez no convenció a sus socios. De hecho, el texto del Congreso añade que "la acumulación de investigaciones sobre casos de corrupción [...] exige que su asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión".
"Indisciplina"
La Constitución ampara a Sánchez para resistir mientras no prospere una moción de censura o él mismo pierda una cuestión de confianza.
Pero esa misma Constitución se construye sobre la lógica parlamentaria: el Ejecutivo se sostiene en la confianza del Congreso, del que dimana. Y esa Cámara Baja ha declarado, por mayoría absoluta, que la respuesta adecuada a los escándalos de corrupción que rodean al presidente, a su partido y al Gobierno es la dimisión.
Desde este jueves, la distancia entre lo que Sánchez puede hacer legalmente y lo que la mayoría del Congreso le reclama que haga políticamente es más amplia que nunca.
Y es en esa "indisciplina" en la que Feijóo ha incidido con su mensaje, a la salida del hemiciclo: “A partir de ahora, el presidente está actuando contra la mayoría absoluta del Parlamento, la misma Cámara que le otorgó la confianza en la investidura".
Feijóo ha querido proyectar el eco europeo de la votación: "Cualquier demócrata, cualquier primer ministro europeo, tiene que seguir el designio y la decisión de la Cámara".
Pero la lectura en Moncloa es diametralmente distinta.
En consonancia con las risas burlonas y los aplausos con los que Sánchez y el Grupo Socialista recibieron la votación, fuentes del Gobierno pidieron al PP "perder toda esperanza e ilusión" de que Sánchez vaya a dimitir y rebajaron el impacto del pleno: "La moción no cambia nada".
"Sin precedentes"
Pero la anomalía española, en la que el Parlamento retiraba la confianza al presidente de un modo jurídicamente testimonial, se agranda cuando se mira al derecho comparado.
Insisten fuentes del PP en que "no hay precedentes en Europa" de una "rebeldía democrática" como la que le atribuyen a Sánchez.
El Congreso votará instar a Sánchez a una cuestión de confianza pero Armengol veta el debate sobre eleccionesPara la dirección de Feijóo lo "histórico" no fue lograr que el Congreso reclamase la cuestión de confianza en la que todo el mundo se fijaba, por analogía a la proposición que impulsó Junts hace año y medio. "Mucho más importante" es que la Cámara que eligió a Sánchez le haya dicho que se vaya, aclaran las fuentes.
Y es que apenas hay ejemplos comparables en democracias equiparables a la española de un jefe de Gobierno que permanezca en el cargo después de un voto mayoritario reclamando su salida del poder.
Sólo en Reino Unido e Israel, sistemas muy distintos al español, se pueden hallar opciones parecidas.
En Westminster existe lo que se llama 'censure votes'. Una especie de reprobación no vinculante contra un ministro o, incluso, el primer ministro, también sin obligación de resignar.
Y en la Knéset de Jerusalén sí abundan los votos de no confianza simbólicos. Pero el israelí es un sistema unicameral y proporcional, que exige coaliciones de varios partidos y siempre da una mayoría estable, que nunca se rompe por iniciativa de la oposición, sino desde dentro.
En las democracias parlamentarias europeas, las mociones de censura son habituales en Italia (ahora, también, en Francia). Y los votos de confianza se suelen usar a modo defensivo por el jefe de Gobierno, como recientemente en Polonia (Tusk, 2025)y Eslovaquia (Fico, 2026).
Lo inhabitual es lo que ha ocurrido en España: que una Cámara legalmente con herramientas para derribar al Ejecutivo, haya tenido que buscar un subterfugio legal para poder expresar su retirada de confianza, apelando a las prerrogativas personales del presidente: la cuestión de confianza o la dimisión.
El texto
El corazón del texto aprobado este jueves en el Congreso parte de la "expresión del deseo" de unas elecciones inmediatas. En el punto 2, el Congreso "exige la inmediata dimisión en bloque del Gobierno".
La Mesa vetó sin reunirse ni escuchar a los letrados del Congreso las enmiendas del PP y de Junts que pedían eleccionesEn el tercer párrafo plantea que "en el caso de que decida no convocar elecciones, insta al Presidente del Gobierno español a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza", reproduciendo casi literalmente una iniciativa de Junts de hace año y medio.
Los dos últimos son más una toma de posición: el punto 4 "exige la asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión" por la acumulación de "investigaciones sobre casos de corrupción". Y el quinto, defiende la "libertad" del Congreso para ejercer sus funciones "sin más censuras" ni "vetos" por parte de la Mesa.
Es decir, la moción no declara formalmente que el Gobierno haya perdido la confianza de la Cámara, pero sí sostiene que esa confianza ya no existe, en unreproche político máximo a Sánchez y su Consejo de Ministros.
Sánchez, obligado a ir
Llamó la atención la presencia del presidente en el hemiciclo para un jueves de votación. Normalmente, Sánchez se ausenta y vota de manera telemática, acogiéndose a obligaciones de agenda. Pero en esta ocasión no había solicitado el voto a distancia.
Sin embargo, la ausencia del diputado de Vox Javier Ortega Smith, que tenía junta de portavoces en el Ayuntamiento de Madrid, dejaba abierta la puerta a que una simple abstención de Junts bastara para tumbar la moción si todo el resto del bloque de investidura votaba en contra.
Pero los separatistas catalanes, que el día anterior en el Senado se ausentaron para no votar ni sí ni no a la moción del PP, similar en su objetivo, sí se unieron esta vez al PP y a Vox (además de al diputado de UPN).
"El texto de la cuestión de confianza era calcado al nuestro" de 2025, explica una fuente de Junts a este diario. "Así que, por coherencia a nuestro texto votamos, que sí".
Pero el texto se votó punto por punto, y los de Míriam Nogueras también apoyaron la exigencia de dimisión de Sánchez. "¿Cómo vamos a votar en contra de pedirle la dimisión si es lo que nosotros mismos le reclamamos el miércoles, en el debate sobre corrupción?", añade este portavoz.
Junts pide a Pedro Sánchez que dimita como Starmer para que la mayoría progresista elija un nuevo presidenteEn Génova leen ese giro como un triunfo táctico y moral: "Sánchez fue al Congreso pensando que su voto le protegería de una derrota. Una suerte que haya venido y poder ver su cara en directo cuando la Cámara le ha pedido que dimita".
Otra dirigente del PP lo resumía con enorme satisfacción: "Estas cosas cuestan, ¡pero ha salido!".
Las filas de Feijóo reivindican haber convertido, en dos días seguidos, al Senado y al Congreso en altavoces de un mismo mensaje: que Sánchez siga en Moncloa es legal, pero cada día más difícil de sostener "en términos de legitimidad política".
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