Y debe añadirse una proclama defraudada más en esas 72 horas en el Tribunal Supremo que arrasaron la mística que hizo presidente a Pedro Sánchez. En el arranque cáustico del juicio a Ábalos, cabría otra decepción, íntima, para la feligresía socialista de Casa de Pueblo, para sentenciar, con la severidad que se gasta entre hermanos: Sánchez tiene lo que se buscó. Y no tanto por Ábalos, en definitiva, «uno de los nuestros», sino por los otros: «¿Pero tú viste a la del rosario?, ¿y al pieza del novio?».
La primera reinvención de Sánchez fue como hierro de las esencias del PSOE. ¿Ilustra en algo su pureza lo padecido en el Supremo? También.
La agitación de sobornos, derechos de pernada, terror o pleitesía funcionarial ante el enchufe, esa escopeta nacional de puño y rosa exhibida estos días, sonroja enfrentada al discurso que legitimó la moción de censura contra Rajoy. Pero las vergüenzas solemnizadas en el Supremo se vieron endulzadas por otros estremecimientos, como ese recogimiento compungido de una testigo, Leonor González Pano, que repasa las cuentas de un rosario mientras detalla su convivencia con la corrupción. No se trata de cuestionar devociones ni de adentrarse en la paradoja de Leonor, sino de subrayar una más de Sánchez, tan entrenado en el «muro» que separa a ellos de nosotros, como sangres que nunca se mezclarán.
Víctor de Aldama, a su salida del Alto Tribunal.JAVIER BARBANCHOEn su fe, y en su cotidianidad con el trapicheo, no está sola Leonor. Comparte espiritualidad y circunstancias con su ex pareja, Víctor de Aldama. El comisionista ha dicho: «Doy gracias a Dios porque entrar en la cárcel me ha hecho cambiar». En los tres primeros días de juicio mudó de traje cada mañana pero exhibió el mismo broche: lo que parece un crucifijo, en el zoom se descubre como una espada similar a la del escudo de la UCO, que en un informe lo definió como «nexo corruptor» de la trama.
Aldama ha cambiado, «gracias a Dios», aunque su apego a la Guardia Civil no es novedoso. Tal vez nada en él cambió y todo en él sea natural, auténtico. Entre cuenta y cuenta, Leonor resumió el eterno talento de «Víctor»: «Siempre ha tenido muy buenos contactos».
Por supuesto, en la Guardia Civil. En 2022, ingresó en la Orden de Mérito del cuerpo -y lo que se dice de la UCO en la grada socialista-. Aldama, ya en diciembre de 2024, acudió al Supremo escoltado por un ídolo de la extrema derecha, Daniel Esteve-y lo que de los ultras se dice desde el PSOE, por supuesto-. Aldama es hoy un referente de varios de esos productos paranormales disfrazados de programa de actualidad -y lo que sobre bulos se dice desde Moncloa-.
Pero lo que se habla menos en los corrillos socialistas y lo que deberían preguntarse es cómo Sánchez se emparejó con Ábalos y cómo éste se hizo siamés de Koldo y cómo ambos se encamaron con Aldama, en quien sobresalen tantas de las cosas que detestan hoy de la realidad. Y deberían preguntarse por qué Sánchez posó con él nada más ser presidente, como si para la construcción de la beautiful people que todo poderoso anhela no tuviese mejor candidato. La alternativa que amadrinó Begoña Pérez no era mejor, o era la misma, Javier Hidalgo, íntimo hasta lo intocable de Aldama.
Porque cuando Leonor narra en el Tribunal Supremo que Aldama, siendo aún su pareja, le contó que fue con Koldo a la «casa del dueño de Air Europa», Pepe Hidalgo, el padre de Javier, a recoger 500.000 euros para premiar al Ministerio de Transportes por el rescate de Air Europa que aprobó Sánchez, quien desmiente a Leonor es Aldama. Entre matar a Sánchez y proteger a los Hidalgo, Aldama, ahí sí, prefiere la segunda opción aunque suponga cegar la más fatal de las derivadas para la pareja en Moncloa.
Posado Sánchez-Aldama, el 3 de febrero de 2019.E. M.Pero volvamos al posado Sánchez-Aldama, aquella exclusiva publicada por EL MUNDO. El encuentro tiene fecha de 3 de febrero de 2019. Es decir, se trata de un Sánchez todavía ochomesino como presidente que anda preparando sus primeras elecciones desde Moncloa. Para la Alcaldía de Madrid, sorprende con Pepu Hernández. El seleccionador de baloncesto, oro mundial en 2006, le permitía a Sánchez coquetear con otra mística, del Ramiro al Estudiantes, de la Institución Libre de Enseñanza a la Intifada. Ese día, en una zona exclusiva del Teatro de La Latina, conoció a Aldama, que no debió de pasarlo del todo bien aquella mañana. Y disfruta la revancha como nadie en el Supremo.
Tal vez no quedó claro: dime con quién andas...