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Salió a fumar y acabó asesinada: los últimos segundos con vida de Claudia Tacoronte, la joven canaria muerta en México

Salió a fumar y acabó asesinada: los últimos segundos con vida de Claudia Tacoronte, la joven canaria muerta en México
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La estudiante de Educación Infantil llevaba apenas unas semanas en Morelos y debía regresar a España el 20 de diciembre "Llamamos al 911, pero la ambulancia tardó en llegar como 30 minutos", reconstruyen fuentes presentes en el suceso a EL ESPAÑOL Más información: Asesinada en México una estudiante española de 21 años que realizaba un intercambio académico universitario

Claudia Tacoronte, en una fotografía anterior a su estancia en Morelos, el lugar al que había llegado para estudiar durante unos meses. El Español.

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La estudiante de Educación Infantil llevaba apenas unas semanas en Morelos y debía regresar a España el 20 de diciembre

"Llamamos al 911, pero la ambulancia tardó en llegar como 30 minutos", reconstruyen fuentes presentes en el suceso a EL ESPAÑOL

Más información: Asesinada en México una estudiante española de 21 años que realizaba un intercambio académico universitario

Publicada 15 septiembre 2026 05:00h Síguenos

Este lunes, en la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada, los compañeros de Claudia Tacoronte Aguilera se reunieron para guardar un minuto de silencio por una estudiante de cuarto curso que llevaba unas semanas en México y a la que esperaban de vuelta antes de que terminara el año.

Claudia tenía 21 años, estudiaba Educación Infantil y había conseguido una plaza de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, un viaje que debía ocupar apenas un cuatrimestre de una vida que hasta entonces había transcurrido entre Gran Canaria y Granada.

La noche del sábado había sido asesinada con un arma blanca en Cuautla —una ciudad de unos 200.000 habitantes a cien kilómetros de la Ciudad de México— después de acudir a la XLII Fiesta Nacional de la Planta Medicinal. Su tutora de movilidad, Magdalena Ramos, había hablado con ella el día anterior.

La Casa de la Cultura de Cuautla, durante la noche en la que fue asesinada Claudia

Fuentes de la organización que estuvieron aquella noche en el recinto reconstruyen para EL ESPAÑOL uno de los últimos momentos en los que vieron a Claudia. La joven se encontraba con otros participantes antes de abandonar durante unos minutos la zona donde se alojaban. "Vi que salió a fumar y luego pasó todo",explica una de estas fuentes. Lo que ocurrió a continuación forma parte todavía de la investigación abierta por las autoridades mexicanas.

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Antes de México

Sus amigos, que han hablado con este periódico, la describen con una palabra que aparece varias veces en las conversaciones: aventurera. Claudia había crecido con sus padres, Valentín Tacoronte Barry e Isabel Aguilera Aragón, en Santa Brígida, un municipio del interior de Gran Canaria conocido, entre otras cosas, por ser el de mayor renta media de la comunidad autónoma de Canarias.

Había estudiado en el un instituto público, pasó después por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde cursó Educación Primaria durante el curso 2022-2023, y terminó trasladándose a Granada para continuar su formación, ya en Educación Infantil.

Estaba en cuarto año, había salido de la isla y había empezado a construir una vida a muchos kilómetros de la casa familiar cuando apareció la posibilidad de marcharse todavía más lejos. Antes de obtener la plaza había valorado varios destinos. Cuando le concedieron Morelos decidió aceptarla. Quería conocer otro país, completar allí parte del último año y vivir durante unos meses fuera de España. México era, en principio, eso: un cuatrimestre.

Quienes coincidieron con ella en Granada recuerdan además a una joven que participaba en concentraciones relacionadas con el medioambiente, así como otras manifestaciones políticas. Era conocida en algunos círculos de izquierda de la ciudad, acudía a movilizaciones y dedicaba parte de su tiempo a causas que le interesaban.

Claudia Tacoronte Aguilera, en una manifestación en la granadina Plaza de las Pasiegas, el 16 de abril de 2026. Alejandro Martínez Vélez / EP.

Aunque cuando sus amigos hablan de Claudia la política ocupa un lugar secundario frente a otros rasgos más cotidianos: la facilidad para hacer planes, la curiosidad, la decisión de irse.

La inclinación hacia cuestiones ambientales aparece de nuevo, aunque resulte imposible saber cuánto tuvo que ver con su presencia allí, en el lugar al que acudió el sábado: la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal que se celebraba durante ese fin de semana en la Casa de la Cultura de Cuautla, organizada por el Instituto Mexicano de Medicinas Tradicionales Tlahuilli.

El programa del encuentro, previsto entre el 12 y el 14 de septiembre, anunciaba un herbario, un mercado y 43 talleres relacionados con las plantas medicinales y los saberes tradicionales. El secretario de Salud de Morelos, Mario Ocampo Ocampo, había participado en la inauguración en representación de la gobernadora.

Era una actividad pública en un espacio cultural de la ciudad, con aulas, biblioteca y zonas abiertas dedicadas habitualmente a cursos y encuentros comunitarios. En algún momento de la noche, en el entorno de ese recinto, Claudia fue atacada.

Fuentes de la organización aseguran a este periódico que un grupo de jóvenes decidió pernoctar en el lugar. "Se habilitó el espacio para que pudieran dormir, muchos venían de lejos y en este tipo de ferias promovemos la convivencia de los participantes en el espacio. Es habitual", desgranan.

Mapa Cuautla. E. E.

Estas mismas fuentes aseguran que el crimen se produjo tras un posible intento de robo. Claudia estaría fumando en el exterior del recinto, una explanada habilitada para aparcamiento, cuando trataron de asaltarla. Huyó y el homicida le perseguiría hasta asestarle varias puñaladas. La última de ellas, en su abdomen.

Sin embargo, la secuencia exacta y el móvil del crimen continúan bajo investigación y la Fiscalía General del Estado de Morelos ha activado el protocolo de feminicidio, un procedimiento de investigación que se aplica ante la muerte violenta de una mujer y que obliga a explorar esa posibilidad sin que su activación determine por sí misma la calificación final del caso. El fiscal Fernando Blumenkron fue escueto ante los medios: "Estamos en las pesquisas".

"Llamamos al 911, pero la ambulancia tardó en llegar como 30 minutos", prosiguen desde la organización. En una imagen remitida a EL ESPAÑOL, y omitida en este reportaje por su especial dureza, Claudia aparece con una camisa blanca en el suelo mientras es atendida por otras tres mujeres. Son sus últimos segundos de vida.

La estudiante asesinada en México era canaria, tenía 21 años y cursaba Educación Infantil en Granada

Bajar a Morelos

Para una estudiante española que acababa de llegar, Morelos podía ofrecer una imagen bastante distinta a la que proyectan después las cifras de violencia. Desde Ciudad de México se habla del estado con la familiaridad reservada a los lugares a los que se puede escapar durante un fin de semana.

Cuernavaca, las casas con jardín, los balnearios, el clima más cálido que el de la capital, carreteras que en unas pocas horas permiten abandonar los más de 2.200 metros de altura del Valle de México y descender hacia otra vegetación y otra temperatura.

Morelos aparece con frecuencia en conversaciones ordinarias de esa manera, como un lugar cercano en el mapa mental de los capitalinos, asociado a días de descanso, comidas familiares y fines de semana fuera de la ciudad. Esa percepción convive desde hace años con otra realidad bastante menos amable, conocida por quienes viven allí y especialmente intensa en determinados municipios.

Cuautla está al este de Cuernavaca y posee una vida propia que desaconseja meter ambas ciudades en una misma bolsa. Allí sigue funcionando Agua Hedionda, uno de los balnearios históricos de Morelos, alimentado por un manantial de aguas sulfurosas que mantiene sus piscinas alrededor de los 27 grados.

Exterior de la Casa de la Cultura de Cuautla, donde Claudia Tacoronte fue asesinada durante la noche del sábado tras abandonar el recinto. E. E.

Hay jardines, piscinas privadas y familias que pasan allí el día. En mayo de 2025, el director del recinto, Giovanni Soriano, explicaba a El Sol de Cuautla que la afluencia de los fines de semana rondaba el 70% y que esperaban incrementarla durante el verano.

Ese dato ayuda a entender la normalidad que persiste en la ciudad, porque mientras los visitantes continuaban llegando a los balnearios, otros vecinos tenían dificultades para realizar algo tan elemental como mantener abierto un negocio o poner un vehículo de transporte público en la calle.

Cuautla se había convertido para entonces en uno de los focos más graves de violencia de Morelos. El Índice de Paz México 2025, elaborado por el Institute for Economics & Peace a partir de registros oficiales, situó al municipio en el sexto lugar del país por tasa estimada de homicidios entre las localidades de al menos 150.000 habitantes durante 2024, con alrededor de cien asesinatos por cada cien mil habitantes.

La cifra resulta más comprensible cuando se observa cómo el crimen ha ido descendiendo desde las estadísticas hasta actividades muy concretas de la vida diaria. El cobro de piso, una expresión que en México se entiende sin demasiadas explicaciones, consiste en exigir dinero a comerciantes, empresarios o transportistas a cambio de permitirles continuar trabajando, bajo amenazas que pueden ir desde el incendio de un negocio hasta el asesinato.

La ciudad sitiada

El contexto sirve para entender por qué Cuautla llevaba meses sometida a una intervención especial de seguridad, por qué determinados sectores económicos habían reducido o detenido su actividad a causa de las extorsiones y por qué las autoridades españolas ya incluían Morelos entre los territorios mexicanos sobre los que recomendaban extremar las precauciones.

El Ministerio de Asuntos Exteriores mantenía precisamente esa advertencia antes de que Claudia viajara. En sus recomendaciones actualizadas el 24 de julio situaba Morelos entre las zonas de riesgo por la violencia vinculada al narcotráfico y los secuestros.

Las advertencias de viaje, sin embargo, conviven en México con los programas académicos, los negocios, el turismo y los millones de personas que desarrollan allí una vida normal. La Universidad Autónoma del Estado de Morelos continuaba acogiendo estudiantes extranjeros y Claudia tenía una plaza reglada dentro de ese sistema de movilidad.

#Comunicadopic.twitter.com/nMBKC0w5SU

— UAEM (@uaemorelos) September 14, 2026

Había llegado para estudiar una parte de cuarto curso, no para internarse en una zona clandestina ni para realizar una actividad de riesgo, y el sábado asistió a un acto público organizado en la Casa de la Cultura. Después del asesinato, la UAEM reclamó una investigación "inmediata, exhaustiva y con estricta perspectiva de género" y activó sus mecanismos de atención.

La Universidad de Granada ofreció apoyo psicológico a sus allegados, mientras las autoridades consulares españolas establecían contacto con la familia y con las instituciones mexicanas. En Gran Canaria, la Universidad de Las Palmas, donde Claudia había comenzado su formación universitaria antes de trasladarse a la Península, convocó igualmente un acto en su recuerdo.

A medida que esas instituciones emitían comunicados y la investigación empezaba a avanzar en Morelos, en Granada la noticia se reducía para sus compañeros a algo mucho más cercano: una alumna que se había marchado unas semanas antes ya no iba a regresar al aula.

Volver sin Claudia

La familia de Claudia se encuentra ya rumbo a México. En Santa Brígida deja a sus padres, Valentín Tacoronte e Isabel Aguilera, y a una hermana apenas un par de años menor que ella, una familia que hasta hace unos días esperaba su regreso después de un cuatrimestre fuera y que ahora tiene que recorrer los más de 8.000 kilómetros que separan Gran Canaria de Morelos por una razón que nadie había previsto.

Su madre, psicóloga, había desarrollado durante años un proyecto vinculado a otras formas de relación con el entorno natural; Claudia creció en una casa donde ese interés formaba parte de la vida cotidiana y, ya en Granada, acabaría participando por su cuenta en movilizaciones medioambientales y en otras causas que le importaban.

Las personas que la conocieron allí hablan de una joven que se integraba con facilidad, hacía planes y tenía curiosidad por lo que quedaba fuera de su entorno inmediato. Primero salió de Gran Canaria para estudiar, después cambió de universidad y finalmente eligió pasar unos meses en un país en el que nunca había vivido.

A los 21 años, buena parte de su biografía estaba todavía hecha de primeras veces: otra ciudad, otra facultad, otro círculo de amigos, un intercambio al otro lado del Atlántico. México formaba parte de esa sucesión y tenía, además, una fecha de término.

Claudia Tacoronte Aguilera, en una manifestación en la granadina Plaza de las Pasiegas, el 16 de abril de 2026. Álex Cámara / EP.

Había llegado cuando el curso apenas empezaba y todavía le quedaban varios meses por delante. Entró en Morelos como entran cada año miles de estudiantes extranjeros en México, a través de una universidad, con asignaturas que cursar, lugares que conocer y un billete de vuelta en el horizonte.

Las contradicciones de Cuautla —los balnearios llenos mientras algunas rutas de transporte dejaban de circular por las amenazas, los encuentros culturales celebrándose en una ciudad sometida a un dispositivo extraordinario contra la extorsión— formaban parte de un paisaje que Claudia apenas comenzaba a descubrir.

Su tutora, Magdalena Ramos, habló con ella el viernes, un día antes del asesinato. Cuando después le preguntaron a Ramos hasta cuándo iba a durar el intercambio, respondió con una fecha que hasta ese momento pertenecía a la rutina de cualquier familia que espera a una hija que estudia fuera: "Volvía en Navidad".

Sus padres y su hermana contaban con ese regreso. Ahora Isabel Aguilera y Valentín Tacoronte han tenido que hacer antes el viaje que nadie esperaba, cruzar el Atlántico hacia el país al que Claudia se había marchado para estudiar y del que debía volver por sus propios medios unos meses después. Ella tenía 21 años y un billete de regreso en el horizonte. Su familia viaja ahora a México para traerla a casa.

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