Jueves, 15 de enero de 2026 Jue 15/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

Salir de fiesta y a la mañana siguiente no recordar casi nada: la ciencia ya sabe lo que le ocurre a tu cerebro

Salir de fiesta y a la mañana siguiente no recordar casi nada: la ciencia ya sabe lo que le ocurre a tu cerebro
Artículo Completo 854 palabras
Tras una noche intensa de fiesta, una frase que puede llegar a ser común es "ayer bebí tanto que tengo lagunas". Durante años, la cultura popular ha tratado estos episodios como el hecho de que el alcohol es una especie de borrador de recuerdos en nuestro cerebro, pero la realidad es muy diferente: no es que los recuerdos se borren, es que nunca llegaron a existir.  El aviso. Ya nuestros padres no lo decían: beber mucho alcohol y fumar sustancias controvertidas es algo que puede freír el cerebro. Y en parte tenían algo de razón como apuntan diferentes expertos en relación con investigaciones y metaanálisis sobre el consumo de alcohol y la salud cerebral, que arrojan luz sobre qué ocurre exactamente en nuestra cabeza cuando nos pasamos de la raya.  En Xataka Hay gente utilizando la IA para "inventar" sus propios recuerdos a partir de fotografías. Y eso ha abierto un debate filosófico Un blackout. Lo que habitualmente llamamos como 'laguna' a la pérdida de memoria a la mañana siguiente de una noche de borrachera, es técnicamente una amnesia anterógrada, o blackout. Durante un blackout una persona puede seguir hablando, caminando (no siempre recto) e incluso manteniendo conversaciones aparentemente normales, pero su cerebro ha dejado de transferir información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. El responsable de todo esto está en el propio hipocampo, una región del cerebro que actúa como el centro logístico de nuestros recuerdos. Aquí llegan para poder almacenarse en la memoria a largo plazo que es la que nos interesa para recordar a la mañana siguiente qué hicimos.  Una interferencia química. Cuando la concentración de alcohol en sangre comienza a subir rápidamente, se produce una interferencia química bastante importante. En este caso modula los receptores NMDA y GABA lo que altera la comunicación que hay entre las neuronas e interrumpe la 'Potenciación a largo plazo' (LTP). Este último es el proceso físico mediante el cual las conexiones neuronales se fortalecen para consolidar un recuerdo. En resumen: durante una borrachera intensa, el hipocampo sigue encendido para almacenar recuerdos, pero el 'botón de guardar' está completamente desconectado. Por eso, al día siguiente no importa cuánto nos esforcemos: no hay nada que recuperar porque no se grabó nada en el hipocampo.  Fríen el cerebro. Si recuperamos la idea que nos transmitían nuestras abuelas y padres sobre el efecto del alcohol en el cerebro, la realidad es que los estudios de neuroimagen muestran como en los consumidores crónicos hay una atrofia hipocampal importante. Esto no significa que los recuerdos se vuelvan como el agua, sino que el volumen de materia cerebral se ve disminuido.  Al encogerse el tejido cerebral por la pérdida neuronal y de conectividad, el espacio vacío es ocupado por líquido cefalorraquídeo. Y esto puede darnos el mito de que el recuerdo se vuelve agua o aparecen puntos negros en las pruebas de imagen cuando pasan.  El efecto en los jóvenes. En esta población tradicionalmente se ha dicho que se aguanta mucho mejor el alcohol y con varias copas se sigue estando en plena forma. Pero científicamente ocurre una gran paradoja: el cerebro adolescente y joven es extremadamente plástico, lo que lo hace mucho más vulnerable a las agresiones externas. Es por ello que el consumo por atracón en cerebros en desarrollo no solo provoca blackouts con más facilidad, sino que peude generar cambios persistentes en la estructura cerebral. La ciencia ha demostrado en este caso que incluso el consumo moderado (más de 14 unidades a la semana) está vinculado a una mayor atrofia del hipocampo y a un peor rendimiento cognitivo a largo plazo.  En Xataka Cada vez que creamos un nuevo recuerdo dañamos nuestro cerebro. Aunque no lo parezca, es vital para la supervivencia No se olvida quién es. El alcohol en exceso no provoca que nos olvidemos de cómo nos llamamos de forma súbita, algo que entraría de lleno en el terreno de las demencias graves. Pero lo que sí está claro es que los blackouts repetidos son un marcador de riesgo evidente. No solo por el daño estructural silencioso, sino por la vulnerabilidad conductual: una persona que no está creando recuerdos es una persona que ha perdido la capacidad de aprender de las consecuencias de sus actos en tiempo real, aumentando drásticamente el riesgo de accidentes y decisiones peligrosas. Imágenes | Nate Holland Alyona Yankovska  En Xataka | Olvidarte de cosas no es un bug, es una feature de tu cerebro: cómo no recordar cosas nos hace pensar mejor - La noticia Salir de fiesta y a la mañana siguiente no recordar casi nada: la ciencia ya sabe lo que le ocurre a tu cerebro fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Salir de fiesta y a la mañana siguiente no recordar casi nada: la ciencia ya sabe lo que le ocurre a tu cerebro

El hipocampo, pese a funcionar, deja de escribir recuerdos en la memoria a largo plazo

Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-01-15T15:01:27Z

José A. Lizana

Colaborador

José A. Lizana

Colaborador Linkedintwitter283 publicaciones de José A. Lizana

Tras una noche intensa de fiesta, una frase que puede llegar a ser común es "ayer bebí tanto que tengo lagunas". Durante años, la cultura popular ha tratado estos episodios como el hecho de que el alcohol es una especie de borrador de recuerdos en nuestro cerebro, pero la realidad es muy diferente: no es que los recuerdos se borren, es que nunca llegaron a existir

El aviso. Ya nuestros padres no lo decían: beber mucho alcohol y fumar sustancias controvertidas es algo que puede freír el cerebro. Y en parte tenían algo de razón como apuntan diferentes expertos en relación con investigaciones y metaanálisis sobre el consumo de alcohol y la salud cerebral, que arrojan luz sobre qué ocurre exactamente en nuestra cabeza cuando nos pasamos de la raya. 

En XatakaHay gente utilizando la IA para "inventar" sus propios recuerdos a partir de fotografías. Y eso ha abierto un debate filosófico

Un blackout. Lo que habitualmente llamamos como 'laguna' a la pérdida de memoria a la mañana siguiente de una noche de borrachera, es técnicamente una amnesia anterógrada, o blackout. Durante un blackout una persona puede seguir hablando, caminando (no siempre recto) e incluso manteniendo conversaciones aparentemente normales, pero su cerebro ha dejado de transferir información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.

El responsable de todo esto está en el propio hipocampo, una región del cerebro que actúa como el centro logístico de nuestros recuerdos. Aquí llegan para poder almacenarse en la memoria a largo plazo que es la que nos interesa para recordar a la mañana siguiente qué hicimos. 

Una interferencia química. Cuando la concentración de alcohol en sangre comienza a subir rápidamente, se produce una interferencia química bastante importante. En este caso modula los receptores NMDA y GABA lo que altera la comunicación que hay entre las neuronas e interrumpe la 'Potenciación a largo plazo' (LTP). Este último es el proceso físico mediante el cual las conexiones neuronales se fortalecen para consolidar un recuerdo.

En resumen: durante una borrachera intensa, el hipocampo sigue encendido para almacenar recuerdos, pero el 'botón de guardar' está completamente desconectado. Por eso, al día siguiente no importa cuánto nos esforcemos: no hay nada que recuperar porque no se grabó nada en el hipocampo. 

Fríen el cerebro. Si recuperamos la idea que nos transmitían nuestras abuelas y padres sobre el efecto del alcohol en el cerebro, la realidad es que los estudios de neuroimagen muestran como en los consumidores crónicos hay una atrofia hipocampal importante. Esto no significa que los recuerdos se vuelvan como el agua, sino que el volumen de materia cerebral se ve disminuido. 

Al encogerse el tejido cerebral por la pérdida neuronal y de conectividad, el espacio vacío es ocupado por líquido cefalorraquídeo. Y esto puede darnos el mito de que el recuerdo se vuelve agua o aparecen puntos negros en las pruebas de imagen cuando pasan. 

El efecto en los jóvenes. En esta población tradicionalmente se ha dicho que se aguanta mucho mejor el alcohol y con varias copas se sigue estando en plena forma. Pero científicamente ocurre una gran paradoja: el cerebro adolescente y joven es extremadamente plástico, lo que lo hace mucho más vulnerable a las agresiones externas.

Es por ello que el consumo por atracón en cerebros en desarrollo no solo provoca blackouts con más facilidad, sino que peude generar cambios persistentes en la estructura cerebral. La ciencia ha demostrado en este caso que incluso el consumo moderado (más de 14 unidades a la semana) está vinculado a una mayor atrofia del hipocampo y a un peor rendimiento cognitivo a largo plazo. 

En XatakaCada vez que creamos un nuevo recuerdo dañamos nuestro cerebro. Aunque no lo parezca, es vital para la supervivencia

No se olvida quién es. El alcohol en exceso no provoca que nos olvidemos de cómo nos llamamos de forma súbita, algo que entraría de lleno en el terreno de las demencias graves. Pero lo que sí está claro es que los blackouts repetidos son un marcador de riesgo evidente. No solo por el daño estructural silencioso, sino por la vulnerabilidad conductual: una persona que no está creando recuerdos es una persona que ha perdido la capacidad de aprender de las consecuencias de sus actos en tiempo real, aumentando drásticamente el riesgo de accidentes y decisiones peligrosas.

Imágenes | Nate Holland Alyona Yankovska 

En Xataka | Olvidarte de cosas no es un bug, es una feature de tu cerebro: cómo no recordar cosas nos hace pensar mejor

Fuente original: Leer en Xataka
Compartir