Entrevista
Salvador Marín: «Detecto un esperanzador espíritu crítico en sectores cada vez más amplios de las cofradías»El escritor y poeta malagueño presenta este miércoles su última obra, 'La llama desnuda', una miscelánea benéfica que reúne textos escritos desde 2010 hasta la actualidad y que cuenta con una amplia parte de contenidos inéditos
Regala esta noticia Añádenos en Google Marín Hueso posa delante del santuario de Santa María de la Victoria. (Juan Miguel Salvador)Málaga
23/09/2026 a las 12:43h.'La llama desnuda. Papeles de Semana Santa' es el título del nuevo libro del poeta y escritor Salvador Marín Hueso (Málaga, 1982). Licenciado en ... Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, el autor cuenta con galardones como el primer premio 'Universidad Autónoma de Madrid' en poesía y cuento (2004) y el 'MálagaCrea' en narrativa (2011).
En el ámbito cofrade, destaca su labor en medios de comunicación, así como en conferencias y pregones, además de su vinculación a diversas hermandades de Pasión y Gloria en Málaga, Córdoba y Sevilla.
Su nuevo libro, editado por Ediciones del Genal, se presenta este miércoles 23 de septiembre a las 19.30 horas en el salón de actos de la casa hermandad del Sepulcro (calle Alcazabilla, 5). El acto será conducido por el periodista Rafael Contreras y se abrirá con la intervención de la capilla musical Carmen Doloroso, bajo la dirección de Miguel Ángel Martín Sarmiento.
-Parte de este libro que ahora presenta es una miscelánea de textos publicados en su momento a través de diversas vías. ¿Por qué este compendio? Imagino que se hacía imprescindible reunirlos en una publicación.
-No, por Dios. No utilicemos el adjetivo 'imprescindible'. Es cierto que, desde hace algún tiempo, sentía el deseo de echar la vista atrás a mi producción, ante la posibilidad de recuperarla y aglutinarla. Decía Flannery O´Connor que uno escribe para darse cuenta de lo que piensa, aunque estoy de acuerdo con ella sólo en parte. Para mí, el escritor siempre trabaja desde una deuda, (¡una magnífica deuda!) con su legado, con su entorno, con sus contemporáneos. Con la vida que está ahí, del otro lado de la propia piel, aunque por supuesto siempre deba partir de su propia experiencia, de su propio corazón, sólo que la lente de cada uno –gracias a Dios– siempre es limitada y, por tanto, rige humildad. Exige convivencia. Impone escucha. Por eso, es tan importante cotejar visiones en la escritura, en las cofradías, en la experiencia de fe… En todo lo que abarca la vida.
-En el libro, ¿qué texto resulta más antiguo y cuál más actual?
-Los textos más antiguos los escribí para la Semana Santa de 2010. Los más actuales los terminé en la Pascua de este mismo 2026. He de aclararlo, por tanto. No se trata de una obra meramente compilatoria de textos pasados. De hecho, la mayoría de ella es totalmente inédita.
-¿Qué géneros cultiva en esta obra, o predominan?
-En todo momento recurro a la prosa, bien es cierto que con frecuencia dentro de lo que podríamos llamar, a pesar de lo controvertido del término, prosa poética, lo cual no excluye que haya incursiones en tonos y modos propios de la crónica, la narración, el artículo de opinión o la fabulación onírica, entre otros.
-Llama poderosamente la atención la portada, realizada por Cristina Vela y protagonizada por la Virgen de la Esperanza y vinculada, a la vista de los elementos que le acompaña, con los sucesos de 1931. ¿Por qué?
-Si la memoria no me falla, Fernando Prini, que en paz descanse, ya dijo que, de entre todas las fotografías de la Virgen de la Esperanza, la que más le emocionaba era la fotografía de Fernández-Casamayor que, en efecto, ha servido de inspiración para la portada. Creo que el maestro Prini no es el único que ha sentido y siente eso. Desde luego, yo así lo siento, y más aún: creo que en esa fotografía está todo dicho y, por tanto, no quiero distorsionarla en estas líneas teorizando, especulando o divagando en torno a ella.
Salvador Marín, ante el azulejo de Pablo Romero que reproduce una pintura de la Virgen de la Victoria flanqueada por los Reyes Católicos, obra de Eugenio Chicano. (Juan Miguel Salvador)-El obispo, José Antonio Satué, dejaba entrever hace unos días que desde el Obispado van a «modelar o madurar ese tipo de iniciativas, y en algunas ocasiones nos toca hacer de malos para decir: 'ahora no toca'». ¿Qué opina al respecto?
-Decir «ahora no toca» puede ser tan sano como decir que sí, que sí toca. Y, esté pensando en lo que esté pensando el obispo, creo que la máquina hace mucho tiempo que se nos fue de las manos en cuanto a sobredimensionamiento y aceleración, a imitación o incluso absoluto mimetismo del 'infinity scroll'.
Si el obispo nos está haciendo con esas declaraciones un llamamiento a la desaceleración, la oración, la sensatez, el discernimiento, bienvenido sea, con una condición. Entre cristianos, vistan o no sotana, a las decisiones finales ha de llegarse con un inexcusable diálogo previo entre todas las partes. Y no menos importante: el comedimiento, la coherencia evangélica, el fortalecimiento de la comunión eclesial, la priorización de las urgencias pastorales, etc., no ha de exigirse sólo a las cofradías, sino a todos y cada uno de los movimientos diocesanos, empezando siempre por el clero, dada su condición de voluntario consagramiento. Sí, es probable, yo así lo creo, que haya que disminuir el número de procesiones extraordinarias y, sobre todo, reconducir su planteamiento, pero más urgente, creo, resulta el problema de las parroquias en las que el consejo parroquial, si existe, es un mero órgano nominal, por no hablar de los confesionarios vacíos que, nunca mejor dicho, claman al cielo. No somos los cofrades, no, los únicos llamados a hacer autocrítica. A reflexionar en torno a lo que toca en cada momento, concretamente ahora.
-Volviendo al libro, su venta tiene un fin benéfico. ¿Por qué ha elegido la comunidad de Hermanas Mínimas de la Orden de San Francisco de Paula del convento de Archidona?
-Hace sólo unos días que hemos honrado en la Catedral y procesionado por nuestras calles a la que es el motivo por el que todo malagueño está en deuda perpetua con la Orden de los Mínimos. Con este pequeñísimo gesto, sólo pretendo saldar la parte de deuda que me toca con la Orden, aunque tampoco ocultaré un deseo particular que quizá sólo sea eso, mío. El deseo de que el báculo de San Francisco de Paula, que, por ser de él, es de todos, pues de todos resulta nuestro abuelo protector, algún día sea acariciado aquí, en Málaga, por los dedos de algún fraile o hermana de hábito negro, con el sol de la Caridad grabado al pecho, mientras otros victorios y/o victorias tocan campanas a fiesta porque, al fin, todo vuelve a estar en su mejor modo y forma. Soñar es libre. Espero que también siga siéndolo, hacerlo en voz alta.
-Para terminar, cuéntenos detalles del libro.
-El libro consta de 425 páginas a todo color, con un total de 66 ilustraciones. Cuenta con prólogo de Alberto Palomo, epílogo de Carlos Ismael Álvarez y una colaboración interior de Jorge Bueno.
-¿Dónde se podrá adquirir y cuál es su precio?
-Saldrá a la venta a un precio de 25 euros el ejemplar. Podrá adquirirse en el acto de presentación, así como en la Librería Proteo, aunque es mi deseo y el de Ediciones del Genal que muy pronto se amplíen los puntos de venta.
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