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Retrato de San Martín, hacia 1828 San Martín, el Libertador de Argentina que hablaba con acento malagueñoEn Málaga está documentada la presencia de la familia San Martín Matorras en diciembre de 1785
Víctor Heredia
Domingo, 8 de marzo 2026, 00:18
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Moción presentada para celebrar el homenaje a la República Argentina. Archivo Municipal de MálagaEn mayo de 1910 se conmemoró el centenario de la independencia de la República Argentina. Esta celebración tuvo un amplio eco en varias ciudades españolas, entre ellas Málaga. El 19 de febrero los concejales Tomás Gutiérrez, Manuel Espejo y Francisco García Almendro presentaron una moción para que se hiciera un homenaje a la nación hermana dados los estrechos vínculos que unían la provincia de Málaga con el país austral.
No hay que olvidar que en las décadas anteriores miles de habitantes de la provincia habían emigrado a Argentina, una de las naciones más prósperas del mundo en aquel tiempo, y que tras la desastrosa riada de 1907 se habían organizado campañas de ayuda desde aquel país. De aquella ayuda nos quedan los nombres de las calles La Prensa (dedicada a un diario bonaerense) y Salta (ciudad del norte de Argentina) en el callejero del antiguo Barrio Obrero América, construido con fondos procedentes de varios países hispanoamericanos. También por entonces el cónsul argentino en Málaga, Enrique Martínez Ituño, estaba desarrollando una activa campaña para reivindicar la importancia de Palos de la Frontera como lugar de encuentro de España con las naciones del continente americano. Esta iniciativa contribuyó a poner en marcha la idea de una exposición iberoamericana que cuajó en Sevilla en 1929.
Volviendo a la moción, a raíz de la misma fue designada una comisión municipal que propuso que ese homenaje se concretase en tres acciones: dar el nombre de República Argentina a una de las calles más importantes de la ciudad, indicando que podía ser la calle Nueva; entregar al gobierno argentino uno de los mejores cuadros de la colección municipal; y dirigir un mensaje al presidente de aquella república expresando la gratitud por los beneficios que el pueblo malagueño había recibido de aquella nación. El Ayuntamiento aprobó estas propuestas por unanimidad el 18 de marzo.
Simbólicamente se eligió el 25 de mayo, día de la Patria Argentina, como fecha para los actos del homenaje
Ese día se le hizo entrega al cónsul argentino de un pergamino, obra del pintor Murillo Carreras. El cónsul recordó que fue Manuel Agustín Heredia el que inició la recuperación de las relaciones comerciales entre España y Argentina después de la independencia de las repúblicas hispanoamericanas, cuando en 1830 envió sus barcos mercantes al Río de la Plata. Incluso se afirmó que se había elegido la calle Nueva porque se pensaba que en ella Heredia había tenido su primera casa de comercio. También se realizó la entrega oficial del cuadro seleccionado de la colección municipal. Se trataba de una obra del afamado pintor Antonio Muñoz Degrain, a la que se le añadió una placa de plata con una dedicatoria.
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Descubrimiento de la lápida que daba su nombre a la calle NuevaLa jornada de homenaje a la República Argentina se completó con el descubrimiento de la lápida que daba su nombre a la calle Nueva, lápida que fue realizada en el taller del escultor Antonio Carmona. Se dieron varios discursos con tal motivo. El concejal Tomás Gutiérrez Vázquez recordó la figura del general San Martín, que «poniendo su espada al servicio de la independencia argentina, no traicionó a España, sirvió la causa de la humanidad y del progreso, dando libertad a un continente antes que pasara por la dominación extranjera». El acto concluyó con la interpretación de los himnos de ambas naciones por banda de música del Regimiento de Extremadura.
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Cuadro de Muñoz Degrain que el Ayuntamiento de Málaga regaló a la República ArgentinaComo cónsul, Martínez Ituño se había ocupado de canalizar la ayuda que llegó procedente de Argentina para los damnificados de la inundación de septiembre de 1907. Perteneció al patronato que promovió la construcción del Barrio Obrero América y también fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, en la que presidió la sección de relaciones iberoamericanas. En diciembre de 1910 hizo entrega en Buenos Aires al presidente de la República Argentina del cuadro de Muñoz Degrain con el que el Ayuntamiento de Málaga obsequiaba a aquel país con motivo del centenario de su independencia. En la prensa no se indica el título, aunque La Unión Ilustrada publicó una fotografía del cuadro. Se trataba de la obra conocida como «Un drama en Sierra Nevada», que el Ayuntamiento había adquirido en 1879 y que no hay que confundir con otra pintura del mismo autor e idéntico título fechada en 1921 que se expone en el Museo de Bellas Artes de Granada. El pintor reconoció que alguien la había retocado de forma desafortunada y que él mismo la pidió para repintarla antes de enviarla a América. Sería interesante saber en qué lugar se encuentra en la actualidad este cuadro regalado por la ciudad de Málaga.
Ese mismo año llegó a Argentina la primera versión del lienzo «La fundación de Buenos Aires», que fue un encargo de la municipalidad de dicha ciudad al artista malagueño José Moreno Carbonero. Más adelante, ante ciertas opiniones que polemizaban sobre algunos detalles de la obra, reelaboró el cuadro, que se conserva en el Palacio Municipal de Buenos Aires.
En los actos de 1910 se tuvieron muy presentes los auxilios recibidos tras la grave riada de 1907 e incluso se recordó la figura de Manuel Agustín Heredia como el primer español que retomó las relaciones con Argentina. Era evidente que entonces no se conocía el vínculo que el Libertador San Martín había tenido con la ciudad de Málaga.
Junio de 1947
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Perón recibe el saludo de Franco a su llegada a España ArchivoLas estrechas relaciones entre la Argentina de Perón y la España de Franco en la década de 1940 sacaron a la luz ese vínculo. Había noticias de que su padre, Juan de San Martín, había fallecido en Málaga a finales del siglo XVIII. Después de la visita de Eva Duarte de Perón a España en junio de 1947 el primer mandatario argentino solicitó a Franco la entrega de los restos de los padres del Libertador. En aquellos días dio mucho que hablar el desencuentro entre la esposa de Franco, Carmen Polo, y Evita, demasiado interesada por los «descamisados». En todo caso, la visita garantizaba el suministro de trigo a una famélica España y atenuaba la sensación de aislamiento internacional que sufría el país. Argentina, por su parte, contaba con un sólido socio comercial en Europa.
Pocos días después de la marcha de tan incómoda invitada, llegó a Madrid una insólita petición desde Buenos Aires. En una audiencia con Franco, el embajador argentino solicitó por orden de Perón «un poco de tierra de León, Orense y Málaga, lugares donde nacieron y han sido enterrados los padres del libertador San Martín, y de Madrid, representación simbólica de toda España» para que, en unión de los restos, fueran depositados en Argentina.
Inmediatamente se puso en marcha la cadena de mando del régimen y las autoridades se aprestaron a satisfacer la solicitud del generoso amigo del otro lado del Atlántico. Entonces se dio la orden de localizar los restos de los padres del general José de San Martín. Juan de San Martín había fallecido en Málaga en 1796 y Gregoria Matorras, su madre, en Orense en 1813. Se hizo una intensa búsqueda en los archivos locales y se localizaron documentos notariales del padre. En los registros parroquiales de Santiago, que afortunadamente se habían salvado de la destrucción de iglesias de 1931, el delegado provincial de Educación Popular, Sebastián Souvirón, con la colaboración del párroco, Hipólito Lucena, pudo encontrar el asiento del entierro de Juan de San Martín. En el mismo se confirmaba que había sido sepultado en una de las criptas de la iglesia y se daba su último lugar de residencia, la calle Alcazabilla.
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Tumba de Juan de San Martín Ayuntamineto de MálagaEl siguiente paso fue el de buscar el enterramiento para recuperar los restos. Las criptas estaban inundadas, por lo que fue necesaria la participación de los bomberos con bombas de achique. El nicho fue localizado el 24 de julio y, aunque los medios oficiales destacaron el papel protagonista desempeñado por determinadas autoridades locales, el verdadero descubridor de la tumba fue Rafael Zayas, un chaval de dieciséis años, hijo del sacristán de la parroquia de Santiago. Fue recorriendo las tumbas hasta encontrar una en cuya lápida se podía leer: «Aquí yace el Sr. Don Juan de San Martín que fallesció el día 4 de diciembre año 1796».
Rafael Zayas, el verdadero descubridor La historiografía oficial y las autoridades de la época silenciaron el papel crucial de Rafael Zayas Rodríguez en el hallazgo de los restos de Juan de San Martín, otorgando el crédito del éxito a figuras políticas y locales. Con solo dieciséis años, el hijo del sacristán de la parroquia de Santiago localizó el nicho de forma temeraria, adentrándose en solitario en una cripta inundada y bajo riesgo eléctrico mientras los equipos oficiales se encontraban ausentes. A pesar de que su intervención permitió identificar la lápida que puso fin a la búsqueda, el nombre de Zayas -fallecido en 1987- fue sistemáticamente omitido de las crónicas de un evento que los medios prefirieron presentar como un logro institucional.
De forma inmediata, fueron introducidos en una caja los huesos, una pequeña cruz que apareció dentro del nicho y la lápida. La arqueta, custodiada por Sebastián Souvirón, fue enviada a Madrid y meses después se realizó un solemne acto en Guetaria, donde el ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo, hizo entrega de los restos al embajador del país sudamericano a bordo del crucero «Argentina». En Buenos Aires los restos del padre de San Martín fueron depositados en el Cementerio de La Recoleta, en el que permanecieron hasta que en 1998 fueron trasladados a Yapeyú, la localidad natal del Libertador.
De aquella operación diplomática quedan dos testimonios en la parroquia de Santiago. Una lápida de mármol en su interior, junto a la capilla de las Ánimas, y una placa metálica en la fachada, colocada en septiembre de 1987 por iniciativa del Instituto Español Sanmartiniano.
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Leyenda en una de las lápidas- Padre de José de San Martín
Juan de San Martín
Los documentos hallados en Málaga durante la búsqueda de 1947 fueron utilizados por el investigador argentino Alfredo G. Villegas en sus trabajos sobre la vida del Libertador y de su padre. Juan de San Martín era natural de Cervatos de la Cueza, en Palencia -donde tiene un monumento-, y sirvió en el ejército español en los territorios del Virreinato del Río de la Plata. Alcanzó el grado de teniente y en 1775 fue nombrado gobernador de la antigua reducción jesuítica de Nuestra señora de los Reyes Magos de Yapeyú, en la margen oriental del río Uruguay. En América contrajo matrimonio con otra mujer palentina, Gregoria Matorras, con la que tuvo cinco hijos, siendo el menor José Francisco, nacido en Yapeyú el 25 de febrero de 1778. La familia se trasladó a Buenos Aires al poco tiempo y en 1784 Juan de San Martín regresó a la península, desembarcando en Cádiz para a continuación instalarse en Madrid. Solicitó y se le concedió el retiro como capitán agregado al Estado Mayor en Málaga, adonde llegó con la salud algo quebrantada. En un memorial había escrito que pedía esta ciudad «para ocurrir por este medio con más sosiego a la crianza y educación de sus hijos y a descansar de las largas fatigas que ha tenido en el Real Servicio». Según Pedro de Burgos, el retiro fue sustituido por el destino de ayudante supernumerario al Estado Mayor de la plaza, con el grado de capitán.
Foto 01: Localización de la casa de San Martín. Foto 02: Calle Pozos Dulces (Málaga)En Málaga está documentada la presencia de la familia San Martín Matorras en diciembre de 1785. Gracias a los documentos notariales del Archivo Histórico Provincial sabemos que Juan de San Martín prestó 6.000 reales al teniente coronel Isidoro Ibáñez y a la hija de éste, Josefa Ibáñez. A cambio de esta cantidad acordaron el arrendamiento, a partir del 1 de enero de 1786, de una casa que los Ibáñez tenían en «la calle Pozos Dulces, inmediata al muro de la Puerta de Antequera». La verdadera propietaria era Josefa Ibáñez, que la había recibido por herencia de su madre, Manuela de Lara. La renta del alquiler se iría descontando de la cantidad prestada. En esta vivienda habitaron los San Martín hasta finales del año 1791.
José Francisco, futuro Libertador de Argentina, Chile y Perú
Se piensa que el pequeño José Francisco, futuro Libertador de Argentina, Chile y Perú, realizó sus estudios en la Escuela de Temporalidades, es decir, el centro de enseñanza que daba continuidad a los estudios de primeras letras, latinidad y retórica que los jesuitas habían mantenido en Málaga hasta su expulsión en 1767. Esta escuela estuvo sostenida por la Junta Municipal de Temporalidades y, a partir de 1785, por el Consulado. Estaba cerca del domicilio familiar y tenía su entrada por la calle de las Escuelas, la actual calle San Telmo.
José María Gárate rememoraba la etapa malagueña de José de San Martín de forma poética y con grandes dosis de imaginación: «Seis años, desde los seis hasta los trece, vivió José en la sencilla casa paterna y en el rudo cuartel de aquella Málaga de cincuenta mil almas, alegre y movida cara al Mediterráneo, con vestigios árabes. En la mezcla de bullicios españoles, arábigos, bereberes y de navegantes de todos los mares, se sumergía su espíritu, donde su herencia, de recia castellanía y piedad cristiana, recibía influjos del fatalismo oriental y de las costumbres exóticas, capaces de predisponer a la tolerancia. Todo influía en la mente y el alma de José, contribuyendo a forjar su vigorosa personalidad».
Algunos autores apuntan que cursó estudios en el Colegio Naval de San Telmo, creado en 1787 y con sede en el antiguo edificio de los jesuitas, pero los libros de matrícula lo descartan completamente, ya que su nombre no aparece entre los alumnos de aquellos primeros cursos.
En 1789, cuando tenía once años, su padre gestionó su incorporación como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia, entonces de guarnición en Málaga. Siguió residiendo en la ciudad, salvo un par de meses que pasó en Melilla con su destacamento, hasta que en abril de 1791 su batallón partió con destino a Cartagena. El joven continuó su formación militar e inició su servicio a la Corona en esta unidad, con la que combatió en la Guerra de los Pirineos contra la Francia revolucionaria. En las dos décadas siguientes participó en numerosas acciones militares y destacó durante los primeros años de la Guerra de la Independencia, antes de regresar a América para convertirse en una de las grandes figuras de los movimientos independentistas de las nuevas naciones hispanoamericanas, a la altura de Simón Bolívar. En 1824 decidió exiliarse en Europa, aunque nunca permaneció ajeno a las vicisitudes políticas de su país natal. Murió en la localidad francesa de Boulogne-sur-Mer en 1850.
Cátedra San Martín
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Cátedra San Martín del Instituto de Estudios Malagueños Diario SUREl «descubrimiento» de los vínculos entre José de San Martín y Málaga tuvo una primera repercusión en la creación de la denominada Cátedra San Martín del Instituto de Estudios Malagueños. Su constitución oficial se hizo coincidir con la fecha del cumpleaños del Libertador, el 25 de febrero de 1949. Al acto, celebrado en el salón de plenos del Ayuntamiento, asistieron las autoridades locales y el embajador argentino en Madrid, el doctor Pedro Radio. El objetivo de la Cátedra era establecer una colaboración cultural entre Málaga y Argentina. Su primera actividad fue una conferencia del profesor y poeta Alfonso Sola González, de la Universidad de Mendoza, con el título «Literatura argentina en sus orígenes: lo hispánico». Durante su estancia en Málaga, el embajador visitó la iglesia de Santiago. Allí el párroco, Hipólito Lucena, le presentó, junto al arquitecto diocesano Enrique Atencia, los planos de un edificio escolar con cinco aulas que se iba a construir a la espalda del templo y que se iba a llamar «Escuela San Martín». Este inmueble aún existe, con fachada a la calle Alcazabilla.
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Plazuela de la Virgen de las Penas (Málaga)La casa en la que habitó la familia San Martín estaba en «la calle Pozos Dulces, inmediata al muro de la Puerta de Antequera». Es decir, en lo que fue la calle Arco de la Cabeza. La documentación de la casa, conservada en un archivo privado, permite conocer que a finales del siglo XVIII estaba marcada con el número 11 de la manzana 50 y que después pasó a ser la número 2 de la calle Arco de la Cabeza. Con el paso del tiempo, este entorno ha sido sometido a una amplia remodelación que ha dado lugar a la actual plazuela de la Virgen de las Penas. La casa desapareció y en su ubicación hay otra de reciente construcción. El Instituto Sanmartiniano de España aspira a colocar un elemento conmemorativo en su fachada, así como a incluir este y otros espacios malagueños en una ruta española del general San Martín. La aspiración de crear un itinerario sanmartiniano en Málaga ya la defendió el profesor y filósofo Francisco García Bazán hace unos años. García Bazán, malagueño de nacimiento y asentado en Argentina desde la adolescencia, falleció el pasado 26 de noviembre en Buenos Aires.
José de San Martín, el hijo menor de una familia de militares (todos sus hermanos varones lo fueron), estaba destinado a cambiar la historia de parte del continente americano. Nunca perdió el acento que adquirió durante su infancia malagueña. En nuestros días, cuando el número de personas de origen argentino que viven en la provincia supera las 41.000, aquella infancia constituye una excelente oportunidad para profundizar en la larga relación entre Argentina y Málaga.
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