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Sanidad por especulación inmobiliaria: el trasvase presupuestario que propone Maíllo

Sanidad por especulación inmobiliaria: el trasvase presupuestario que propone Maíllo
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Por Andalucía aspira a alimentar los servicios públicos con una reforma estructural que grave los beneficios de la minoría rentista.

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Antonio Maíllo, en el centro, este lunes en Granada junto a militantes de Por Andalucía. EFE/ Miguel Ángel Molina Elecciones andaluzas Sanidad por especulación inmobiliaria: el trasvase presupuestario que propone Maíllo

Política ·

Por Andalucía aspira a alimentar los servicios públicos con una reforma estructural que grave los beneficios de la minoría rentista.

Héctor Barbotta

Sevilla

Lunes, 27 de abril 2026, 16:30

... ruta programática de 25 puntos donde la vivienda y la salud pública no son compartimentos estancos, sino vasos comunicantes.

La propuesta es reducir a cinco el umbral de viviendas para ser considerado gran tenedor, actualmente fijado en una decena de inmuebles. No se trata sólo de una medida de control residencial; es el primer engranaje de una maquinaria de recaudación orientada a lo público. Al limitar el negocio de la compra especulativa en 333 municipios y aplicar una tasa turística autonómica, Maíllo no solo pretende bajar el precio de las viviendas en los barrios, sino generar el flujo necesario para que la atención primaria no cierre sus puertas a las ocho de la tarde. Es una redistribución de la riqueza que pretende extraer el excedente del asfalto para inyectarlo en el estetoscopio.

Para la coalición, el derecho a un techo y el derecho a una cita médica en 48 horas son dos caras de una misma moneda fiscal

Este trasvase de fondos desde el capital inmobiliario hacia el bienestar social se complementa con una fiscalidad de «superricos» que Maíllo defiende sin titubeos. Según el programa de la coalición, existen al menos 6.600 millones de euros que hoy bailan al son de la inversión privada y que deberían estar apuntalando la Ley de Dependencia o la educación de cero a tres años. La arquitectura de Por Andalucía propone, en definitiva, que el suelo andaluz deje de ser un activo financiero para convertirse en el pilar que sostenga el servicio público, devolviendo al Parlamento el control sobre el crédito y la economía real.

En las aulas, el trazo de Por Andalucía busca recuperar el terreno perdido en lo público. La coalición de izquierdas propone descender el número de alumnos por aula hasta una ratio de veinte tanto en Primaria como en ESO, además de eliminar cualquier rastro de gestión externa en comedores y actividades extraescolares. El programa es, en esencia, un viaje de retorno a la gestión directa, un proceso de desandado de todas las externalizaciones que han florecido en el sistema público de educación. Para la coalición, además, la Formación Profesional no debe ser un nicho de negocio, sino un motor vinculado al empleo verde y la demanda real, alejándose de los intereses de las grandes corporaciones.

Memoria democrática

La memoria democrática también tiene su parcela de justicia en el documento que Por Andalucía. La coalición tiene la voluntad de resignificar los espacios físicos y políticos. No se trata, para Maíllo, sólo de gestionar; se trata de intervenir en los símbolos del poder tradicional andaluz para convertirlos en herramientas de pedagogía democrática.

El transporte y la agricultura cierran este círculo de propuestas. Desde la reclamación de la gestión autonómica de los trenes de cercanías hasta la creación de una entidad pública de alimentación, la coalición propone un retorno a lo tangible, al circuito corto y a lo público-comunitario. Es un programa diseñado para una Andalucía que, a ojos de Maíllo, ha sido entregada a los fondos de inversión y que ahora debe ser devuelta sus vecinos. La suerte de este plan de choque dependerá de su capacidad para convencer al electorado de que el dinero del ladrillo puede, efectivamente, pagar el salario de los ocho mil nuevos sanitarios que la coalición promete poner en pie de guerra contra la precariedad

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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