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Santander redobla su apuesta por Estados Unidos

Santander redobla su apuesta por Estados Unidos
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El grupo Santander ha decidido apostar de forma clara por su presencia en Estados Unidos al adquirir Webster Bank pagando 10.300 millones de euros (dos tercios en metálico y un tercio mediante una ampliación de capital del Santander) entendiendo, como dice de forma reiterada su presidenta, Ana Patricia Botín, que si se quiere ser un banco global hay que estar en la mayor economía del mundo. Leer
OPINIÓNSantander redobla su apuesta por Estados Unidos
  • SALVADOR ARANCIBIA
4 FEB. 2026 - 12:56Sucursal de Webster Bank en EEUU.Foto: Dreamstime.EXPANSIÓN.

El grupo Santander ha decidido apostar de forma clara por su presencia en Estados Unidos al adquirir Webster Bank pagando 10.300 millones de euros (dos tercios en metálico y un tercio mediante una ampliación de capital del Santander) entendiendo, como dice de forma reiterada su presidenta, Ana Patricia Botín, que si se quiere ser un banco global hay que estar en la mayor economía del mundo.

El interés del grupo por aquel país no es nuevo. En 2005, el entonces presidente del grupo, Emilio Botín, llevó a cabo una entrada parcial en Sovereing Bank, que culminó pocos años después con la toma de control total de aquella entidad radicada en la costa este de Estados Unidos como también lo está Webster Bank.

La experiencia de aquella adquisición no puede calificarse de demasiado brillante. Sovereing era un banco retail al que la gestión del Santander no fue capaz de desarrollar con la potencia que se esperaba.

Tan es así que no hace demasiados años, la presidenta del grupo decidió reducir la actividad de la entidad a simplemente ser una fuente de captación de depósitos con los que apalancar la actividad de Santander Consumer USA, sociedad especializada sobre todo en la financiación de la compraventa de automóviles de segunda mano. Hace dos años el grupo lanzó Openbank en aquel país y en los últimos tiempos Santander ha desarrollado las actividades de banca de inversión.

Los analistas, igual que en el Reino Unido, llevaban señalando que Santander tenía que decidir si apostaba por estar presente en los dos países o, por el contrario, tiraba la toalla y se retiraba como han ido haciendo otras entidades europeas, entre ellos BBVA en 2020. Los resultados de sus filiales en ambas naciones no eran lo suficientemente atractivos.

La decisión ha sido apostar por seguir en los dos aprovechando tanto la salida de Polonia como el buen momento del grupo en general que le permite hacer frente a las dos adquisiciones, mantener su programa de recompra de acciones y un dividendo razonable para los accionistas.

Con el producto de la venta de Polonia, unos 7.000 millones de euros, Santander pagará la adquisición del británico TSB a Sabadell (2.650 millones de euros) con lo que consolidará el papel de su filial Santander UK. El resto de esos ingresos lo destinará a hacer frente a la mitad del programa de recompra de acciones que acaba de poner en marcha por un importe de 5.000 millones de euros.

La compra de Webster, un banco comercial, no retail especialmente, centrado en la financiación de compañías de tamaño medio, se financiará con el exceso de capital que se generará en el ejercicio actual y con una ampliación de capìtal del propio banco que irá a parar a las manos de los accionistas de Webster Bank.

La actual política económica de Estados Unidos, con un claro sesgo hacia la devaluación de la moneda, la previsible bajada de los tipos de interés (lo que debería avivar la actividad económica aunque ello suponga una inflación algo más elevada) y la decisión de desregular la actividad financiera, con menos requisitos de capital para los bancos, pueden ser elementos positivos que justifiquen la compra de la entidad norteamericana por parte de Santander.

Puede que sorprenda que los responsables de Santander hayan decidido llevar a cabo de forma casi simultánea dos decisiones que parecen contradictorias: poner en marcha un importante programa de recompra de acciones y llevar a cabo una ampliación de capital para la compra de la entidad estadounidense. En principio, podría haber reducido el programa de recompra y con esa parte llevar a cabo la compra.

Además de tratarse de una cuestión de comunicación: el banco cumple lo que había anunciado en lo que se refiere al compromiso de recompra de acciones, también puede haber otra razón. Santander cotiza por encima de su valor contable y se supone que es en estas situaciones cuando tiene sentido apelar a los accionistas para solicitarles capital para llevar a cabo procesos de expansión.

Santander ha pagado un precio elevado por la compra, dos veces el valor contable de la entidad, aunque puede, como dijo Botín, que al final resulte algo más barato si el dólar prosigue su camino o a la baja en relación con el euro. El precio puede ser, junto con el riesgo de que no cumplan las expectativas de gestión, el factor negativo de la operación. Según algún experto, Webster tiene un elevado riesgo en el sector inmobiliario comercial, que debería gestionar.

La reacción de los mercados bursátiles en el primer día tras conocerse la noticia reflejan estas incertidumbres. Santander cae en el entorno del 4% a media sesión, una reacción lógica si se tiene en cuenta que la operación supondrá una cierta dilución para los accionistas actuales y que las operaciones corporativas no suelen recibirse bien, al menos en los primeros momentos.

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Fuente original: Leer en Expansión
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