Santiago Segura estrena la sexta parte de su saga más popular, 'Torrente Presidente' sin tráiler oficial y sin proyección previa para la crítica especializada. Una decisión que no es improvisación sino táctica: el director confía en el tirón popular de su franquicia más rentable y esquiva a una prensa con la que lleva décadas en guerra fría.
No hay trailer. Que Santiago Segura es uno de los productores más avispados que tiene la industria española es algo que no se le escapa a nadie. No solo está el éxito de las cinco anteriores películas de Torrente, o su inteligente y muy rentable giro hacia la comedia familiar con sus 'Padre no hay más que uno'. También es la forma de vender una imagen que va cambiando según el público de cada película: apariciones cada vez más frecuentes en televisión, aprovechando para promocionar sus películas a la mínima... o todo lo contrario, negándose a usar las herramientas de difusión más comunes, como el trailer o la prensa.
Con la falta de trailer (y la única ayuda mínima promocional de una canción de Taburete), Segura aquí ha intentado buscar una especie de Efecto Streisand voluntario: que se hable de la película suprimiendo toda la información sobre ella. No generar material promocional es el propio material promocional, y la prueba está en este artículo, que habla de que no hay nada de qué hablar. El tema del pase de prensa ya tiene otras connotaciones.
En Xataka
En tiempos anémicos para la taquilla, el cine español tiene una esperanza en el horizonte: la nueva de 'Torrente'
No hay pase de prensa. La opinión de los críticos acerca de los nuevos estrenos ya no tiene el calado que tenía décadas atrás. La masificación de herramientas de difusión de opiniones como redes sociales o agregadores de notas como Rotten Tomatoes han sustituido el peso de la crítica profesional, pero los lazos entre industria y prensa siguen activos, a menudo por motivos publicitarios. Tradicionalmente, la ausencia de proyección previa hace pensar en falta de confianza en el producto, que es un mensaje que ningún estudio quiere transmitir. No es el caso de Santiago Segura, que sabe que sus películas son repudiadas por la crítica y arrasan en taquilla.
El inicio de este enfrentamiento se puede rastrear en 1998, cuando la periodista Nuria Vidal publicó en 'Fotogramas' una reseña negativa de 'Torrente', tal y como la periodista contó en su blog. Al parecer, Segura llamó personalmente a la redacción para exigir explicaciones, pero con la taquilla olvidó el desplante: su clasificación como "cineasta comercial" es algo de lo que se acabaría enorgulleciendo. El éxito de taquilla le parece suficiente legitimación, y el hecho de que haya un pase previo al estreno ("para los fans") antes de que lo vea la prensa es casi una declaración de intenciones.
La superfranquicia española. En marzo de 1998, Santiago Segura llegó a las salas españolas con la primera 'Torrente', que pese a las acusaciones de mal gusto, recaudó 10,9 millones de euros y fue la película española más vista de la temporada. Un retorno de inversión superior al 540%, sin contar vídeo doméstico ni televisión. Y desde ahí, todo fue a más: 'Torrente 2' triplicó el presupuesto y duplicó la recaudación. En taquilla solo la superó 'Los otros', en inglés y con financiación internacional. Los presupuestos crecieron y las recaudaciones bajaron, pero nunca dejó de ser rentable. Tras la quinta entrega, en 2014, Segura puso a Torrente en barbecho.
El balance agregado de las cinco entregas supera los 80 millones de euros y los 16 millones de entradas vendidas solo en España. Ajustadas a inflación, las cifras ascienden a 115 millones de euros y 18 millones de espectadores. No existe en el cine español moderno otro caso comparable de franquicia de autor con semejante apoyo de público sin premios, sin pasar por festivales y sin distribución internacional relevante.
En Xataka | La película más vista de la historia en televisión no es un éxito de Hollywood, sino un clásico de la España más carpetovetónica
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Santiago Segura tiene tan claro su éxito que con 'Torrente Presidente' está probando algo: sin tráiler ni pase para la crítica
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por
John Tones
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Santiago Segura tiene tan claro su éxito que con 'Torrente Presidente' está probando algo: sin tráiler ni pase para la crítica
Segura lleva tres décadas arrasando en taquilla sin pedir permiso a nadie y con Torrente Presidente lo deja bien claro
Santiago Segura estrena la sexta parte de su saga más popular, 'Torrente Presidente' sin tráiler oficial y sin proyección previa para la crítica especializada. Una decisión que no es improvisación sino táctica: el director confía en el tirón popular de su franquicia más rentable y esquiva a una prensa con la que lleva décadas en guerra fría.
No hay trailer. Que Santiago Segura es uno de los productores más avispados que tiene la industria española es algo que no se le escapa a nadie. No solo está el éxito de las cinco anteriores películas de Torrente, o su inteligente y muy rentable giro hacia la comedia familiar con sus 'Padre no hay más que uno'. También es la forma de vender una imagen que va cambiando según el público de cada película: apariciones cada vez más frecuentes en televisión, aprovechando para promocionar sus películas a la mínima... o todo lo contrario, negándose a usar las herramientas de difusión más comunes, como el trailer o la prensa.
Con la falta de trailer (y la única ayuda mínima promocional de una canción de Taburete), Segura aquí ha intentado buscar una especie de Efecto Streisand voluntario: que se hable de la película suprimiendo toda la información sobre ella. No generar material promocional es el propio material promocional, y la prueba está en este artículo, que habla de que no hay nada de qué hablar. El tema del pase de prensa ya tiene otras connotaciones.
No hay pase de prensa. La opinión de los críticos acerca de los nuevos estrenos ya no tiene el calado que tenía décadas atrás. La masificación de herramientas de difusión de opiniones como redes sociales o agregadores de notas como Rotten Tomatoes han sustituido el peso de la crítica profesional, pero los lazos entre industria y prensa siguen activos, a menudo por motivos publicitarios. Tradicionalmente, la ausencia de proyección previa hace pensar en falta de confianza en el producto, que es un mensaje que ningún estudio quiere transmitir. No es el caso de Santiago Segura, que sabe que sus películas son repudiadas por la crítica y arrasan en taquilla.
El inicio de este enfrentamiento se puede rastrear en 1998, cuando la periodista Nuria Vidal publicó en 'Fotogramas' una reseña negativa de 'Torrente', tal y como la periodista contó en su blog. Al parecer, Segura llamó personalmente a la redacción para exigir explicaciones, pero con la taquilla olvidó el desplante: su clasificación como "cineasta comercial" es algo de lo que se acabaría enorgulleciendo. El éxito de taquilla le parece suficiente legitimación, y el hecho de que haya un pase previo al estreno ("para los fans") antes de que lo vea la prensa es casi una declaración de intenciones.
La superfranquicia española. En marzo de 1998, Santiago Segura llegó a las salas españolas con la primera 'Torrente', que pese a las acusaciones de mal gusto, recaudó 10,9 millones de euros y fue la película española más vista de la temporada. Un retorno de inversión superior al 540%, sin contar vídeo doméstico ni televisión. Y desde ahí, todo fue a más: 'Torrente 2' triplicó el presupuesto y duplicó la recaudación. En taquilla solo la superó 'Los otros', en inglés y con financiación internacional. Los presupuestos crecieron y las recaudaciones bajaron, pero nunca dejó de ser rentable. Tras la quinta entrega, en 2014, Segura puso a Torrente en barbecho.
El balance agregado de las cinco entregas supera los 80 millones de euros y los 16 millones de entradas vendidas solo en España. Ajustadas a inflación, las cifras ascienden a 115 millones de euros y 18 millones de espectadores. No existe en el cine español moderno otro caso comparable de franquicia de autor con semejante apoyo de público sin premios, sin pasar por festivales y sin distribución internacional relevante.