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Santo Suplicio: una advocación singular en el barrio de La Trinidad

Santo Suplicio: una advocación singular en el barrio de La Trinidad
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Se cumplen cien años de la bendición y de la primera procesión de esta imagen titular de la Hermandad de Zamarrilla

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Fotografía coloreada de la antigua imagen del Santo Suplicio, publicada el18 de abril de 1927. Vida Gráfica Invetigación cofrade Santo Suplicio: una advocación singular en el barrio de La Trinidad

Se cumplen cien años de la bendición y de la primera procesión de esta imagen titular de la Hermandad de Zamarrilla

José Jiménez Guerrero. Doctor en Historia

Málaga

Miércoles, 18 de marzo 2026, 00:33

Pero es conveniente recordar

En 1921 se fundó la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores en la ermita de Zamarrilla. Un año más tarde, como es sabido, a la imagen mariana se le cambió la advocación por la de Amargura para evitar coincidencias con las de otras efigies en Málaga. A pesar de que probablemente en la capilla aún se hallara la imagen del Crucificado titulado de Zamarrilla, que en 1757tallara Lorenzo Marcelli (Lorenzo de San Francisco), la nueva cofradía no la adoptó como titular. De hecho, hasta 1926 procesionó con la imagen de la Virgen y en su título corporativo solo se reflejaba su nombre.

Sin embargo, en la Semana Santa de 1924 ocurrió un acontecimiento singular. En la página 84 de mi libro 'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla' (Arguval, 2025) reseñé que la Virgen de la Amargura fue procesionada el Miércoles Santo 16 de abril de ese año.

Ello contravenía lo señalado en las reglas de la fraternidad. En efecto, en el capítulo 2.º, artículo 13,de los estatutos por los que ha de regirse la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de la Ermita de Zamarrilla. Parroquia de San Pablo de esta capital, que fueron aprobados en el año 1922, se concretaba que «Se señala el día de Viernes de Dolores para celebrar el Santo de nuestra Titular con una fiesta religiosa, y el Jueves Santo para salir en procesión, fijándose de antemano la hora de salida».

La causa del cambio de jornada en la realización del acto de culto externo vino motivada por la decisión adoptada por la Hermandad de la Amargura de que la imagen de la Dolorosa acompañara a la de Jesús del Rescate que procesionaba el Miércoles Santo y que lo hacía desde la iglesia de San Carlos y Santo Domingo.

Jesús del Rescate y Virgen de la Amargura el Miércoles Santo 16 de abril de 1924. A. Agrupación de Cofradías

El diario local La Unión Mercantil, en su número de 16 de abril de 1924,reseñó que la Hermandad de Zamarrilla inició su procesión desde la ermita y que, tras atravesar la calle Despensilla y el Llano de Doña Trinidad, accedió a las calles del Huerto del Obispo y de San Jacinto, todas ellas del barrio del Perchel, para incorporarse a la de Jesús del Rescate junto al Puente de Tetuán. Desde ese enclave ambas fraternidades realizaron juntas el recorrido. Tras atravesar el puente continuaron por la Alameda, Marqués de Larios, plaza de la Constitución, Granada, plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Pasillo de Santa Isabel, Sebastián Souvirón, Puerta del Mar, Alameda, Puente de Tetuán y Pasillo de Santo Domingo. A partir de este espacio se separaron. La Hermandad del Rescate alcanzó la iglesia dominica y la corporación de Zamarrilla continuó por el Pasillo de Guimbarda y por la calle de los Mármoles hasta llegara la ermita.

A pesar de que la Hermandad de la Amargura atravesó el barrio del Perchel en su desfile procesional dela Semana Santa de 1923 y que, asimismo, lo llevaría a cabo en el de 1925, solo en el de 1924 acompañó a la Hermandad del Recate. De hecho, fue ese año cuando la imagen del Señor realizó su primera procesión por el recorrido oficial. Y lo hizo sobre el llamado 'trono de estrellas', que para la Virgen de la Esperanza labraran los hermanos Casasola en 1900. La efigie de la Dolorosa de la Amargura era la tercera vez que procesionaba por el itinerario de obligado paso establecido por la Agrupación de Cofradías.

¿Por qué rezones se produjo este hecho?

La destrucción del patrimonio documental habido en la década de los años 30 de la pasada centuria me impide poder analizar con el rigor necesario las causas que motivaron esta decisión. En el acta de disolución de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio y María Santísima de la Amargura (Zamarrilla), firmada el 14 de marzo de 1938, se concretó que el archivo y demás documentos de la cofradía desaparecieron al ser incendiado el domicilio del secretario, Andrés Alarcón Briales, en julio de 1936.

Se ha considerado que la iniciativa pudo partir de la Hermandad del Rescate y que se llevaría a cabo «ya que sus medios económicos eran muy limitados» (LUQUE JAIME, J. M., 'Aproximación histórica a la Real, Piadosa y Venerable Herman dad de Culto y Procesión de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de Gracia'. CajaSur, Córdoba, 1999, p. 66).

No obstante, y como hipótesis, planteo que se pudo deber al deseo de ambas corporaciones de contar con dos imágenes en la procesión; de una disposición coyuntural; o, incluso, y tal vez como lo más plausible, que partiera de la Hermandad de Zamarrilla para realizar un ensayo o prueba en aras a calibrar la posibilidad de unirlas en una sola fraternidad.

La Hermandad del Rescate había pasado por varias sedes canónicas: convento de Gracia (Conventico), e iglesias de San Juan (tras la Desamortización de Mendizábal de 1835—aunque sin fecha concreta— hasta 1897), de la Trinidad (entre 1897 y 1902) y de San Carlos y Santo Domingo, donde la tenía establecida desde el año 1902.Incluso, en el siglo XIX había realizado algunas salidas procesionales junto a otras imágenes, por ejemplo, en 1894, cuando tenía la sede en la iglesia de San Juan, fue acompañada por la imagen de la Virgen de los Dolores del Puente y en los años 1895 y 1896 lo hizo junto a la de la Puente del Cedrón. Se trataba de algo no excepcional en la época. Asimismo, el Martes Santo 13 de abril de 1897, y partiendo desde la iglesia trinitaria, la imagen del Señor realizó una procesión acompañada de la de una Virgen de Dolores. Desconocemos si esta imagen mariana se hallaba en la misma iglesia de la Trinidad, en la de San Pablo, o si fue la de la ermita la calle de los Mármoles.

«El acta de disolución de la Cofradía del Suplicio, de 14 de marzo de 1938, concretó que el archivo y demás documentos desaparecieron al ser incendiado el domicilio del secretario»

¿Se pudo dar el caso de que la Hermandad del Rescate trasladase su sede a este último espacio sacro formando parte de la Hermandad de la Zamarrilla? Se trata de una pregunta, a tenor de la imposibilidad de acceder a fuentes primarias que la acrediten o desmientan, sin respuesta en estos momentos.

Sin embargo, considero que el hecho de llevar a cabo la procesión conjunta en 1924,así como la posibilidad de fusionar ambas corporaciones, no contaría con la aquiescencia de toda la junta de gobierno de la Hermandad de la Amargura. Tampoco lo sería la decisión de procesionar por el barrio del Perchel, ya que históricamente Zamarrilla había pertenecido al barrio de la Trinidad.

La situación que se habría planteado, y la más que probable disputa interna sobre la línea seguir en el seno de la corporación, tendría sus consecuencias.

La primera de ellas fue el cambio de hermano mayor. El que desempeñaba el cargo, Antonio Martín Estévez, solo permaneció en él durante dos años, en 1924 y 1925. Le sucedió Trinidad Egea Molina (que lo ostentó en dos periodos: desde 1925 a 1928 y entre 1931 y 1938). Asimismo, se decidió recuperar para los itinerarios la travesía por algunas calles del barrio de la Trinidad, afianzando su relación y su presencia en el arrabal. La procesión ya no volvió a discurrir por el del Perchel.

Sin embargo, la consecuencia más trascendente fue la decisión adoptada por la corporación zamarrillera, en 1925,deintegrar en la Hermandad una nueva imagen de Cristo con una advocación definida, Santo Suplicio, y de encargar su hechura la de su grupo de misterio al escultor e imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

Así pues, considero que la llegada de la imagen del Señor a la ermita de Zamarrilla se puede relacionar con el hecho de haber procesionado la cofradía tras la efigie del Rescate y en la negativa de un sector de la junta de gobierno a que ello se consolidara e incluso a que llegara a ser titular de la Hermandad de la Amargura.

Que se confiara en Castillo Lastrucci para que realizara la talla del Señor pudo estar vinculado con el éxito que había alcanzado en 1923 cuando labró para la hispalense Hermandad del Dulce Nombre el grupo de misterio de Jesús ante Anás. La corporación, con sede en la parroquia de San Román, se había reorganizado en 1919.

El paso es conocido como 'La Bofetá'. Su estreno fue todo un acontecimiento. La escena representada, recogida en el Evangelio de San Juan, 18: 19-23, mostraba a Jesús cuando era interrogado ante Anás, sumo sacerdote del Sanedrín, mientras Malco le abofeteaba. Junto a estas figuras, se ubicaban dos sanedritas, un soldado romano y un testigo falso que señalaba al Señor.

No obstante, previamente(en 1922) había tallado para Málaga imágenes secundarias, hoy desaparecidas: un Cirineo para la Cofradía del Rico, y un Pilatos y un soldado romano para que acompañaran la imagen del antiguo, y también desaparecido, Cristo del Ecce Homo.

La Agrupación de Cofradías tuvo conocimiento del encargo del paso de misterio del Santo Suplicio en sesión de 28 de enero de 1926. Ello se consideró imprescindible para que se autorizara su procesión en la Semana Santa de ese año.

La imagen de Jesús del Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla fue labrada por el ya citado imaginero hispalense Antonio Castillo Lastrucci entre los años 1925 y 1926. De talla completa y con túnica encolada, representa a Jesús en el momento en el que es despojado de su túnica. Fue procesionada con vestidura de color blanco (entre 1926 a 1930) y de color 'rojo vino tinto' (en 1931).

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Jesús del Santo Suplicio, de Castillo Lastrucci. Archivo Hermandad de la Amargura

El rostro de la efigie, que se hallaba levemente inclinado hacia adelante, transmitía, además de serenidad y firmeza, resignación y subordinación ante lo que está sucediendo.

De hecho, la mirada baja de la imagen acentuaba la sensación de acatamiento. En la testa se insertaba una corona de espinas tallada, lo que resaltaba el dramatismo.

Asimismo, el rostro estaba enmarcado por bucles de la cabellera (que se conformaban en dos mitades a partir de una raya central), cayendo el de la parte derecha hasta el hombro, llegando a sobrepasarlo.

Jesús del Santo Suplicio con su grupo escultórico. Archivo Hermandad de la Amargura

La efigie presentaba los brazos abatidos, si bien muestra las manos en dos posturas distintas: la izquierda totalmente caída, y la derecha enseñando la palma al espectador.

Como reseñó el profesor Sánchez López, la del Señor del Santo Suplicio se puede considerar como la imagen tipo que, con algunas variaciones iconográficas, serviría de modelo al imaginero para posteriores encargos.

En la página 183 de su obra 'El alma de la madera. Cinco siglos de iconografía y escultura procesional en Málaga', concretó que, con la efigie del Cristo del Santo Suplicio, «nace su modelo, además de que fue su mejor Cristo con diferencia», concluyendo que «de este Santo Suplicio partió verdaderamente el estilo de Castillo Lastrucci».

Como he reseñado, la bendición de la imagen se llevó a cabo en la iglesia de la Aurora María. Su elección no sería fortuita. Se trataba de un templo ubicado en el barrio de la Trinidad y situado en las cercanías de la ermita de Zamarrilla, junto a la calle Padre Miguel Sánchez (al final de la de los Mármoles). Asimismo, el sacro espacio poseía las características y dimensiones necesarias para que en su nave se ubicase el trono con las imágenes.

Hay que tener en cuenta que desde él iniciaron su procesión las hermandades de la Soledad de San Pablo (entre 1921 y 1931) y la de la Sentencia (en 1931). No obstante, la de Zamarrilla lo hacía desde los aledaños de su capilla. Así, al menos, se refleja en las notas de prensa que recogen los itinerarios seguidos por la corporación. Considero muy probable que los tronos se custodiasen en un espacio ubicado en la fábrica de azúcar de la Concepción o de Zamarrilla, cuyas instalaciones eran colindantes a la ermita. La implicación de sus propietarios, los marqueses de Larios, en la fundación de la Hermandad favorecería esta circunstancia.

«La bendición de la imagen se llevó a cabo en la iglesia de la Aurora María, ya que se trataba de un templo ubicado en el barrio de la Trinidad y situado cerca de la ermita de Zamarrilla»

El nuevo grupo de misterio representaba a Jesús en el momento en el que era despojado de sus vestiduras, el expolio. Constaba de cuatro figuras. La del Señor, dos sayones (el que trataba de arrancar la túnica y el que taladraba la cruz, que aparecía tendida en el suelo) y un soldado romano (que vigilaba la escena).

Las tallas se habían colocado en un monte de corcho que representaba al Gólgota, sobre el trono en el que el Jueves Santo, 1 de abril de 1926, el Señor del Suplicio sería procesionado por vez primera. En el cajillo (realizado en nogal y metal bruñido), tanto en las cuatro caras, como en los chaflanes, se habían insertado bajorrelieves con escenas alusivas a la Pasión. El conjunto se completaba con cuatro arbotantes y sendos evangelistas.

En el informe que sobre las pérdidas sufridas en 1931 y 1936 emitió la cofradía en 1939, la imagen de Jesús del Santo Suplicio y las de su grupo de misterio fueron valoradas en 15.000 ptas., su túnica de procesión en 250 y el trono en 9.500.

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Bendición de la imagen de Jesús del Santo Suplicio, en la iglesia de la Aurora María el Sábado de Pasión 27 de marzo de 1926. A. H. A.

Como he reseñado, fue el obispo de la diócesis, el hoy santo Manuel González García, el encargado de bendecir a la imagen.

El diario local La Unión Mercantil, en su número de 28 de marzo de 1926, narró lo sucedido de la siguiente manera:

«Con el ceremonial de costumbre bendijo S.I. el nuevo paso, cuya imagen se venerará bajo la advocación de 'Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio', pidiendo después a los presentes que rezaran un Credo por la prosperidad de la Hermandad y en acción de gracias por ir consiguiendo esta, dada la labor de su activa Junta Directiva, el engrandecimiento que hoy posee. Animó a los hermanos por el camino emprendido, y terminó dando la bendición a los asistentes. Terminado el acto, los invitados fueron obsequiados por la Junta Directiva, a la que enviamos nuestra enhorabuena. Al acto acudieron, además del prelado y de su ayudante, Díaz de Gelo, el comandante de Marina, Ristori. No faltó la presencia del coadjutor de la iglesia de San Pablo, Juan Ruiz, de miembros de la junta directiva de la Hermandad (el hermano mayor, Trinidad Egea, y los directivos Morales, Torres Rivas, Moreno, Borrás García, Jiménez, Rodríguez, Salas, Gálvez, López, Molina, Repiso, Domínguez y Mora), así como hermanos y sus familiares y numerosos invitados».

No poseo datos que acrediten el porqué de la advocación adoptada por la Hermandad para la imagen del Señor. No obstante, considero que ello pudo relacionarse con el deseo corporativo de que su título, y lo que representaba con su grupo de misterio (no muy abundantes en la Málaga de la época), evocaran una escena pasionista que pudiese sentirse como propia en el barrio trinitario y que lograra establecer una vinculación entre imagen y arrabal.

Se trataba de un Cristo que era despojado de su túnica y que plasmaría una situación con la que se identificarían los habitantes del entorno de la ermita. Se pretendería establecer una relación entre lo que representaba el Señor y la vida de las personas del barrio. Ellas también se sentirían despojadas, expoliadas de lo necesario.

Y ello se trasladaría, incluso, en la manera de 'presentar' a la imagen. De hecho, las efigies de Cristo que se han procesionado desde la Trinidad, también por la escena que representaban, siempre han portado una túnica en la que los elementos lujosos no se hallaban presentes, no eran de terciopelo ni estaban bordadas.

En este sentido señalamos los ejemplos del Santo Suplicio (entre 1926 y 1931), de la Sentencia (en 1931) y de Jesús Cautivo (desde 1940). Eran, al fin y al cabo, hermandades que podemos catalogar como de barrio, con la carga que ello conlleva.

La llegada de la imagen de Jesús del Santo Suplicio a la ermita de Zamarrilla marcó un punto de inflexión en el contexto cofrade malagueño y, sobre todo, en el barrio trinitario. De hecho, se consideró como el 'Señor de la Trinidad' ya que se forjó un vínculo entre imagen y barrio al tiempo que ocupó un espacio devocional que estaba vacío. Fue la primera imagen de Cristo que procesionó desde el barrio en la Semana Santa en esa época. Solo en 1931 lo haría la de Jesús de la Sentencia.

«La llegada de la imagen de Jesús del Santo Suplicio a la ermita de Zamarrilla marcó un punto de inflexión en el contexto cofrade malagueño y, sobre todo, en el barrio trinitario»

Asimismo, la Hermandad de Amargura fue la primera fraternidad trinitaria que procesionó a dos titulares. Y esta circunstancia no pasó desapercibida entre sus habitantes, antes, al contrario. De alguna manera, serían conscientes de que con ello se asemejaban a lo que se realizaba en otros espacios de la ciudad, especialmente en el barrio del Perchel. Si este poseía, entre otras, como 'hermandades propias' a la Congregación de Mena y a la Archicofradía del Paso y la Esperanza, la Trinidad poseería a su Hermandad de Zamarrilla y también a la de la Soledad. La emulación entre barrios también se patentizaba de esta manera.

No obstante, no era la primera vez que se producía esta circunstancia. En el siglo XVIII, según se acredita documentalmente, la edificación de la ermita de Zamarrilla, lo que sucedió en 1758, se halla, entre otros factores, íntimamente relacionada con el deseo de igualar lo que se había alcanzado en el barrio de Capuchinos con la construcción de la capilla del Molinillo.

Jesús del Santo Suplicio por la calle Trinidad, en la primera salida procesional, en la mañana del Viernes Santo 2 de abril de 1926. A. H. A.

Finalmente, el Jueves Santo 1 de abril de 1926 se celebró la primera procesión de la imagen del Señor del Santo Suplicio junto a la de María Santísima de la Amargura.

La prensa detalló que se inició desde la 'iglesia de Zamarrilla [sic]' a las ocho y media dela tarde y que la llegada a la calle del Marqués de Larios estaba prevista para las once y media. Según el itinerario previsto, tras pasar por la calle de los Mármoles y alcanzar la plaza de la Aurora, franquearía el Pasillo de Natera y atravesaría el Puente de Armiñán, girando a la derecha para transitar por el Pasillo de la Cárcel y llegar hasta el de Santa Isabel. El hecho de que el actual Puente de la Aurora no se inaugurara hasta 1930 (con el nombre de Alfonso XIII) obligaba a la procesión de la hermandad a acceder al centro de la ciudad dando un rodeo ya bordear ambos márgenes del cauce del río Guadalmedina.

El itinerario aprobado y difundido por diversos medios escritos señalaba que, a continuación, pasó por las Atarazanas, la calle Torregorda y la Alameda para alcanzar la Puerta del Mar. Tras atravesar la calle Martínez la procesión discurrió por la del Marqués de Larios hasta la plaza de la Constitución. Después de desfilar por la calle de Granada se alcanzaba la plaza de Riego (actual de la Merced). En ella se realizaba un descanso. Posteriormente, la salida desde este espacio se efectuaba por la calle Álamos. El itinerario proseguía por la calle Torrijos (la actual Carretería) y el Pasillo de la Cárcel. El paso por el Puente de Armiñán permitía el acceso al barrio trinitario. Un espacio singular recuperado por la cofradía en su itinerario procesional fue el del Hospital Civil, por cuyas cercanías transitaba.

No poseo noticias de que ninguna otra cofradía incluyera en su itinerario procesional su paso por este lugar. Habrá que esperar al año 1991 para que el centro sanitario sea clave en el procesionar de una cofradía. En este caso, en la procesión de traslado que realizaba la Cofradía de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad en la mañana del Lunes Santo, en la tradicional visita a los enfermos. En la actualidad, como es sabido, se celebra el Sábado de Pasión.

La Hermandad de Zamarrilla finalizó su procesión, tras más de 14 horas de recorrido, en los aledaños de la ermita tras atravesar las calles Tacón, Trinidad y Mármoles, con lo que se cumplió la aspiración de incluir algunas calles del barrio en el itinerario procesional.

La hermandad preparó con esmero la primera salida de la nueva imagen. Sus nazarenos vestían túnica de color 'rojo vino tinto' y capirote blanco. Los cargos, túnica y capirote rojo y capa de seda color oro viejo. Los de la sección de la Virgen portaban túnica de tono blanco y capirote rojo.

Nuevos enseres se incorporaron al patrimonio procesional de la hermandad. Entre otros: un estandarte carmesí bordado en oro y en su óvalo el Misterio del Suplicio; un guion de igual color con placa de plata repujada; un estandarte de raso blanco bordado en oro; un guion de seda blanco, con la cruz trinitaria bordada, y una bandera blanca de raso con idéntico emblema bordado para la sección de la Virgen; un palio de terciopelo carmesí bordado en oro para el paso de la Virgen; cuatro bocinas con caídas de raso bordado en oro y otros atributos de la Pasión.

La inclusión de la cruz trinitaria (lo que la prensa calificaba como 'símbolo de la Hermandad') en distintos enseres revela el deseo corporativo de evidenciar la relación con el barrio trinitario.

Todo lo expuesto corroboraría el auge que la hermandad tendría en la época.

María Santísima de la Amargura en el trono de Luis de Vicente, en 1928. Archivo Agrupación de Cofradías

De hecho, a partir de 1927 la imagen de la Dolorosa fue procesionada sobre el nuevo trono que labrara el granadino Luis de Vicente. El anterior se destinó a la imagen del Santo Suplicio y su grupo de misterio.

El orden de la primera procesión fue el siguiente: tambores y cornetas del Regimiento de la Reina, guion, ocho faroles, cruz guía, mazas, bocinas y bastones, penitentes, trono del Señor, cornetas y tambores de Exploradores, guion de la sección dela Virgen, mazas, bocinas y bastones, bandera, estandarte, trono dela Virgen y sección de tambores y cornetas.

Los itinerarios de los años siguientes consolidaron la relación entre cofradía y barrio. Un hecho singular sucedió en 1930, año en el que la cofradía contó en la presidencia de su procesión con un representante del rey Alfonso XIII, lo que acreditaría la concesión del título de Real. A la vuelta del recorrido oficial, la imagen del Señor del Santo Suplicio, y también la de María Santísima de la Amargura, atravesaron el nuevo puente de Alfonso XIII, hoy de la Aurora. Fueron las primeras imágenes que lo llevaron a cabo.

La prueba de resistencia de la construcción se realizó el sábado 5 de abril de 1930. Y aún antes de que se inaugurara oficialmente, se autorizó el paso de personas y vehículos. Ello lo di a conocer el pasado año en un artículo publicado en este mismo medio.

El recibimiento que les dio el barrio, así como el hecho de que la nueva estructura fuese adornada con guirnaldas y flores para recibir a las imágenes, delatan la trascendencia y la unión efectiva que se había establecido.

Última salida procesional de Jesús del Santo Suplicio el Jueves Santo 1 de abril de 1931. A. H. A.

Ya en 1931, tanto a la ida como a la vuelta, la hermandad atravesó el puente de Alfonso XIII, pero no por ello dejó de transitar, de regreso, por algunas calles del barrio de la Trinidad. Fue la última procesión de las imágenes de Zamarrilla.

Ermita de Zamarrilla tras los sucesos de mayo de 1931. A. H. A.

En la mañana del 12 de mayo de 1931, tras seis salidas procesionales y un quinquenio en la ermita, la efigie del Señor del Santo Suplicio (con las de su grupo escultórico) junto con la de la Virgen de la Amargura (tras su décima procesión por el itinerario oficial) fueron destruidas en la pira que un grupo de asaltantes formó en los aledaños de la capilla. Con su pérdida se truncó la posibilidad de que la efigie se consolidara en el mundo cofrade.

La Hermandad (que se disolvería en 1938 para integrar a la imagen mariana en la nueva corporación del Cristo de los Milagros) adquirió en 1934 una nueva imagen de Virgen, la actual de la Amargura. Pero no lo hizo con una del Señor.

Con esta decisión, el barrio quedó nuevamente huérfano de un referente devocional de Cristo. Bien pudo ser la imagen del Cristo de los Milagros la que se considerase como tal, circunstancia que no se produjo ya que la Hermandad estableció su sede canónica en la iglesia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, al no poder hacerlo en la ermita que se hallaba prácticamente destruida.

Ese espacio devocional e identificativo que poseía en el barrio trinitario la imagen de Jesús del Santo Suplicio sería asumido, tras su destrucción, y tras su llegada en 1939 a la iglesia de San Pablo, por la imagen de Jesús Cautivo.

Bendición de la imagen de Jesús del Santo Suplicio el 12 de octubre de 1985. A. H. A.

Cincuenta y cuatro años más tarde, la Hermandad de la Amargura rescató la advocación de Santo Suplicio para su título y encargó una nueva imagen del Señor a Francisco Palma Burgos. La bendijo el padre José Ávila Barbo en un altar instalado en la calle Martínez Maldonado, junto al lateral de la ermita, el 12 de octubre de 1985.

La conocida frase pronunciada por el imaginero malagueño: «Con Zamarrilla empecé y con Zamarrilla terminaré» se cumplió. Falleció el 31 de diciembre de 1985.

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Cristo de la Diputación, Cristo de los Milagros y Santo Suplicio. A. H. A.

Como es de dominio público, en la ermita de Zamarrilla se custodian y se veneran su primera y su última obra: las imágenes del Cristo de los Milagros y de Jesús del Santo Suplicio, así como la talla que se considera como precedente, precursora o modelo que Paco Palma siguió para tallar al Crucificado: la del Cristo de la Diputación que labrara su padre, Francisco Palma García en 1937.

Fue cedida por su propietaria, la Diputación Provincial de Málaga, en un acto celebrado en la ermita el sábado 14 de enero de 2017.

Con ello, el dieciochesco edificio se convierte en un espacio único y no solo desde el punto de vista religioso y cofrade, sino también del artístico, con un continente y un contenido singulares. Una circunstancia que se debe apreciar y que como tal lo valora, custodia, preserva y mantiene con sus propios fondos económicos la Hermandad de la Amargura.

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Ermita de Zamarrilla. A. A.

Es por lo que estimo que —dadas sus características, su historia, su ejemplo como arquitectura popular malagueña del siglo XVIII que ha resistido al paso del tiempo y como lugar en el que contemplar (además de venerar) las obras de Paco Palma y la de Gutiérrez de León (la Virgen de la Amargura)— debería ser puesta en valor desde las instituciones locales. Al mismo tiempo, en su conservación y mantenimiento debería contar con subvención pública y ser calificada como de visita recomendada para quienes quieran conocer una parte de la historia de la religiosidad popular de Málaga, de sus cofradías, de su arquitectura religiosa de la centuria dieciochesca, así como de la trascendencia de un escultor e imaginero como lo fue el malagueño Francisco Palma Burgos.

Jesús del Santo Suplicio (Francisco Palma Burgos), junto a sayones de su grupo escultórico (Juan Vega Ortega). Virginia Caro

En la actualidad, tras haberle sido realizado el encargo, el también malagueño Juan Vega Ortega ha culminado y entregado cuatro de las seis tallas que conformarán el grupo de misterio del Señor que, en un futuro, acompañarán a Jesús del Santo Suplicio por las calles de Málaga. Recuperando la historia cofrade.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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