Un fotograma de la serie 'Scarpetta'
En plan serie 'Scarpetta': Nicole Kidman ante un caso de espionaje en un drama familiar insufribleLa serie se viene abajo en el instante en el que se intenta densificar el diseño de personajes atendiendo a los desvaríos de la errática cotidianidad de una familia enloquecida.
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Enric Albero Publicada 14 marzo 2026 01:55hEl principal problema de Scarpetta (Elizabeth Sarnoff, 2026) se llama Jamie Lee Curtis. Y eso que desde esta tribuna se venera a la actriz que dio vida a Laurie Strode (La noche de Halloween), a la Ophelia de Entre pillos anda el juego (John Landis, 1983), a Wanda Gershwitz (Un pez llamado Wanda), a Megan Turner (Acero azul) o la Helen Tasker de Mentiras arriesgadas (James Cameron, 1994)
Sin embargo, la guionista Liz Sarnoff y el director David Gordon Green, autor de la última actualización de la saga Halloween y, por lo tanto, alguien que conoce bien las capacidades interpretativas de Curtis, han elegido como horma sobre la que moldear el personaje de Dorothy Farinelli a la Donna Berzatto de The Bear (Christopher Storer, 2022–?). Es decir, a alguien con un tono de voz que nunca está por debajo de los 120 decibelios, que convierte cada tema de conversación en una batalla campal y que tiene la empatía de una tertuliana de magacín televisivo matinal.
Su Dorothy ejemplifica el principal problema de Scarpetta, un procedimental solvente que se viene abajo en el instante en el que se intenta densificar el diseño de personajes atendiendo a los desvaríos de la errática cotidianidad de una familia disfuncional, enloquecida.
'Más que rivales', el romance 'queer' de hockey que se ha vuelto un fenómeno mundialVayamos, primero, a lo que funciona. La guionista y productora ejecutiva Liz Sarnoff funde dos de las novelas protagonizadas por la médico forense Kay Scarpetta, el personaje creado por la escritora Patricia Cornwell hace ya más de tres décadas. Los volúmenes a los que nos referimos son Postmortem, que abría la saga en 1990, y Autopsia, fechada en 2021.
La decisión es tan arriesgada como efectiva, porque si bien obliga a dividir el relato en dos líneas temporales, los ecos entre las dos historias permiten calibrar la transformación de los personajes, sus desgastes afectivos y la importancia del peso que el pasado sigue teniendo en sus vidas.
En el presente, la Scarpetta interpretada por Nicole Kidman se enfrenta a un caso de espionaje industrial que incluye el asesinato de varias mujeres y que, de manera inesperada, queda conectado con la primera investigación que desarrolló como máxima responsable de la división forense de la Mancomunidad de Virgina en la que estaba involucrado un asesino en serie (de mujeres).
Esa coincidencia facilita un salto temporal de 28 años – con Rose McEwen poniéndose en la piel de una joven Scarpetta – y plantea un juego de espejos entre las dos épocas que no se limita a completar las averiguaciones que ligan ambas investigaciones, sino que da cuenta de los cambios que la doctora Scarpetta y su entorno más cercano han experimentado con el paso del tiempo.
Un fotograma de la serie 'Scarpetta'
Se nos habla del inicio del complicado romance entre Kay y el agente del FBI Benton Wesley (Hunter Parrish) a las desavenencias que surgen ahora que están casados, con las injerencias jurisdiccionales haciendo mella en su relación – el Benton adulto está interpretado por un Simon Baker que recupera la elegancia y los trajes de El mentalista (Bruno Heller, 2008–2015)
También observamos la ambivalencia existente entre la forense y el inspector Pete Marino (Jacob Cannavale), quien la ayuda en su primer caso antes de terminar siendo su cuñado tras casarse con Dorothy. El Pete adulto lo encarna Bobby Cannavale, tan perfecto como su hijo Jacob para hacer de policía intuitivo, tarugo y expeditivo.
'Los Bridgerton' vuelven a Netflix: el inocente cuento de 'Cenicienta' con sexo y una huelga de criadasNo nos olvidemos del delicado vínculo que une a Kay y a su sobrina Lucy (Savannah Lumar / Ariana DeBose), una lumbrera a la que su madre no prestó demasiada atención y que tuvo en su tía a su principal referente y que, ahora, vive instalada en un duelo permanente que se niega a pasar, hasta el punto que conserva digitalmente viva a su pareja fallecida, rostro de una inteligencia artificial con la que convive a diario, como si aquel capítulo de Black Mirror llamado "Be Right Back" hubiese sido naturalizado dejando de ser ciencia–ficción para convertirse en una posibilidad real.
Las indagaciones se siguen con interés, los conflictos internos a propósito del arribismo institucional y las dificultades añadidas que supone ostentar un cargo de responsabilidad siendo mujer resultan verosímiles, incluso esa puesta en escena de colores saturados y pasajes sórdidos que no escatiman en detalles macabros se antoja convincente – Gordon Green domina sobradamente estos códigos–, pero todo lo referente a las tensiones familiares, multiplicadas por el hecho de que Dorothy y Pete vivan en el chalé de Benton y Kay mientras terminan la reforma de su casa, adopta un tono desmesurado que se torna insufrible.
Un fotograma de la serie 'Scarpetta'
Y es el personaje de Dorothy, una autora de exitosos cuentos infantiles que ha vivido sin preocuparse por nada más que por satisfacer sus deseos; una señora impulsiva, bebedora y a la que nadie ha sido capaz de hacerle una foto con la boca cerrada, el que le sube los colores a Scarpetta causando visibles estridencias que surgen cuando el drama desaforado impacta contra la frialdad científica que baña la vertiente policial de la serie.
La intención, claro está, es observar cómo el inacabable pifostio familiar afecta a una labor que se supone aséptica, que exige la máxima precisión y que no debe ser perturbada por ningún tipo de alteración. Algo que ya hacía –lo de combinar la ciencia forense con las cuitas personales– C.S.I (Anthony E. Zuiker, 2000–2015). Piensen, si no, en Catherine Willows (Marg Helgenberger) y sus dificultades para conciliar, o en Worrick Brown (Gary Dourdan) y sus problemas con el juego.
Los amantes de las series de procedimiento disfrutarán con la pulcritud de Scarpetta si son capaces de abstraerse del huracán Jamie Lee Curtis, aunque no es fácil mirar hacia otro lado cuando todos los objetos a tu alrededor vuelan por los aires. Avisados quedan.