Harry de Inglaterra junto a su esposa, Meghan Markle, en una imagen de archivo. Gtres
Casas Reales NUEVO ESCÁNDALO "Señor travieso", "Echo de menos nuestros arrumacos": salen a la luz los mensajes del príncipe Harry y una periodista en 2011Ese año, el hijo de Carlos III estaba soltero. No obstante, esa comunicación puede comprometer ahora su credibilidad en su juicio en Reino Unido.
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Jesús Carmona Publicada 2 abril 2026 12:36h Actualizada 2 abril 2026 12:38hEl juicio que enfrenta al duque de Sussex, Harry de Inglaterra(41 años), con varios medios británicos ha quedado visto para sentencia en las últimas horas.
Se trata de un proceso complejo, cargado de acusaciones de intromisión en la intimidad y de prácticas periodísticas invasivas.
Pero, más allá del fondo del caso, lo que ha marcado el final del proceso es un giro inesperado: la aparición de mensajes privados que contradicen el testimonio del propio príncipe Harry.
Un detalle que, según los expertos legales consultados por la prensa británica, podría perjudicar seriamente su credibilidad ante el tribunal.
El príncipe Harry, acosado por una mujer obsesionada con él y con antecedentes penales: "Está obviamente preocupado"Harry de Inglaterra en una fotografía tomada en Londres en 2023. Gtres
El detonante ha sido su declaración sobre Charlotte Griffiths, editora de la sección de Sociedad del Mail on Sunday. Harry aseguró bajo juramento que apenas la conocía.
"Solo coincidí con ella una vez, ese fin de semana en casa del señor Landon, y como ya dije, no tenía ni idea de quién era. Desconozco si por entonces trabajaba para el Mail on Sunday", ha manifestado.
Y afirma, acto seguido, ante el juez: "En cuanto lo supe, dejé de tener cualquier contacto con ella".
Sin embargo, los mensajes revelados un día después de concluir el juicio cuentan una historia muy distinta. El primer mensaje que ha salido a la luz está fechado el 5 de diciembre de 2011.
Griffiths escribió: "Hola, señor travieso… ¿Llegaste bien a casa? ¿Encontraste tu coche? Y lo más importante, ¿ganaste a Arthur en la autopista?".
El tono es cercano, cómplice, propio de dos personas que comparten algo más que un saludo ocasional.
Harry de Inglaterra. Gtres
La periodista añadió: "¡Qué fin de semana de locura! ¿No podríamos hacer travesuras en el campo todos los fines de semana, por Dios? Besos, CG String".
La respuesta del Príncipe fue inmediata. "Sin duda, uno de los mejores fines de semana de mi vida. Qué grupo. Nunca me había reído tanto en 24 horas. ¿Señor travieso? ¿Cómo me he ganado ese título?".
El intercambio deja claro que no se trataba de un encuentro aislado ni de una relación superficial. Había confianza, había humor y había continuidad. La química entre ambos se intensificó en 2012.
El 22 de enero de ese año, Griffiths escribió: "Te echamos muchísimo de menos en casa de Arthur la semana pasada".
Harry contestó: "Ojalá hubiera estado allí, cariño, pero por desgracia estaba atrapado en Cornualles con cosas del ejército. Si no, habría ido y te habría ganado bebiendo, obvio".
El tono sube un grado más cuando añade: "Ojalá haber podido estar… sobre todo si tú estabas allí. ¿Alguna vez trabajas? Espero que estés muy bien, Griff… Echo de menos nuestros arrumacos mientras vemos una peli".
El exduque sigue: "Estaré incomunicado toda la semana, por si piensas que soy borde; manténme al día. Besos".
Los mensajes no sólo muestran cercanía. También revelan que hubo varios encuentros entre finales de 2011 y junio de 2012, incluido uno en una fiesta celebrada la víspera del desfile de Trooping the Colour.
La contradicción entre el testimonio del Príncipe y la evidencia documental es evidente.
Harry y Meghan. Gtres
En Reino Unido, la filtración ha generado revuelo. No por el contenido sentimental -Harry estaba soltero en aquel momento y tenía libertad para salir o flirtear con quien quisiera- sino por el impacto legal.
En un juicio donde él acusa a varios medios de vulnerar su intimidad y de construir historias falsas, la credibilidad es un pilar fundamental.
Y mentir o equivocarse en un detalle relevante, aunque sea sobre una relación personal, puede debilitar su posición.
Los analistas legales consultados por la prensa británica coinciden en que el problema no es la relación en sí, sino la contradicción.
El tribunal debe valorar si los medios acusados actuaron de forma ilícita. Para ello, la palabra del demandante es clave.
Si el juez percibe que Harry ha sido impreciso o directamente falso en un punto concreto, podría cuestionar la solidez del resto de su testimonio.
El caso llega en un momento delicado para el Príncipe. Desde su salida de la Familia Real y su mudanza a Estados Unidos, Harry ha emprendido una batalla abierta contra parte de la prensa británica.
Ha denunciado escuchas ilegales, seguimientos, obtención ilícita de información y una cultura mediática que, según él, destruyó la vida de su madre y ha intentado hacer lo mismo con la suya.
Este juicio es uno de los frentes más importantes de esa guerra personal. La defensa de los medios sostiene que muchas de las informaciones publicadas sobre Harry procedían de fuentes legítimas o de círculos cercanos al propio Príncipe.