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Secuestros exprés y armas de fuego en Cataluña: alerta en los Mossos por el nuevo crimen organizado del tráfico de marihuana

Secuestros exprés y armas de fuego en Cataluña: alerta en los Mossos por el nuevo crimen organizado del tráfico de marihuana
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Tres secuestros exprés en dos semanas se suman al aumento de los incidentes con armas de fuego en la región, con siete muertos este año Leer

Tres secuestros exprés en tan solo dos semanas han puesto en alerta a los Mossos d'Esquadra en Cataluña, que en los últimos meses ya habían advertido una mayor actividad con armas de fuego relacionada con las nuevas formas de crimen organizado en la región, especialmente asociadas al tráfico de marihuana a gran escala.

De los tres casos de secuestro o detención ilegal producidos este septiembre [la diferencia entre ambas figuras delictivas es que en la primera hay una finalidad, como pedir un rescate], el de mayor impacto, por las imágenes difundidas a través de redes sociales tras la grabación de un testigo, se produjo el pasado sábado, cuando cinco personas disfrazadas con chalecos reflectantes como los que usa la Policía Nacional y con pasamontañas sacaron de su coche a la fuerza y con la cara ensangrentada a un hombre en la autopista AP-7, a la altura de Montornès del Vallès (Barcelona), a plena luz del día y en medio de la carretera. La víctima, que tendría antecedentes, fue localizada poco después en otro punto de la provincia a medio centenar de kilómetros. "La investigación está en la fase inicial y los primeros indicios apuntan a un tema de salud pública de drogas", explicó la consejera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, Núria Parlon.

Otro suceso similar tuvo lugar en Barcelona, en el barrio de Sant Martí de Provençals, sobre las dos de la madrugada de este lunes, cuando un hombre fue forzado con violencia a entrar en un vehículo, según relataron varios vecinos que escucharon los gritos en la calle. Unas horas después, fue hallado a unos 100 kilómetros en la provincia de Girona con varias heridas.

Y, hace apenas dos semanas, otros hechos con patrones muy parecidos en el área metropolitana de Barcelona. Un motorista fue introducido en el maletero de un coche tras recibir un disparo en Gavà y, unas horas después y herido, fue abandonado en Sabadell.

En ninguno de los casos se ha podido localizar a los culpables y los Mossos tampoco han tenido colaboración por parte de las víctimas, lo que lleva a inducir que el móvil podría ser una venganza o un intento de obtener información por asuntos relacionados con el crimen organizado.

La conversión de Cataluña, en los últimos años, en uno de los principales centros de producción de marihuana en Europa ha provocado un aumento en la tenencia y uso de armas de fuego y ahora podría estar detrás de lo que supuestamente serían narcosecuestros.

Los Mossos d'Esquadra atribuyen los siete asesinatos con arma de fuego que se produjeron en Cataluña en los siete primeros meses del año [en 2025 hubo ocho en total] al cambio de comportamiento de los grupos, de mayor o menor escala, que se dedican a actividades delictivas. Los delincuentes se están relacionando entre sí "de una forma más compleja y más violenta que en épocas anteriores". No se descarta que los autores de las ejecuciones o de estas detenciones ilegales que duran unas horas sean personas que no residen en España y que únicamente cumplen un encargo y abandonan el país.

En una reciente comparecencia ante los medios de comunicación, el intendente Toni Rodríguez explicó que existe "una cierta socialización del acceso superior a medios lesivos como las armas de fuego para proteger una plantación, un punto de venta o un determinado estilo de vida criminal". Y una de las preocupaciones policiales es que, en otros entornos que no tienen la categoría de crimen organizado, también se observa el aumento de la tenencia y la exhibición de armas de fuego.

"Hace un tiempo, si alguien quería dedicarse al tráfico de cocaína, sabía que tenía que entrar en contacto con intermediarios que trajeran la droga de fuera, pero ahora no, ya que la marihuana se produce aquí", explicó el mando de los Mossos. Esa conversión de Cataluña de zona de tránsito a zona productora [como sucede en otros puntos del este y el sur de España] ha provocado un cambio en las condiciones en las que los grupos de toda la escala, desde el crimen organizado más internacional hasta el espectro más bajo, se relacionan.

"Hay una serie de bandas, de agrupaciones delictivas, que han aumentado su irascibilidad y su interacción violenta", indican desde los Mossos. Sucede también con el uso de las armas blancas para proteger determinados espacios de venta de droga, relacionarse entre sí o dirimir sus disputas.

En esta interacción más compleja y violenta que la que se conocía hasta hace unos años juega un papel decisivo, como catalizador, la proliferación del narcotráfico en toda su escala de producción, empezando por el crimen organizado más elevado. Pero también sucede que este fenómeno permea en las estructuras criminales más básicas, que, al margen de si se dedican o no al narcotráfico, tienen un acceso superior a las armas de fuego.

La proximidad con Francia y que el castigo penal en España por cultivo de marihuana es más bajo que en los países del entorno han convertido a Cataluña en un polo de atracción para la producción de cannabis, que de cultivos en naves industriales ha pasado a ocupar grandes zonas vegetales en bosques o en terrenos de masías aisladas que dificultan la detección aérea por parte de la Policía.

En paralelo, también ha ido al alza en esta comunidad autónoma el tráfico de hachís y cocaína. Por ello, además de la presión policial, el Govern pide un endurecimiento de las condenas en el Código Penal triplicando tanto el castigo por tenencia ilícita de armas (hasta seis años de prisión) como el aplicado a la producción y tráfico de marihuana a gran escala (hasta nueve años) y penando la exhibición de armas blancas y de fuego en el espacio público aunque no se utilicen.

Esta misma semana se ha informado de dos nuevas operaciones contra el tráfico de marihuana. La Policía Nacional intervino, en una nave en Sabadell, 2.350 plantas con un peso total de unos 500 kilos, y detuvo a tres personas. Por su parte, los Mossos arrestaron a otros tres hombres tras desmantelar una plantación instalada en una vivienda de Barberà del Vallès después de que la compañía eléctrica detectara una posible manipulación de la red de suministro en el inmueble.

Las consecuencias de este fenómeno son más que evidentes, con un aumento de vuelcos (robos de droga entre bandas), tiroteos, ejecuciones y, ahora, lo que apunta supuestamente a tres casos de narcosecuestros en solo 15 días.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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