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Paul Seixas celebra su victoria en la etapa inicial de la Itzulia. Javier Zorrilla / EFE Itzulia Seixas vuela más que el vientoEl prodigio galo, de 19 años, arrasa en la contrarreloj y le mete 23 segundos a Vauquelin, 28 a Roglic, 50 a Del Toro, 55 a Landa y minuto y 16 segundos a Ayuso
Iván Benito
Lunes, 6 de abril 2026, 20:01 | Actualizado 20:06h.
... su primer contacto con el ciclismo. Como el de tantos niños franceses. Su abuela Suzanne aprovechaba para leer. «¿Si voy yo a correrlo, me verías por la tele?», le preguntó el niño. «Iríamos a verte todos los días», le prometió. Han pasado sólo nueve años y la familia está a punto de cumplir su deseo.El resto de favoritos no podía sonreír. Solo Lipowitz, a 33 segundos, logró salvar el día. El RedBull-Bora tendrá dos bazas para jugar en las etapas en línea. UAE y Lidl-Trek deberán cambiar de estrategia. Isaac Del Toro se dejó 51 segundos. Y Juan Ayuso, la friolera de un minuto y 16 segundos. Salieron en el último bloque, igual que Landa, 18º a 55 segundos. Los tres sufrieron el viento de Bilbao. El que levantó Seixas a su paso.
El reloj marcaba las 15:29. Esa hora es la de comer. O la de un vermut largo un lunes de Pascua y con temperaturas veraniegas en Bilbao. En Francia ya habían hecho la digestión. Todos pendiente de la tele. De Seixas. Cuando las campanas de Begoña marcaban y media, el galo ascendía acoplado por la calle Zabalbide, la más larga de la capital vizcaína. Primeras referencias. En el Alto de Santo Domingo ya era el mejor. Los especialistas consideraban que en esos casi tres kilómetros de subida era la zona dónde más diferencias se pueden marcar. No muchas, esperaba la organización.
La zona más pedalable y cómoda solo lo fue para el francés. Era un alarde de adrenalina. «Encontré el equilibrio adecuado», analiza satisfecho. Y precavido. «No corrí riesgos innecesarios, había bastante viento». Su estela levantó más. Sus padres se dedicaron al kárate. Su hijo aplicó la icónica frase del Sr. Miyagi. 'Dar cera, pulir cera'. Su exhibición forma ya parte de la larga historia de la Itzulia.
Estrellas
La Vuelta al País Vasco empezó el 7 de agosto de 1924, junto al Asilo de La Casilla. Dio aquel primer paso bajo un aguacero con las piernas de 36 ciclistas. Se pretendía lograr un Tour de Francia vasco y se consiguió. Primero por todas las estrellas que se dan cita. Este año también con la temperatura. Con 30 grados al sol. Los años pasan por todos. Roglic repitió la estrategia del 2021. Sale de los primeros. Termina su trabajo en 17 minutos y 37 segundos. Ya sabe que no va a ganar.
Hace un lustro hizo el mismo recorrido veinte segundos más rápido. Tiene el hotel a 200 metros, pero no puede irse. Se queda en el rodillo, lo alarga al máximo. Como si no quisiera sentarse en el trono de los líderes, esa silla en la que se sienta el primer clasificado hasta que alguien más rápido le bate. «Esta nueva generación es muy buena», reconoce. Los que decidieron, como él, acabar cuanto antes no logran superarle. Ion Izagirre, Johannessen, Tullett, Healy… todos atufados por la rampa del Gas. Seixas es distinto. Y está bien asesorado por su equipo, un Decathlon volcado con su joya.
Landa sabía del condicionante del viento. No podía adelantarse. La Itzulia le distinguió como el dorsal '1'. En una contrarreloj inicial, eso significa que sale el último. Tampoco le salió mal. Se afanó en Santo Domingo. A solo 7 segundos del prodigio. De Artxanda a la Plaza del Gas se le fue el tiempo. 55 segundos, en línea con los que pelean por el podio. También Pello Bilbao, que salió pronto y terminó 16º, a 53. «Creo que está bastante bien. En la segunda parte no había tiempo para recuperar», decía antes de que Seixas llegara a la meta.
Ion Izagirre también estaba contento antes de la llegada del primer líder. Es su mes. Su carrera. Su última Itzulia. La empieza con un minuto y un segundo de retraso. Pero optimista. Seixas se tomó con calma las horas de espera en la silla caliente. Se cambió, se quitó las zapatillas y subió los pies. Hizo del Parque Etxebarria su casa. Su jardín. El horno de acero que pudo convertirse en unos jardines versallescos es ahora una playa verde expuesta al sol. Sobre ella se apostaron cientos de aficionados. Hace cinco años no pudieron ver batirse a los eslovenos, Roglic y Pogacar. Ahora esta Itzulia tiene acento francés.
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