- CRISTINA ACEBAL
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El sueño de muchos motoristas ya tiene nombre y apellido: Shoei GT-Air 3 Smart. Un casco que parece salido de la cabina de un caza de combate y que convierte la visera en una pantalla de realidad aumentada donde se proyecta la ruta, la velocidad de la moto o las alertas… sin apartar la vista de la carretera.
Presentado en el Salón de Milán (EICMA), este híbrido entre casco touring y gadget futurista se ha convertido en el nuevo objeto de deseo del motorista tecnológico. El GT-Air 3 Smart es el resultado de la alianza entre Shoei y la empresa francesa EyeLights, especialista en head-up displays para moto. En lugar de añadir un armatoste externo o unas gafas especiales, han integrado un micro-display nano-OLED Full HD directamente en la zona superior de la visera. La información (velocidad, navegación giro a giro, llamadas entrantes o alertas de radar…) aparece como "flotando" a unos tres metros frente al piloto, en el borde del campo de visión, para no invadir la mirada pero estar siempre disponible.
El nuevo casco es la versión Smart del GT-Air 3, añadiendo la electrónica "invisible": el HUD, la batería, el módulo Bluetooth, micrófono con cancelación activa de ruido, altavoces…Según la propia EyeLights, esta tercera generación de su tecnología permite reducir hasta un 32 % el tiempo de reacción del motorista, precisamente porque ya no necesita bajar la vista al cuadro o al móvil sujetado en la tija: los datos clave están siempre "ahí delante". Además, el brillo y la resolución del sistema garantizan legibilidad incluso a pleno sol, uno de los grandes talones de Aquiles de los primeros HUD para moto.
Un Shoei de turismo… con cerebro extra
Bajo toda esta electrónica sigue habiendo un casco muy reconocible: el GT-Air 3, uno de los integrales touring de referencia de Shoei, actualizado ya a la normativa ECE 22.06. Mantiene calota de fibras compuestas, visor principal con Pinlock, pantalla solar integrada y un trabajo aerodinámico pensado para hacer muchos kilómetros sin fatiga.
El visor HUD vídeo (que se vende por separado del casco) te muestra el camino antes de ver la curva, te advierte antes de que surja el peligro y te da la sensación tranquilizadora de estar realmente conectado a tu máquina.La versión Smart añade la electrónica "invisible": el HUD, la batería, el módulo Bluetooth, micrófono con cancelación activa de ruido, altavoces y un intercom universal con alcance "ilimitado" (vía conexión con el teléfono y la red móvil), además de compatibilidad con asistentes de voz como Google Assistant o Siri. Todo ello sin transformar el casco en un gadget monstruoso: a simple vista parece un GT-Air 3 ligeramente más voluminoso en la zona de la nuca.
Un casco futurista por 1.200 euros
El innovador casco, en varios colores, planifica su desembarco en países como España de forma escalonada a partir de 2026 y a un precio de 1.200 euros.Convertir tu casco en una especie de cockpit digital ronda los 500 euros en Europa, mientras que el GT-Air 3 Smart se sitúa alrededor de los 1.200 euros, posicionándose claramente en la franja alta del mercado.
A cambio, el motorista se ahorra comprar un casco premium, más un intercom serio, más un navegador dedicado o un HUD externo: aquí todo llega integrado, pensado para hablarse entre sí desde el minuto uno. De momento, el modelo se ha presentado en EICMA y ya admite pedidos en algunos mercados europeos, aunque su desembarco en países como España se espera de forma escalonada a partir de 2026, lo que no ha hecho más que disparar el hype entre los más techies.
Además, el brillo y la resolución del sistema garantizan legibilidad incluso a pleno sol, uno de los grandes talones de Aquiles de los primeros HUD para moto.Diferente de otros cascos "inteligentes"
Intentos de casco conectado ha habido muchos: desde prototipos con cámaras y pantallas que nunca llegaron a producción hasta módulos HUD que se pegaban a cualquier integral como un accesorio más. La diferencia del GT-Air 3 Smart es que estamos ante el primer casco de gran marca que integra la realidad aumentada directamente en la visera de un modelo de serie homologado, sin añadidos externos ni apaños caseros.
La información (velocidad, navegación giro a giro, llamadas entrantes o alertas de radar…) aparece como "flotando" a unos tres metros frente al piloto, en el borde del campo de visión, para no invadir la mirada pero estar siempre disponible.En la práctica, eso significa que el usuario se lo pone, lo vincula a su móvil mediante una app y elige qué quiere ver: solo navegación, datos de moto, llamadas, música… El control puede hacerse por voz con los asistentes del teléfono o mediante un mando en el manillar, evitando en todo momento tocar la pantalla mientras se rueda. Combinado con el intercom, permite hablar con la moto-tribu, recibir instrucciones del GPS y escuchar música sin soltar las manos del manillar.
Queda por ver cómo responde el mercado a un casco que cuesta más que muchas motos de iniciación, y hasta qué punto tanto dato en el campo de visión se percibe como ayuda o como distracción. Pero lo cierto es que Shoei y EyeLights han cruzado una línea simbólica: han llevado el head-up display del avión de combate al casco de moto del día a día, con garantías de una gran marca detrás.
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