Mariela Martínez Higueras
Domingo, 8 de marzo 2026, 01:00
... deseo que nos ilumina el camino, que nos permite no quedar estancados en ningún lugar. La sed es una nostalgia de algo más, de lo que está por venir, por realizar, por descubrir. La sed nos permite transitar hacia el Otro. En este itinerario cuaresmal hemos de cuestionarnos: ¿Cuál es nuestra sed en este momento? ¿A qué pozos acudo a saciarla?El agua viva es la misma palabra de Jesús, su verdad, lo que dice de sí mismo y de su oferta de salvación. Pero para adentrarnos en esta revelación, es preciso beberla. La experiencia de beber el agua será lo que sacie nuestra sed. Hemos de ser atrevidos y recorrer el itinerario de la experiencia. Ese que nadie puede recorrer por nosotros mismos. «Porque nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes» (Bucay).
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