En los mercados energéticos mundiales, las alarmas no siempre suenan con estruendo; a veces, basta con observar hacia dónde navegan los barcos. En este momento, el canario en la mina de la crisis que se avecina es el frenesí de los compradores asiáticos de gas natural licuado (GNL). Ante la escalada del conflicto en Oriente Medio, las grandes potencias de Asia se preparan para interrupciones de suministro que podrían durar meses.
La parálisis prolongada en la mayor planta de exportación del mundo está asfixiando la oferta global y disparando los precios. Como explica Dai Jiaquan, economista jefe del Instituto de Investigación de Economía y Tecnología de la CNPC, las empresas deben preparar "planes de contingencia" para una disrupción de dos a cuatro meses. Lejos de esperar una resolución rápida a los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, Asia está barriendo con todo el gas disponible.
El apagón de Qatar y la fiebre compradora. El origen de este pánico tiene coordenadas exactas: el Estrecho de Ormuz. El detonante fue un ataque con drones iraníes que impactó en las instalaciones estratégicas de Ras Laffan y Mesaieed, obligando a la empresa estatal QatarEnergy a cesar su producción. El impacto es masivo: Qatar suministra el 20% del GNL mundial y, sin Ormuz, no hay ruta alternativa. Según la consultora AME, esta paralización retira del mercado global 1,5 millones de toneladas de gas cada semana. A esto se suma un bloqueo logístico sin precedentes con unos 150 buques paralizados en la zona.
Ante este abismo, las compras se han disparado. Según detalla Bloomberg, Taiwán ya tiene completamente asegurado su suministro para marzo y abril, y ahora está comprando activamente para cubrir el mes de mayo. Bangladesh logró amarrar cargamentos para abril y ya evalúa compras de mayo en adelante. Por su parte, Tailandia y Corea del Sur buscan asegurar entregas inmediatas, mientras que en India, la empresa Gail India Ltd. logró a duras penas reservar un cargamento en marzo tras varios intentos fallidos.
En Xataka
El mundo necesita sacar petróleo de Oriente Medio como sea. Su única esperanza son 30 barcos gigantes haciendo cola en Yanbu
Europa vs. Asia. Lo que viene es una guerra comercial directa: Europa y Asia peleando por el mismo gas. De acuerdo con Financial Times, la contienda es un recordatorio escalofriante de la crisis de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. A esta batalla, Europa llega con las defensas bajas: sus almacenamientos de gas están apenas al 30% debido a que las empresas no los llenaron por los altos precios futuros, un fenómeno conocido como backwardation. Además, España, a pesar de tener regasificadoras, no puede actuar como salvavidas total del continente por su falta de interconexiones a través de los Pirineos.
Históricamente, Asia consume más gas en verano debido a los aires acondicionados, lo que genera una urgencia desesperada que ya se refleja en los precios. Como explica Bloomberg, los precios spot del GNL en Asia rondan los 18 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu). Esto supone un encarecimiento del 80% respecto a los niveles previos al conflicto, a pesar de haber bajado de un pico reciente de 25 dólares. El índice de referencia asiático JKM llegó a duplicarse hasta los 24,80 dólares.
En Europa, la reacción fue de pánico: el índice de referencia TTF saltó bruscamente desde por debajo de los 40 euros hasta rozar los 47,5 euros, marcando un aumento del 55% en jornadas recientes. De hecho, se proyecta que un cierre de 90 días en Ormuz elevaría el TTF hasta los 92 €/MWh. Y aquí es donde saltan las alarmas para la economía real, como explica el informe de Kpler, el umbral de rentabilidad para la industria intensiva europea (química, fertilizantes o cerámica) suele estar entre los 50 y 60 €/MWh. Si los precios se estancan ahí, podríamos asistir a una nueva oleada de cierres de fábricas y a un rebrote de la inflación.
Cambio de rumbo en el mar. Según datos de seguimiento recopilados por Bloomberg, al menos nueve cargamentos que iban a Europa se han redirigido a Asia desde que comenzaron los combates. Buques atlánticos como el Clean Mistral, originalmente con destino a España, o el BW Brussels, que iba a Francia, han redirigido sus brújulas hacia el Pacífico ante las lucrativas ofertas asiáticas.
Este caos marítimo no es exclusivo del gas. En el sector petrolero, unos 30 superpetroleros gigantes se agolpan frente a las costas saudíes de Yanbu en el Mar Rojo para recoger crudo transportado por tierra, en un intento desesperado de esquivar el bloqueo iraní.
Vulnerabilidades y "colchones". No todos los países enfrentan esta crisis con las mismas armas. Según un análisis de AME, Taiwán es el jugador más expuesto y vulnerable: Qatar y los Emiratos Árabes Unidos le proporcionaron el 35% de sus importaciones en 2025, y tras el cierre de su parque nuclear, casi no tiene opciones para usar otros combustibles.
El sur de Asia también está en la cuerda floja. El informe de Kpler destaca que Qatar y Emiratos suponen el 99% de las importaciones de GNL de Pakistán, el 72% de las de Bangladesh y el 53% de las de India. Sin embargo, potencias como China y Japón respiran un poco más tranquilas. Según Ken Lee, analista de Vortexa citado por Oilprice, la exposición de Pekín y Tokio al GNL qatarí es de apenas el 6% y el 5% de su mix de gas, respectivamente. Además, Japón cuenta con un buen inventario de reservas y el reinicio de sus plantas nucleares le otorga un "colchón" estratégico.
Asia como amortiguador global. Al final, el mercado se reequilibrará, pero el dolor será desigual. Ante la imposibilidad de pagar precios estratosféricos, países muy sensibles al precio como Pakistán o Bangladesh tendrán que recurrir a la destrucción de demanda, recortes industriales o regresar a la quema de carbón.
Según AME, Japón y Corea del Sur buscarán reemplazar en el mercado spot entre el 70% y el 90% de los volúmenes perdidos de Qatar, mientras que China, confiada en sus inventarios, solo buscará cubrir un 50%. Como señala Kpler, el sur de Asia y su industria operarán como el "amortiguador" (shock absorber) de esta crisis. Al recortar su propio consumo por no poder pagar, dejarán el gas disponible para los gigantes asiáticos y europeos, pero a costa de mantener una presión alcista implacable que encarecerá la factura energética del mundo entero durante los próximos meses.
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Xataka | El escenario de los 200 dólares por barril: cuando la geografía asfixia a la economía mundial
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La noticia
Si Europa creía haber esquivado la bala del gas, se equivocaba: Asia está acaparando todo el GNL del mundo por pánico a Ormuz
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por
Alba Otero
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Si Europa creía haber esquivado la bala del gas, se equivocaba: Asia está acaparando todo el GNL del mundo por pánico a Ormuz
Los precios spot se disparan un 80% y los cargamentos que iban a Europa cambian de rumbo en alta mar hacia el Pacífico
Taiwán, Japón y Corea del Sur barren con el suministro disponible ante el cierre de Ormuz
En los mercados energéticos mundiales, las alarmas no siempre suenan con estruendo; a veces, basta con observar hacia dónde navegan los barcos. En este momento, el canario en la mina de la crisis que se avecina es el frenesí de los compradores asiáticos de gas natural licuado (GNL). Ante la escalada del conflicto en Oriente Medio, las grandes potencias de Asia se preparan para interrupciones de suministro que podrían durar meses.
La parálisis prolongada en la mayor planta de exportación del mundo está asfixiando la oferta global y disparando los precios. Como explica Dai Jiaquan, economista jefe del Instituto de Investigación de Economía y Tecnología de la CNPC, las empresas deben preparar "planes de contingencia" para una disrupción de dos a cuatro meses. Lejos de esperar una resolución rápida a los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, Asia está barriendo con todo el gas disponible.
El apagón de Qatar y la fiebre compradora. El origen de este pánico tiene coordenadas exactas: el Estrecho de Ormuz. El detonante fue un ataque con drones iraníes que impactó en las instalaciones estratégicas de Ras Laffan y Mesaieed, obligando a la empresa estatal QatarEnergy a cesar su producción. El impacto es masivo: Qatar suministra el 20% del GNL mundial y, sin Ormuz, no hay ruta alternativa. Según la consultora AME, esta paralización retira del mercado global 1,5 millones de toneladas de gas cada semana. A esto se suma un bloqueo logístico sin precedentes con unos 150 buques paralizados en la zona.
Ante este abismo, las compras se han disparado. Según detalla Bloomberg, Taiwán ya tiene completamente asegurado su suministro para marzo y abril, y ahora está comprando activamente para cubrir el mes de mayo. Bangladesh logró amarrar cargamentos para abril y ya evalúa compras de mayo en adelante. Por su parte, Tailandia y Corea del Sur buscan asegurar entregas inmediatas, mientras que en India, la empresa Gail India Ltd. logró a duras penas reservar un cargamento en marzo tras varios intentos fallidos.
Europa vs. Asia. Lo que viene es una guerra comercial directa: Europa y Asia peleando por el mismo gas. De acuerdo con Financial Times, la contienda es un recordatorio escalofriante de la crisis de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. A esta batalla, Europa llega con las defensas bajas: sus almacenamientos de gas están apenas al 30% debido a que las empresas no los llenaron por los altos precios futuros, un fenómeno conocido como backwardation. Además, España, a pesar de tener regasificadoras, no puede actuar como salvavidas total del continente por su falta de interconexiones a través de los Pirineos.
Históricamente, Asia consume más gas en verano debido a los aires acondicionados, lo que genera una urgencia desesperada que ya se refleja en los precios. Como explica Bloomberg, los precios spot del GNL en Asia rondan los 18 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu). Esto supone un encarecimiento del 80% respecto a los niveles previos al conflicto, a pesar de haber bajado de un pico reciente de 25 dólares. El índice de referencia asiático JKM llegó a duplicarse hasta los 24,80 dólares.
En Europa, la reacción fue de pánico: el índice de referencia TTF saltó bruscamente desde por debajo de los 40 euros hasta rozar los 47,5 euros, marcando un aumento del 55% en jornadas recientes. De hecho, se proyecta que un cierre de 90 días en Ormuz elevaría el TTF hasta los 92 €/MWh. Y aquí es donde saltan las alarmas para la economía real, como explica el informe de Kpler, el umbral de rentabilidad para la industria intensiva europea (química, fertilizantes o cerámica) suele estar entre los 50 y 60 €/MWh. Si los precios se estancan ahí, podríamos asistir a una nueva oleada de cierres de fábricas y a un rebrote de la inflación.
Cambio de rumbo en el mar. Según datos de seguimiento recopilados por Bloomberg, al menos nueve cargamentos que iban a Europa se han redirigido a Asia desde que comenzaron los combates. Buques atlánticos como el Clean Mistral, originalmente con destino a España, o el BW Brussels, que iba a Francia, han redirigido sus brújulas hacia el Pacífico ante las lucrativas ofertas asiáticas.
Este caos marítimo no es exclusivo del gas. En el sector petrolero, unos 30 superpetroleros gigantes se agolpan frente a las costas saudíes de Yanbu en el Mar Rojo para recoger crudo transportado por tierra, en un intento desesperado de esquivar el bloqueo iraní.
Vulnerabilidades y "colchones". No todos los países enfrentan esta crisis con las mismas armas. Según un análisis de AME, Taiwán es el jugador más expuesto y vulnerable: Qatar y los Emiratos Árabes Unidos le proporcionaron el 35% de sus importaciones en 2025, y tras el cierre de su parque nuclear, casi no tiene opciones para usar otros combustibles.
El sur de Asia también está en la cuerda floja. El informe de Kplerdestaca que Qatar y Emiratos suponen el 99% de las importaciones de GNL de Pakistán, el 72% de las de Bangladesh y el 53% de las de India. Sin embargo, potencias como China y Japón respiran un poco más tranquilas. Según Ken Lee, analista de Vortexa citado por Oilprice, la exposición de Pekín y Tokio al GNL qatarí es de apenas el 6% y el 5% de su mix de gas, respectivamente. Además, Japón cuenta con un buen inventario de reservas y el reinicio de sus plantas nucleares le otorga un "colchón" estratégico.
Asia como amortiguador global. Al final, el mercado se reequilibrará, pero el dolor será desigual. Ante la imposibilidad de pagar precios estratosféricos, países muy sensibles al precio como Pakistán o Bangladesh tendrán que recurrir a la destrucción de demanda, recortes industriales o regresar a la quema de carbón.
Según AME, Japón y Corea del Sur buscarán reemplazar en el mercado spot entre el 70% y el 90% de los volúmenes perdidos de Qatar, mientras que China, confiada en sus inventarios, solo buscará cubrir un 50%. Como señala Kpler, el sur de Asia y su industria operarán como el "amortiguador" (shock absorber) de esta crisis. Al recortar su propio consumo por no poder pagar, dejarán el gas disponible para los gigantes asiáticos y europeos, pero a costa de mantener una presión alcista implacable que encarecerá la factura energética del mundo entero durante los próximos meses.