Hasta ahora, los astrónomos han logrado mitigar parte del problema mediante cambios en la operación de los telescopios y programas capaces de detectar y eliminar las estelas de los satélites. Sin embargo, esas estrategias dejan de ser suficientes conforme aumenta el número de artefactos en órbita. Ante ese escenario, científicos del ESO calcularon cuál es el límite de satélites que puede tolerar un cielo oscuro antes de que las observaciones científicas comiencen a degradarse de forma significativa.
Astronomy & Astrophysics encontraron que la franja tolerable no debería superar los 100,000 satélites de bajo brillo. No es una línea exacta, aclaran: no significa que 99,999 satélites sean seguros y 100,001 hagan inutilizables los telescopios ópticos. Pero a partir de esa escala, las pérdidas causadas por satélites se vuelven comparables a las que hoy provocan fallas técnicas en los observatorios.En la actualidad hay más de 17,000 satélites artificiales en órbita alrededor de la Tierra, de los cuales aproximadamente 6,600 están en la órbita terrestre baja. La gran mayoría de estos dispositivos activos pertenecen a constelaciones de internet como Starlink de SpaceX, lo que refleja la rapidez con la que se puede alcanzar el límite tolerable.
La luz que ciega
El estudio identifica dos variables que determinan cuánto afectan los satélites a la astronomía: su número y su brillo. Si una constelación de unas 60,000 unidades mantiene un brillo inferior a la magnitud 7, el límite recomendado por la Unión Astronómica Internacional, el aumento del brillo natural del cielo sería prácticamente despreciable y las estelas seguirían siendo manejables para la mayoría de los observatorios.