Esto no debería ser una gran revelación. Desde la pandemia, infectólogos, virólogos y demás especialistas han señalado que es muy probable que la inmunidad desarrollada frente al covid también te proteja de otros virus de la familia de los coronavirus. Pero para confirmar esta hipótesis, había que realizar más investigaciones y que estas pasaran por el riguroso proceso de revisión por pares antes de ser publicadas en revistas académicas. El estudio aquí citado fue publicado este mes en PLOS Biology.
Los experimentos mostraron además que los patrones observados con ACE2 de murciélagos se mantenían, en buena medida, cuando los investigadores ampliaban la prueba a otros mamíferos, incluidos animales domésticos, ganado, roedores y especies consideradas posibles huéspedes intermediarios. Esto sugiere que una capacidad amplia de utilizar ACE2 podría estar asociada con una mayor flexibilidad para interactuar con distintas especies, aunque el estudio no plantea que esa característica, por sí sola, determine que ocurra un salto zoonótico (es decir, que se pueda transmitir de animal a humano).
Reconocimiento inmunitario
El estudio también examinó un segundo aspecto, que probablemente sea el que más interese al lector. ¿Qué tan reconocibles son estos virus para el sistema inmunitario de personas que ya han estado expuestas a SARS-CoV-2? Para ello, los investigadores recurrieron a muestras de personas que habían tenido covid y analizaron su capacidad para neutralizar distintos sarbecovirus. Los resultados fueron especialmente prometedores para los virus generalistas, que mostraron una importante neutralización cruzada y, por tanto, una mayor similitud antigénica con SARS-CoV-2.
“Estos virus mostraron la mayor similitud antigénica con el SARS-CoV-2, lo que significa que fueron reconocidos y neutralizados con mayor facilidad por los anticuerpos generados tras la infección por COVID-19", dijo Katie Doores, profesora de Inmunología Viral en KCL.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrowFinalmente, el trabajo nos recuerda que SARS-CoV-2 no ha permanecido estático. Durante su evolución en humanos, distintas variantes modificaron su capacidad para utilizar ACE2 de diferentes animales. En particular, los investigadores observaron cambios en el tropismo de variantes de Omicron y sus sublinajes. Esto plantea una dimensión adicional del problema, ya que un virus que circula principalmente entre humanos puede adquirir características que modifiquen sus interacciones con otras especies y, potencialmente, facilitar procesos de transmisión inversa hacia animales.
Los autores plantean que la relación entre rango de huéspedes, evolución viral y reconocimiento inmunitario puede ser útil para anticipar qué sarbecovirus merecen mayor atención. Sus resultados también apuntan hacia la posibilidad de desarrollar vacunas capaces de ofrecer protección más amplia frente a varios sarbecovirus.
“Uno de los hallazgos alentadores fue la evidencia de neutralización cruzada incluso de algunos de los coronavirus de murciélago más distantemente relacionados”, dijo Dalan Bailey, jefe del grupo de glicoproteínas virales de Pirbright. “Esto sugiere que podrían lograrse vacunas o terapias con protección amplia contra los sarbecovirus.”