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«Si viene el fontanero no le das las llaves para siempre: tampoco lo hagas en la nube»

«Si viene el fontanero no le das las llaves para siempre: tampoco lo hagas en la nube»
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Usar contraseñas fuertes, el doble factor de autenticación y la ley del mínimo privilegio son claves para proteger nuestros datos
«Si viene el fontanero no le das las llaves para siempre: tampoco lo hagas en la nube»

Usar contraseñas fuertes, el doble factor de autenticación y la ley del mínimo privilegio son claves para proteger nuestros datos

Regala esta noticia Añádenos en Google Carmen Benítez, experta en ciberseguridad y 'cloud'. (Salvador Salas)

Nuria Triguero

28/05/2026 Actualizado 29/05/2026 - 00:13h.

La transición digital ha traído consigo un mantra repetido hasta la saciedad en los entornos corporativos y domésticos: «Para que tu entorno y tus datos ... estén seguros tienen que estar en la nube». Sin embargo, la confianza ciega en la tecnología puede convertirse en nuestro peor enemigo.

Como una casa alquilada

Para entender cómo funciona la seguridad en estos entornos virtuales, Benítez recurre a una metáfora muy cotidiana y fácil de asimilar: «Imagina que alquilas una casa. La casa ya viene construida: tiene agua, luz, ventanas, puertas, todo listo para entrar. Cuando trabajamos en la nube, sería bastante parecido: una infraestructura ya preparada, redes, seguridad por defecto y servicios para usar».

El verdadero problema no radica en los cimientos que pone el proveedor de servicios (como Google, Microsoft o Amazon), sino en el uso que hacemos de ellos. «Todo lo que metes dentro de la casa -tus cosas, tus muebles- y todo lo que haces dentro de ella es tu responsabilidad», enfatiza la portavoz de YesWeTech.

De nada sirve que el servidor cuente con blindajes de última generación si el usuario falla en lo más básico. Como sentencia la ingeniera de forma gráfica: «La casa puede estar construida con los mejores materiales ignífugos e incluir una puerta acorazada increíble, pero si te vas y dejas la puerta abierta… no sirve de mucho». En el ecosistema digital, esa negligencia se traduce en descuidos diarios: «Contraseñas débiles o no usar doble factor de autenticación es como dejar la puerta abierta».

La 'ley del fontanero'

La gestión de los accesos y los permisos es otro de los grandes talones de Aquiles, tanto para usuarios particulares como para grandes empresas. Para ilustrar cómo debemos actuar, Benítez introduce otro ejemplo cargado de sentido común: «Si viene el fontanero a casa, no le das las llaves para siempre, ¿verdad? Lo dejas entrar, lo acompañas al baño, hace su trabajo y se va».

Este comportamiento, extrapolado a la ingeniería informática, es lo que se conoce como la ley del mínimo privilegio. Su aplicación es sencilla pero vital para la ciberseguridad: «Sólo daremos los accesos estrictamente necesarios y por un tiempo limitado a quien los necesite». Limitar el alcance de los colaboradores o de las aplicaciones evita que, en caso de sufrir una brecha de seguridad, los atacantes tengan vía libre para campar a sus anchas por todo nuestro sistema.

La portavoz de YesWeTech no busca generar alarmismo, sino conciencia crítica en una sociedad cada vez más expuesta a los hackeos y al robo de identidad. La tecnología actual es robusta, pero requiere de nuestra implicación.

«Realmente la nube es una opción magnífica y segura por defecto, pero nosotros, las empresas y usuarios, disponemos de herramientas y mecanismos de seguridad que debemos configurar», afirma Benítez. El error más común es cruzarse de brazos y delegar toda la protección en el proveedor.

«La nube funciona muy bien, el problema viene cuando pensamos que ella lo hace todo por nosotros. Porque al igual que en una casa, la seguridad también depende de quien vive dentro; al final, es una responsabilidad compartida», concluye la ingeniera. Proteger nuestra «casa digital» no es cuestión de magia, sino de buenos hábitos y de no olvidar echar la llave.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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