Ampliar
Adobe Stock Vivir | Relacciones humanas ¿Son las amistades masculinas peores que las femeninas?«Se fluye mucho, se construye poco», aseguran los expertos
Jueves, 19 de marzo 2026, 18:59
... otras? Todos alguna vez hemos hablado de este tema en la cuadrilla o con nuestra pareja. Y si me apuras, incluso en la sobremesa en esas conversaciones de cuñados que tanto juego dan. Pero las conclusiones, si llegan, no son exactamente concluyentes. Siempre está la anécdota, el que tira de frikismo, el que responde a la gallega...Al parecer, allí los tíos tienen fama de ser pésimos amigos. ¿Es así también aquí? El psicólogo Juan G. Castilla Rilo enarca las cejas. «La sociedad americana nada tiene que ver con la española. Allí había y hay una obsesión con triunfar en la vida laboral antes que en la personal». Ello incluye cambiar de estado para estudiar o trabajar con asiduidad si es necesario, sin pararse a pensar en qué va a pasar con los lazos que se tejen con otras personas más allá del propio núcleo familiar.
Aquí, en España, la movilidad es bastante menor. Vayamos a los datos. En 2023 hubo 1.719.908 migraciones intermunicipales (o cambios de municipio), un 0,3% menos que en 2022, dice el Instituto Nacional de Estadística (INE). De estas, cambiaron de provincia 685.695, y de comunidad o ciudad autónoma 533.398. Se hace para estudiar si en tu lugar de origen no tienes la especialidad que quieres, o para trabajar si es el curro de tus sueños si no te queda más remedio. Pero ya.
Ahora bien, que nos mudemos poco de zona tampoco nos asegura que seamos los mejores amigos. Lo que sí nos garantiza es un círculo conocido: no nos veremos obligados a buscar más gente, si no queremos, en la edad adulta. «En esta etapa es donde encontramos las mayores dificultades para hacer amigos», apunta el también divulgador del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y experto en inteligencia emocional, psicología positiva y coaching.
-¿Son menos profundas las amistades que hacéis vosotros que nosotras?
- No necesariamente, pero sí que pueden tener una manera de expresarse distinta. La diferencia está más en el estilo del vínculo y de la expresividad-comunicación que en la calidad o el valor de la relación.
Intercambio emocional
Aunque al experto las generalidades no le gustan -«suelen llevarnos a error»-, sí que se atreve a esbozar las diferencias que existen. «Los hombres tendemos a basar las amistades en actividades compartidas y camaradería, en un área más social. Las mujeres, en cambio, priorizáis la comunicación emocional y la personal», empieza.
Así, por ejemplo, ellos tienen conversaciones más concretas y mantiene las amistades «incluso con poca comunicación». Pueden llevar años sin llamar a un colega, pero seguir siéndolo: «Basta con estar ahí», precisa el psicólogo. Nosotras buscamos una «mayor conexión emocional y un apoyo mutuo» que precisa de comunicación frecuente. También pasa que valoramos mucho la reciprocidad: no solo queremos estar ahí para alguien, sino que ese alguien esté ahí cuando lo necesitemos.
La duración de las amistades también presenta alguna diferencia entre sexos. «Los hombres pueden mantener amistades duraderas aunque pasen largos periodos sin contacto». Las mujeres, en cambio, por lo que buscamos en las otras personas establecemos amistades de continuidad, «más dependiente de la interacción frecuente y del intercambio emocional».
Y si hablamos de emociones, tenemos que bajarnos al barro y analizar si se han transformado tanto las amistades masculinas como su manera de mostrar los sentimientos. «Ha habido un cambio cultural relevante» sobre esto, confirma el especialista. Pero va acompañado de una paradoja: «Los jóvenes de hoy tienen menos miedo a mostrar sus emociones, pero les cuesta más desarrollar amistades sólidas».
¿La razón? No hay modelos claros en los que fijarse y «los entornos son menos propicios para este tipo de relaciones: el trabajo no siempre favorece la amistad, las rutinas digitales sustituyen el contacto presencial, las redes sociales generan conectividad superficial...», enumera. En resumen: «Se fluye mucho, se construye poco».
¿Hay un número ideal de amigos?
Ampliar
«Yo quiero tener un millón de amigos» cantaba Roberto Carlos allá por 1975. Un asunto que con los años se vuelve más difícil, pero que, además, tampoco nos asegura nada. «No existe un número mágico de amistades», confirma el psicólogo Juan G. Castilla Rilo. Si tiene que decir uno, prefiere apostar por la sabiduría popular de contarlos con la palma de una mano. No obstante, recuerda que sobre este asunto hay hasta una teoría más o menos científica que formuló el antropólogo Robert Dunbar.
«Según él, los seres humanos pueden mantener relaciones estables con unas 150 personas en total que incluyen diferentes capas de implicación e intimidad». En la más cerrada solo cabrían entre 3 y 5 personas, son los amigos íntimos, «los de máxima confianza, la familia elegida que llamamos», precisa Castilla Rilo. Los buenos amigos serían entre 10 y 15. A partir de ahí, la cuadrilla social, con los que tenemos «contacto regular», y los conocidos, que, ojo, son «una red estable de interacción», no cualquiera que nos salude.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Psicología