La operación milmillonaria de SpaceX transforma a sus trabajadores en agentes económicos clave. Este 'shock' de riqueza facilitará el surgimiento de fundadores capaces de asumir riesgos tecnológicos en proyectos complejos.
La salida a Bolsa de SpaceX es un fenómeno sin precedentes. Enrique Linares, fundador de Plus Partners y LetGo, recuerda que se trata de la mayor IPO de la historia, con 86.000 millones de dólares recaudados, y que entre el 20% y el 30% se ha vendido a inversores particulares.
Linares añade que lo que realmente la diferencia es lo que vende: "SpaceX ya no es percibida como una empresa de cohetes, es una compañía que abarca inteligencia artificial empresarial y conectividad satelital global a través de Starlink, con un mercado potencial estimado en mas de 28 billones de dólares. Ese salto de narrativa justifica en parte los múltiples (en torno a 94 veces ventas, frente a las 3,7 veces de media del S&P 500), aunque también los aleja de toda lógica financiera convencional".
Carlos Blanco, fundador de Encomenda, Nuclio y Conector, se muestra convencido de que "Starlink en cinco años será una súper empresa". Blanco cree que tendrá centros de datos en el espacio para toda la parte de inteligencia artificial. Estos centros de datos en el espacio se alimentarán con energía solar, no necesitarán agua para refrigerarse y serán mucho más óptimos. Elon Musk conseguirá meter los chips en menos espacio, y acabará comprando empresas de chips". Blanco coincide con Linares en que Musk se está convirtiendo en el gran megamillonario mundial, aunque todavía está en el inicio.
Ganadores
Los grandes ganadores de una operación como la de SpaceX son los inversores, la empresa y los empleados, pero en distinta medida. Enrique Linares añade que "Elon Musk es el gran beneficiario, con una participación valorada en torno a 750.000 millones de dólares. Los fondos de venture capital que entraron en las primeras etapas obtienen retornos excepcionales. Pero el dato que más impacto tiene en el ecosistema es el de los empleados: más de 4.000 se han convertido en millonarios, y unos 400 esperan ganancias superiores a los 100 millones de dólares". En cualquier caso, las ganancias reales dependerán de la evolución del precio de la acción y de los plazos de bloqueo (lock-up period).
La consecuencia de una mega-IPO como la de SpaceX no es sólo la creación de riqueza. También reordena el talento, los incentivos, el poder negociador y el capital emprendedor.
Parece evidente que una IPO como la de SpaceX redistribuye el talento y el capital porque convierte equity ilíquido en riqueza usable. Eso permite a los empleados asumir riesgo fundador, invertir como business angels, financiar ecosistemas deeptech y obliga a los competidores privados a revisar su promesa de upside.
SpaceX fue valorada en torno a 1,77 billones de dólares, según Reuters; además, más de 1.000 empleados y exempleados ya se habían organizado antes para negociar mejores condiciones con gestores patrimoniales, según Bloomberg/Yahoo Finance. Esto indica que el empleado deja de ser sólo trabajador y pasa a ser gestor de patrimonio, inversor potencial y agente económico con poder colectivo.
Una IPO como la de SpaceX puede funcionar como lo que los expertos califican de explosión de liquidez ecosistémica: convierte empleados en fundadores, fundadores en angels, angels en redes de capital deeptech y competidores privados en empresas obligadas a mejorar sus planes de equity.
El verdadero impacto no se verá sólo en la cotización de SpaceX, sino en las start up que funden sus exempleados durante los próximos cinco a diez años.
Enrique Linares cree que un ecosistema cambia de forma sustancial cuando el capital procede de personas que han construido tecnología de frontera y conocen de primera mano los riesgos industriales: "El capital que viene de alguien que ha construido un cohete reutilizable tiene una tolerancia al riesgo tecnológico completamente distinta a la del capital financiero tradicional, y entiende bien proyectos tecnológicamente muy complejos".
El fundador de Plus Partners cree que "eso puede crear un círculo virtuoso: emprendedores con proyectos técnicamente ambiciosos que antes no encontraban inversores capaces de evaluarlos, financiados por gente que los entiende porque los ha vivido. Es exactamente lo que ocurrió con la PayPal Mafia en el internet de consumo. Si el patrón se repite, la generación SpaceX puede hacer algo parecido en la economía física".
Por su parte Carlos Blanco también cree que una salida a bolsa como la de SpaceX puede dar lugar a una nueva generación de emprendedores e inversores surgidos de la compañía, similar a lo que ocurrió en su día con la llamada PayPal Mafia: "Hay mucha gente de la PayPal Mafia vinculada a SpaceX, y creo que veremos una especie de segunda versión de aquel fenómeno: una SpaceX Mafia. Eso puede provocar la aparición de nuevos fundadores e inversores alrededor de la compañía".
Para Blanco, Elon Musk ha demostrado que todo lo que toca genera un enorme interés en el mercado, y muchos emprendedores querrán seguir cerca de él: "Si fundan una nueva start up, probablemente intentarán tener a Musk como inversor o socio. Y si crean un fondo, también querrán tenerlo como socio limitado. Por eso veremos una segunda versión de la PayPal Mafia, pero esta vez alrededor de SpaceX."
Carlos Blanco cree que muchos empleados que hayan obtenido grandes ganancias tras la salida a bolsa difícilmente seguirán viendo su carrera como antes: "Cuando una persona tiene 10, 15, 20, 50 ó 100 millones en el banco, es lógico que cambie su relación con el trabajo. Muchos de esos profesionales ya no tendrán la misma motivación para seguir siendo empleados. Algunos volverán a emprender y otros se convertirán en inversores". Concluye que los perfiles más estratégicos probablemente sí seguirán dentro de la compañía, especialmente si conservan incentivos ligados a nuevas acciones, "y Elon Musk sabrá identificar a quién quiere retener y ofrecerle nuevos planes de stock options para que continúe en SpaceX."
Nuevos fundadores
Para responder a la pregunta de por qué una salida a Bolsa como la de Space X crea nuevos fundadores hay que responder que la razón central es el wealth shock: empleados con acciones pasan de tener riqueza teórica a riqueza parcialmente líquida. Eso reduce el coste personal de fundar una empresa, de soportar años sin salario alto o financiar el prototipo inicial. Un estudio de la escuela de negocios HEC Paris sobre IPO y creación de empresas concluye que las IPO exitosas inducen salidas hacia start up, no tanto hacia compañías establecidas, lo que apunta a un efecto emprendedor directo.
En SpaceX, esto puede ser especialmente potente, porque el talento no es genérico: incluye cohetería, satélites, manufactura avanzada, software embarcado, IA, telecomunicaciones, Defensa y operaciones industriales extremas.
Por lo que se refiere a los sectores que pueden beneficiarse del conocimiento acumulado por los exempleados de SpaceX, Enrique Linares cree que el impacto irá mucho más allá de la industria espacial: "Los más obvios son los sectores adyacentes directos: Defensa y seguridad nacional, donde la demanda de tecnologías relacionadas con cohetes y satélites es enorme; las telecomunicaciones, por todo lo aprendido con Starlink; y la energía, porque muchas de las tecnologías de propulsión tienen aplicaciones fuera del sector espacial".
El fundador de Plus Partners cree que el impacto no acaba ahí: "Alguien que ha gestionado la cadena de suministro de SpaceX o que ha optimizado los procesos de fabricación de los motores Merlin o Raptor posee un conocimiento de ingeniería industrial que también puede trasladarse a sectores como la automoción, la aeronáutica o incluso la construcción. La relación entre ingenieros de Tesla y SpaceX ya ha demostrado que ese trasvase de conocimiento funciona: soluciones desarrolladas para una industria terminan siendo disruptivas en otra".
Carlos Blanco va más allá y sostiene que el impacto será prácticamente transversal a toda la economía: "En realidad, todos los sectores pueden beneficiarse. SpaceX reúne expertos en inteligencia artificial, computación cuántica, energía, fabricación avanzada y otras tecnologías que son transversales. No hablamos únicamente de ingenieros aeroespaciales, sino de perfiles que dominan algunas de las tecnologías con mayor capacidad de transformación de la economía"
El fundador de Encomenda, Nuclio y Conector cree que "ese conocimiento puede aplicarse a prácticamente cualquier industria. Son profesionales capaces de crear empresas en sectores muy distintos, porque trabajan con tecnologías que ya están cambiando todos los mercados."
Por eso, las spin off probables no serían solo SaaS, sino start up de deeptech, spacetech, Defensa, robótica, energía, fabricación avanzada y autonomía.
PitchBook ya ha señalado una ola de start up creadas por exempleados de compañías como Anduril, Palantir y SpaceX en defensa y hard tech.
Efecto sobre el talento
Por lo que se refiere al efecto sobre el mercado de talento y el mensaje que lanza una operación como la de SpaceX al mercado laboral, sobre todo tecnológico, Enrique Linares considera que este cambio ya está produciéndose desde hace años en Estados Unidos y empieza a consolidarse también en Europa: "Esto ya está ocurriendo, y lleva tiempo ocurriendo en Estados Unidos y cada vez más en Europa. Cualquier persona que trabaja en una start up con cierta trayectoria valora su participación accionarial como una parte central de su compensación, no como un extra".
La IPO de SpaceX refuerza ese mensaje. Si se elige bien la compañía y se es capaz de mantener las acciones durante años, el valor del equity puede superar ampliamente lo que se habría ganado aceptando el salario más alto del mercado.
Linares cree que "la consecuencia para las empresas es que aquellas que tienen una misión realmente atractiva y ofrecen participación accionarial cuentan con una ventaja competitiva creciente para atraer talento frente a las que sólo pueden competir con un sueldo más elevado. En Estados Unidos la compensación mediante equity está plenamente consolidada y es una prioridad para muchos profesionales. En Europa sigue siendo una asignatura pendiente, aunque cada vez más perfiles tecnológicos y comerciales de las startups negocian que esa parte de su remuneración sea lo más importante posible."
Carlos Blanco coincide en esa idea, aunque recuerda que en España todavía existe una barrera cultural. Añade que "en España, este tipo de incentivos nunca han terminado de estar realmente bien valorados. La mayoría de los profesionales suele priorizar un salario más alto antes que recibir acciones o participaciones, en parte porque ha habido muy pocos casos de éxito en los que esas acciones hayan generado un retorno importante".
Para Carlos Blanco, además, "si operaciones como la de SpaceX empiezan a repetirse -y en el futuro también salen a bolsa compañías como OpenAI, Anthropic u otras grandes start up- eso puede cambiar la percepción del mercado. Tener acciones de una empresa con potencial volverá a verse como un activo muy valioso".
El inversor recuerda que "hasta ahora, muchos empleados de start up como Cabify, Spotahome, Wallbox y otras han recibido stock options, pero en muchos casos no ha llegado el esperado evento de liquidez -una salida a Bolsa o una venta de la empresa- que les permitiera convertir esas participaciones en dinero. Al final, es lógico que muchos se hayan preguntado de qué sirven estas stock options si nunca pueden monetizarse".
Blanco añade que si empezamos a ver más historias de éxito -y desea que también las tengamos en Europa- "las acciones y las stock options recuperarán el prestigio que deberían tener como herramienta para atraer y retener talento". Añade que se trata de un modelo positivo y que sería bueno que volviera a valorarse.
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